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Reforma sin revolución: cómo la monarquía de Baréin sobrevivió la Primavera Árabe entre concesiones calculadas, sectarismo y el apoyo militar del Golfo

  • Foto del escritor: Rafael Loro Penella
    Rafael Loro Penella
  • 19 abr
  • 49 Min. de lectura
Introducción

A pesar de su reducida extensión (786.8 km2) y de su condición insular, de sus limitados recursos petrolíferos, de concentrar una población de tan solo 1.5 millones y de poseer el ejército más pequeño de Medio Oriente, el Reino de Baréin –que en árabe significa “las dos aguas”, o “los dos ríos” (Peñalva, 2011) –,destacó en tiempos de la Pax Britannica –nombre con el que se le conoce al período de dominio británico en el Golfo Árabe que duró aproximadamente 150 años– por albergar desde 1946 la sede del Residente Político, un alto representante del cuerpo diplomático del Gobierno de Bombay ('The Political Residency, Bushire', Qatar Digital Library, s.f.), y por convertirse en el primer Estado árabe en el que se descubrió petróleo, concretamente en 1932.


En el presente siglo, este archipiélago de 36 islas se ha evidenciado como un punto álgido en la segunda guerra fría de Oriente Medio, que enfrenta al Reino de Arabia Saudita con la República Islámica de Irán –representantes de los bloques suní y chií– por la hegemonía en la región, debido al marcado sectarismo perviviente en su sociedad. No menos importante, su capital Manama alberga la sede de la Quinta Flota de los Estados Unidos desde la cual se supervisa toda operación llevada a cabo en un parámetro de 27 naciones, competencia de la CENTCOM (United States Central Command) cuyo objetivo es salvaguardar los intereses norteamericanos. Con un personal que alcanza los ocho mil, Baréin es el único país del área supervisada por la CENTCOM en albergar familiares de militares (Congressional Research Service, 2025).


En este artículo se desarrollará un análisis histórico de la reforma emprendida por S.M. el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa desde su ascenso al trono así como de los acontecimientos reportados durante los meses de febrero y marzo de 2011 circunscritos dentro de la extensamente denominada “Primavera árabe” y sus consecuencias a nivel doméstico.


Monarquía y sociedad heterogénea

La sociedad del país es diversa tanto en términos étnicos como religiosos, siendo difícil determinar cuál es la población autóctona, pues es importante recordar que el Reino se enmarca en una región que es crisol de culturas.


Los grupos tradicionalmente identificados dentro de su estructura socioeconómica incluyen de forma descendente desde la cúspide de la pirámide al Rey; los miembros de su familia (Al Jalifa) y los tribus árabes aliadas que acompañaron a esta en la toma de Baréin en 1783; seguidos por los llamados “naydíes”, que como su nombre indica proceden del centro peninsular de Arabia (región del Nadj) y de sedentarización más temprana; a continuación se encuentran prominentes comerciantes de origen árabe que volvieron a Baréin tras emigrar a Persia en épocas anteriores, conocidos como Hawala; en un nivel inferior aparecen los Baharnah, o lo que es lo mismo, una comunidad árabe de trasfondo chiíta que representa la mayor parte de habitantes originarios de la isla; siguiendo con la jerarquía figuran los Persas, otro grupo chiíta con origen en la costa norte del Golfo y llegados en distintas oleadas migratorias; y en última instancia se hallan los Bidunes, localizados en la base de la pirámide, siendo estos descendientes de extranjeros (muchos de ellos iraníes y chiítas) cuya estancia data desde principios del siglo pasado y que no han accedido a la nacionalidad.


En palabras de Marta Saldaña Martín en “Bahrain: ¿un reino en busca de democracia?”,” la condición de cada una de estas comunidades ha determinado su destino en el seno de la sociedad bahrainí”.


Con origen en la confederación tribal Unaiza, más precisamente en la qabila Utub, la familia real ha gobernado el archipiélago desde el siglo XVIII cuando Ahmed Bin Mohamed Al Jalifa “el Conquistador” expulsó a los persas, quienes bajo el mando de la dinastía Safávida habían ostentado su control desde 1602 (Machlis, 2016). Este período de la historia explica la singularidad bareiní, al ser el único Estado árabe en el Golfo de mayoría chií, y mucho tiene que decir su pasado como bastión del Shah.


Los herederos de “el Conquistador” consolidaron su poder sobre el territorio a través de la incautación de una gran parte de las tierras para uso agrícola a finales del siglo XVIII, culminando en una administración directa por miembros designados de la familia real (Fred H. Lawson, 1989).


Otro factor social a tener en consideración es la afiliación religiosa, que unida a la étnico-tribal, moldean las relaciones sociales entre el Estado y las comunidades y entre ellas mismas:


El chiismo, segunda rama más seguida del Islam, es la corriente mayoritaria en las islas, estimada entre un 55 y 70% de la población (House of Commons, 2025). Durante el dominio safávida desde principios del siglo XVII, Baréin albergó centros de estudio clerical que destacaron entre los más prominentes del mundo árabe. Esta doctrina de la religión mahometana se fundamenta en la creencia de que el califato debía recaer sobre los descendientes del profeta a través de su yerno Alí, a quienes estos consideran como su primer líder espiritual o imán. La sucesión de imanes se pierde en el 880 d.C. con la desaparición del duodécimo, y desde entonces la comunidad chií es dirigida por un ayatolá mientras se espera su regreso (Marine Corps Intelligence Activity, 2002).


La población chiíta del Reino está integrada fundamentalmente por dos grupos: los anteriormente nombrados Baharnah, árabes originarios que siguieron a Alí bin Abu Talib, primo y yerno de Mahoma tras el cisma con los suníes previo a la toma de Baréin por parte de los Al Jalifa. Procedentes de las zonas rurales y vinculados a la explotación datilera, tras el inicio de la actividad de la compañía petrolera nacional BAPCO, se produjo un éxodo hacia las principales ciudades del país; y los llamados Persas, con origen en la costa norte del Golfo e instalados en el país en diversos períodos u olas: los primeros llegaron hace tres siglos, otros durante las primeras décadas del siglo XX (Saldaña, 2008), y que hoy en día se concentran en los distritos al-Hurra y al-Ajam de Manama. Las actividades religiosas de ambas comunidades chiíes son mayoritariamente independientes las unas de las otras , y según Fred H. Lawson en su obra “Bahrain, the modernisation of autocracy”, esta última “podría constituir el público más receptivo a los llamamientos revolucionarios difundidos por clérigos chiíes más radicales al otro lado del Golfo Pérsico, en Irán”.


A pesar de la internacionalmente propagada idea de Baréin como una sociedad desigual gobernada por una minoría suní privilegiada que somete a una mayoría de corte chií, lo cierto es que algunas familias como los Al-Urayid, pertenecientes al estrato Baharnah, han logrado convertirse en prominentes comerciantes e incluso tener presencia en el gobierno (Saldaña, 2008). Asimismo, la preponderancia suní radica en la identificación de importantes actores sociales como la familia real, sus aliados –entre los que destacan las tribus árabes Al Rumia, Al Musallam, Sudan y Al Duwasir, vinculadas a los Utub– y de los clanes comerciales más importantes con esta rama del Islam (Fred H. Lawson, 1989). Sin embargo, y como se ha manifestado, no existe una élite basada exclusivamente en la confesión, pues entre los aliados del gobierno se incluyen de manera indiscriminada familias tribales y comerciantes de peso de ambos estratos religiosos, además de árabes y persas (Kinninmont, 2012).


Los naydíes por su parte, que son suníes, se encuentran muy presentes en el ámbito del comercio –al igual que los clanes Kanu, Fajro y Shirawis identificados como Hawala–, cuya temprana sedentarización en los centros urbanos les ha permitido tradicionalmente dedicarse a este sector. Entre las familias más relevantes se nombra a los Al Qusaibi y Al Zayyani (Saldaña, 2008).


Por último se sitúan los Bidunes, que son conocidos en el Golfo por ser descendientes de extranjeros (principalmente chiítas y muchos de origen iraní) cuya presencia data desde comienzos del siglo pasado y que a pesar de haber nacido en estos países donde residen, no han obtenido la nacionalidad. Esta situación de apatridia les ha situado históricamente como un colectivo marginado, pero con el inicio de la reforma de 2002, el actual monarca Hamad Bin Isa Al Jalifa otorgó la nacionalidad a varios miles de ellos residentes en el Reino, regularizando su situación (BTI, Bahrain country report, 2012).


En la actualidad, Manama se posiciona como una ciudad cosmopolita y heterogénea que incluye un considerable número de expatriados persas, indios, pakistaníes, omaníes y yemeníes, unidos a la población local árabe suní y chií, sin propensión a agruparse en barrios exclusivos, a excepción de Al-Quful y Ras Rumman, donde la población local ha mantenido su fuerte identidad, destacando una amplia red de ma´tams –centros comunitarios religiosos chiítas–. En el pasado, la población de la capital se componía principalmente de una población homogénea de árabes suníes, una tendencia no seguida en los distritos de Fariq al-Hayayish y As-Sagha, también árabe pero credo chiíta (Fred H. Lawson, 1989).


Independencia, fugaz experiencia constitucional en los setenta, e intifada de los años noventa

Cuando el Reino Unido anunció su retirada del Golfo en 1968, la región veía alterado el status quo caracterizado por el rol de Londres como protector. Baréin negoció entre 1970 y 1971 su adhesión a lo que en el futuro se conocería como los Emiratos Árabes Unidos, una federación de siete Estados tribales que se unieron en aquel momento de incertidumbre. Sin embargo, el 15 de agosto de 1971, Baréin proclamó su independencia. El motivo que explica la decisión de no federarse fue su disconformidad con el papel que jugaría en este proyecto, ya que esperaba desempeñar un liderazgo que no le era reconocido. En este contexto, se firmó un acuerdo militar con los EE.UU. mediante el cual la marina norteamericana se instaló en la base naval de Juffair, y otro de amistad con Gran Bretaña (Saldaña, 2008).


Irán (anteriormente Persia), reavivó sus reclamos sobre la isla negándose a aceptar su independencia, algo que no era nada nuevo pues en 1928 el Shah ya había publicitado sus pretensiones de anexión. Además, el parlamento iraní había declarado en 1957 a Baréin como su decimocuarta provincia (Kapanadze, 2021). Los planes de Teherán se vieron truncados por un referéndum llevado a cabo en 1970 por las Naciones Unidas, el cual concluyó que el pueblo bareiní quería la independencia y rechazaba la unión. Respaldados por la Resolución 278 del Consejo de Seguridad, los resultados del plebiscito fueron finalmente aceptados por el parlamento iraní (Congressional Research Service, 2025).


En el aspecto doméstico, un Consejo de Estado conformado por 12 miembros y presidido por el hermano mayor del Emir, S.A.R. El príncipe Jalifa bin Salman Al Jalifa –quien ostentó el cargo de primer ministro durante casi cinco décadas hasta su fallecimiento en el año 2020–, se había creado en 1970 para desempeñar el poder ejecutivo y llevar a cabo las reformas políticas y administrativas (Marine Corps Intelligence Activity, 2002). Se promulgó una constitución en 1973 que estableció un parlamento completamente electo y las primeras elecciones a la llamada Asamblea Nacional tuvieron lugar en diciembre de ese mismo año. Sin embargo, bajo acusaciones de obstrucción parlamentaria, ya que la cámara había estado desafiando al gobierno en asuntos como la propiedad de la tierra, el presupuesto, la presencia norteamericana en el país (Kinninmont, 2012) o la propuesta Ley de Seguridad del Estado (Power, 2012), S.A. El Emir Isa Bin Salmán Al Jalifa disolvió la asamblea e instituyó en su lugar un Consejo de Ministros liderado por su hermano Jalifa . Desde 1975 hasta 2002 se considera a este pequeño Estado del Golfo como una monarquía absoluta (House of Commons, 2025).


De acuerdo a Greg Power en “The difficult development of parliamentary politics in the Gulf: Parliaments and the process of managed reform in Kuwait, Bahrain and Oman”, el desarrollo de la actividad parlamentaria en el Golfo ha estado condicionada por el extendido modelo de Estado rentista. Los elevados ingresos procedentes del petróleo –es vital recordar que la Crisis del Petróleo de la década de los setenta provocó la cuadruplicación de los precios de esta materia prima– han desembocado en una realidad política en la cual estos Estados no dependen de los ingresos obtenidos mediante la recaudación de impuestos sobre los ciudadanos o el sector privado, cuyas consecuencias sobre la representación política se resumen en la frase “no taxation, no representation”. Es más, el aumento de los precios del petróleo permitió al Estado bareiní invertir en infraestructuras, sanidad, educación y bienestar social (Karolak, 2010) sin necesidad de presionar fiscalmente a los ciudadanos.


La revolución islámica de 1979 en Irán supuso una amenaza directa para el Estado de Baréin, ya que desde el establecimiento del régimen de los ayatolás estos han tratado de exportar su modelo teocrático por todo el mundo araboislámico, con especial interés en la población chiíta del país. En 1981 fue desmantelado un intento de golpe apoyado por Irán y protagonizado por el denominado “Frente Islámico para la Liberación de Baréin” (Kinninmont, 2012), y en 1982 el imán chií Muhammad Taqi Madarisi fue expulsado del Emirato al haber sido acusada la “Organización del Trabajo Islámico” de la que él era fundador, de instigar varios atentados desde 1982, destacando el intento de asesinato del Emir en 1984 (Saldaña, 2008).


En este contexto de inseguridad regional causada por la fundación de la República Islámica y la guerra entre Irak e Irán, los saudíes y los Al Jalifa firmaron un acuerdo de defensa seguido dos años más tarde por la fundación del Consejo de Cooperación del Golfo en 1981 en la que se incluyen estos dos países junto con Emiratos Árabes Unidos, Omán, Catar y Kuwait (Saldaña, 2008).


Pese a los esfuerzos gubernamentales anteriormente nombrados para mejorar los servicios públicos, en las décadas posteriores a la disolución de la Asamblea Nacional se incrementó la presión sobre el gobierno para restaurar la constitución de 1973 y el parlamento. En 1992, el entonces monarca S.A. El Emir Isa Bin Salmán Al Jalifa estableció un Consejo Consultivo sin potestad legislativa tras una petición firmada por más de 300 personalidades del país (Al-Jamri, 1997).


Dos años más tarde, el endurecimiento de las demandas de la oposición entre las que se encontraban la vuelta del parlamentarismo, medidas contra el desempleo y el fin al estado de emergencia desembocaron en una oleada de disturbios conocidos como la “Intifada bareiní”. De acuerdo con múltiples autores, la revuelta fue protagonizada mayoritariamente por sectores chiíes de la sociedad (BTI, Bahrain Country Report, 2003; Kinninmont, 2012; Karolak, 2010; Moore-Gilbert, 2016), y en particular jóvenes que alegaban sufrir discriminación en el ámbito social y laboral por parte del Estado a causa de su confesión religiosa (Karolak, 2010).


A pesar de las acusaciones contra el gobierno, lo cierto es que entre los miembros del Consejo de Shura (Consejo Consultivo) y los miembros del gabinete que no forman parte de la familia real, los chiítas constituyen aproximadamente la mitad de estos (BTI, Country Report Bahrain, 2010). Añadido a ello, y como excepción a las actuales y generalmente seculares leyes de Baréin, las asuntos relativos a la familia y la herencia se rigen por un sistema dual de Sharía que incluye la rama suní y chií, y “dado que las resoluciones de estos tribunales se basan en interpretaciones de los textos sagrados del islam (el Corán y la Sunna) realizadas predominantemente por eruditos religiosos varones, los jueces pueden ejercer un margen considerable de discrecionalidad” (BTI, Country Report Bahrain, 2012), permitiendo así que la comunidad chií siga rigiéndose por su propia escuela jurídica del Islam. 


De acuerdo con Kylie Moore-Gilbert en “From Protected State to Protection Racket:

Contextualising Divide and Rule in Bahrain”: “las protestas estuvieron frecuentemente marcadas por la violencia, con grupos más radicales de manifestantes que adoptaron tácticas que incluían la quema de edificios públicos como bancos, oficinas de correos y comisarías”. Los años en el período de 1995 y 1997 destacaron por una gran inestabilidad. Se reportaron ataques con bomba en un centro comercial de la capital en 1995, y varios de los hoteles de lujo de la misma en 1996.


El inicio de la Intifada se relaciona con la detención del erudito chií Ali Salman el 5 de diciembre de 1994 (Al-Jamri, 1997), un año que se saldó con hasta cinco mil detenidos (Moore-Gilbert, 2016).


Las pérdidas humanas resultado de este clima de violencia ascienden a al menos 40 (Kinninmont, 2012), y si bien se inició en septiembre de 1995 un diálogo entre gobierno y los encarcelados líderes de la oposición, a su vez miembros del Comité de Petición Popular: los islamistas chiítas Abdul Amir Al-Jamri y Abdul Wahab Hussein, en enero de 1996 las negociaciones no habían dado fruto (Al-Jamri, 1997), y estos junto al resto de involucrados en los incidentes volvieron a entrar en prisión.


En 1996, la televisión emitió las confesiones de hombres acusados de pertenecer a una célula de Hezbollah en Baréin financiada por Irán con interés en mantener vivos los disturbios y que comprometían a personas con gran peso social en el país (Jones, 2017).


El ascenso de S.M. el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa y el reformismo de los años 2000

Tras la muerte en 1999 de S.A. el Emir Isa Bin Salmán Al Jalifa le sucedió su hijo y monarca actual, S.M. El Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa (a título de Rey desde 2002). Nacido en la ciudad de Riffa en 1950, desempeñó a lo largo del reinado de su padre diversos cargos como jefe del Directorio de Defensa y miembro del Consejo de Estado o ministro de defensa (Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2024).


Desde su ascenso a la jefatura del Estado ha destacado su predisposición al diálogo y una mayor apertura política. En su primer discurso a la nación, el entonces Emir de Baréin prometió que no se toleraría ningún tipo de favoritismo ni discriminación sobre la población basada en principios sectarios. Se procedió al diálogo con la oposición y se liberaron 350 presos (Jones, 2017). Asimismo, los comités instituidos para la reforma hicieron públicas sus propuestas en diciembre del 2000, dando luz a la “Carta de Acción Nacional”: un texto que serviría como guía para el país en su proceso de transformación en una monarquía constitucional (Power, 2012). Sumado a ello, derogó tanto la Ley de Seguridad del Estado como el estado de emergencia, entendido como un paso fundamental para evitar el abuso y represión policial. Igualmente, concedió una Amnistía General a través de varios decretos entre los años 2001 y 2002 para los activistas políticos detenidos durante los incidentes entre 1994 y 1999 (BTI, Bahrain Country Report, 2010). También en 2002 concedió la nacionalidad a miles de Bidunes apátridas en su propia tierra (BTI, Bahrain Country Report, 2012) 


La Carta de Acción Nacional, que abogaba por el establecimiento de un parlamento bicameral y la reforma de la constitución, contó con un apoyo abrumador de la población (un 98.4% votó a favor) en un referéndum que tuvo lugar el 14 de febrero de 2001. Citando a activistas locales, Jane Kinninmont escribió con posterioridad en 2012 que durante la visita del Emir Hamad a la población chiíta de Sitra, “multitudes jubilantes alzaron su coche sobre sus hombros y lo recorrieron por las calles”.


La Constitución de 2002 incluyó varias enmiendas promulgadas por el monarca –con su entrada en vigor coincidiendo con el primer aniversario del referéndum, el Estado cambió su denominación oficial de Estado de Baréin a Reino de Baréin, y el Emir Hamad se convirtió en Rey– que le garantizaban ciertas prerrogativas como el nombramiento y destitución del gobierno así como la disolución del parlamento (Power, 2012).


La carta magna establecía un poder legislativo de dos cámaras con poderes similares e integradas por 40 miembros (ambas bajo el nombre de Asamblea Nacional): la primera cámara de representantes sería electa mientras que la segunda sería un consejo consultivo designado. La proposición de leyes podía ser llevada a cabo por cualquier miembro de las dos cámaras, debiendo ser aceptadas por mayoría en ambas y posteriormente ratificadas por el soberano. Si este rechazara dicha proposición y la devolviese al parlamento, una nueva votación favorable resultaría en su ratificación final por el monarca en un plazo de un mes. (Marine Corps Intelligence Activity, 2002). Por otro lado, la presidencia de la Asamblea Nacional recaía sobre el líder del Majlis al-Shura –órgano designado– (Fabani, 2021).


Fue en octubre de aquel año, meses después de la entrada en vigor de la ley fundamental del Estado, cuando 250.000 ciudadanos fueron llamados a las urnas en las primeras elecciones tres décadas después de los últimos comicios.Con una participación del 53%, se habían reconocido a las mujeres sus derechos al voto y a presentarse a cargos políticos, cosa que no había ocurrido en 1973. Los resultados mostraron un empate entre las opciones islamistas y seculares (BTI, Country Report Bahrain, 2003). Sin embargo, cuatro sociedades políticas, entre ellas Al-Wefaq –de corte islamista chiíta– boicotearon las votaciones, quedando fuera del parlamento (BTI, Country Report Bahrain, 2010).


En 2005 se promulgó una Ley de Asociaciones Políticas para regular la actividad política e inscribir ante el ministerio de justicia a aquellas sociedades que concurrieran a las elecciones. Esta legislación prohibía que estas basasen su membresía u objetivos en cuestiones étnicas, sectarias, clase social, ámbito profesional o procedencia geográfica (BTI, Country Report Bahrain, 2010) para así evitar la conformación de bloques que resultasen en una polarización social desestabilizante. De la misma manera, sus miembros no debían estar inscritos en una organización política extranjera, el ejército, la guardia nacional o agencias de seguridad del Estado. Al-Wefaq, que en los comicios previos había decidido no presentarse, decidió registrarse y así poder hacerlo en 2006. Mientras tanto, una formación cismática de la anterior organización y conocida como Al-Haq decidió actuar fuera de la ley (Power, 2012).


De acuerdo con Ornela Fabani, doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en 2021, un aspecto que distingue a esta monarquía de sus vecinos es su característica posición como país “donde la oposición ha ganado mayores espacios”.


Cuatro años después de las primeras elecciones tras el inicio de la reforma se renovó el parlamento con una participación que alcanzó el 72%, un 19% más que en 2002. La Asociación Nacional Islámica Al-Wefaq y La Asociación de Acción Islámica (‘Amal) se aliaron para concurrir a estos comicios, ganando un total de 17 sobre 40 escaños (Saldaña, 2008). La entrada al parlamento de los islamistas chiítas favoreció la sectarización de este, especialmente durante la primera etapa de la legislatura (Power, 2012). Ese mismo año se publicó una nueva Ley Anti-terrorista que establecía límites a la participación política, ilegalizando aquellos actos que supusieran un daño para la unidad nacional (BTI, Country Report Bahrain, 2010).

 

Como señala el informe sobre Baréin de “The Bertelsmann Transformation Index” de 2010, “Baréin tolera más activismo político y cívico que sus monarquías vecinas del Golfo”, siendo regulado el derecho de reunión por medio de la Ley 32/2006, que establece el requisito de licencia previa para manifestaciones y concentraciones.


Los años posteriores se ven caracterizados por un incremento de la violencia entre manifestantes y las fuerzas del orden. Desde otoño de 2007, se reportó un aumento en las agresiones contra trabajadores expatriados a manos de jóvenes bareiníes, y en diciembre de 2007, la muerte de un hombre involucrado previamente en una confrontación con las fuerzas policiales desencadenó nuevos enfrentamientos de gran magnitud. Asimismo, activistas de la oposición se han visto involucrados en ataques violentos entre los que destacan la agresión de la granja del asesor de seguridad del Rey en marzo de 2008, o la muerte de un agente de policía tras otro ataque contra un coche patrulla el mes siguiente (BTI, Country Report Bahrain, 2010).


En este período, el gobierno continuó con la hoja de ruta marcada por la Carta de Acción Nacional de 2001, con la aprobación en mayo de 2007 por el Consejo Consultivo de enmiendas a la Ley de Prensa que eliminaran las penas de prisión para periodistas —aunque la Cámara de Representantes finalmente las rechazó—, así como la creación de una autoridad nacional de los Derechos Humanos ese mismo noviembre (BTI, Country Report Bahrain, 2012).


El gobierno encontró una fuerte oposición por parte de la comunidad chií en sus intentos por promulgar una Ley de Familia, ya que Baréin era uno de los pocos países árabes sin una ley codificada en este aspecto, como se ha evidenciado con múltiples concentraciones como la de junio de 2008. En 2009 sin embargo, las dos cámaras de la Asamblea Nacional aprobaron una legislación sobre familia presentada por la parte suní para su comunidad (BTI, Country Report Bahrain, 2012), mientras tanto, los tribunales de familia y herencia chiíes siguieron interpretando la Sharía al margen de ley codificada alguna.


Tal como expone el informe sobre Baréin de “The Bertelsmann Transformation Index” de 2012, “con enfrentamientos violentos repetidos entre chiíes, en su mayoría jóvenes, y las fuerzas de seguridad en la primera mitad de 2009, así como un aumento de la represión estatal antes de las elecciones parlamentarias de octubre de 2010” las relaciones entre el gobierno y la oposición se deterioraron aún más. Añade también que “el país fue testigo de masivas protestas antigubernamentales a principios de 2011”, un episodio que se analizará con detenimiento más adelante.


Paralelamente, la Cámara de Representantes volvió a ser electa en octubre de 2010 tras el término de la legislatura iniciada en 2006, con una participación que cayó al 63%, resultando en la renovación por parte de La Asociación Nacional Islámica Al-Wefaq de sus diecisiete escaños, y sumando uno más respecto a las elecciones anteriores, todo ello traducido en un 45% de los votos (Fabani, 2021). 17 candidatos independientes progubernamentales obtuvieron representación y grupos suníes como Al-Menbar y Al-Asalah perdieron fuerza, ganando dos y tres escaños respectivamente, siendo este segundo el más perjudicado al perder cuatro miembros en relación a 2006. Por otra parte, cuatro grupos opositores tanto chiítas como izquierdistas, entre ellos el movimiento islámico Al-Wafa y Al-Haq, quienes operaban al margen de la ley, boicotearon las elecciones denunciando la Ley Electoral de 2002 (BTI, Country Report Bahrain, 2012).


En el aspecto económico, las reformas emprendidas han sido exitosas, implementándose políticas que aseguren una mayor transparencia y responsabilidad en la gestión estatal, así como una privatización de los monopolios estatales –si bien continúa una fuertemente intervención del Estado–, procurando una economía de mercado funcional (BTI, Bahrain Country Report, 2012).


La economía del país está ampliamente diversificada, incentivado por sus reducidas reservas de petróleo, principalmente en sectores como el turismo, logística, gas, aluminio, infraestructuras y comunicación, manteniendo como socio principal a Arabia Saudita (Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, 2024). Riad provee a Manama 140.000 barriles de petróleo al día procedentes de un yacimiento de derechos compartidos, mientras la producción propia alcanza sólo los 40.000 barriles según The Bertelsmann Transformation Index en 2012. En referencia a estos datos, Greg Power afirma que “a diferencia de Kuwait, Bahréin no cuenta con la riqueza petrolera necesaria para comprar el apoyo frente a la disidencia. Más bien, depende en gran medida de Arabia Saudita”. 


Baréin es definida como una economía de ingresos elevados, con una renta per cápita equivalente a países europeos occidentales (Congressional Research service, 2025), y cuyos ciudadanos disfrutan de un amplio sistema de bienestar, ya que el Estado proporciona junto a educación y sanidad préstamos estatales a bajo costo y dirige programas ambiciosos de vivienda, y no menos importante, sus funcionarios públicos gozan de las remuneraciones y prestaciones más elevadas de la región (BTI, Country Report Bahrain, 2010).


La Junta de Desarrollo Económico (EDB, por sus siglas en inglés) creada en el 2000 y presidida desde 2002 por S.A.R. el príncipe heredero Salmán bin Hamad bin Isa Al Jalifa anunció en 2008 la “Visión 2030”, un plan económico a largo plazo y que según la web oficial de la Oficina del Primer Ministro, “su objetivo central es mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos bahreiníes, al tiempo que posiciona al Reino como un centro económico líder en la región”. Sumado a ello, la EDB emprendió un paquete de medidas para reformar el mercado laboral, en busca de la nacionalización de su mano de obra, así como reducir las diferencias salariales entre trabajadores locales y expatriados (Kinninmont, 2012).


Los datos macroeconómicos durante la década han sido positivos, con un crecimiento del PIB estimado en el 6.5% anual en los años 2007 y 2008 gracias a la diversificación económica (BTI, Country Report Bahrain, 2010), y con un desempleo en caída desde el 15% en 2005 al 4% en 2007.


En una notable mejora del sistema de seguridad social, se introdujo en junio de 2007 una prestación por desempleo —siendo el primer país del Consejo de Cooperación del Golfo en hacerlo—, y que estaría financiado por un impuesto del 2% a cada renta y pagado a partes iguales por el empleador y el asalariado, al que se le uniría otro 1% financiado por el Estado (BTI, Country Report Bahrain, 2010).


La crisis económica mundial de 2008 redujo pero no mermó el crecimiento económico del Reino de Baréin, como así reflejan los datos del FMI sobre el crecimiento real del PIB en el país en 2009 (2.5%), y en 2010 (4.3%), y “gracias a una regulación prudente por parte de las autoridades, la recuperación económica del país y la estabilidad macroeconómica parecen haberse consolidado a finales de 2010” (BTI, Country Report Bahrain, 2012).


Cronología de los sucesos de febrero y marzo de 2011 hasta la intervención de la Fuerza Escudo de la Península y el desalojo de la Plaza de la Perla

Como se ha descrito previamente, la situación a principios de 2011 era delicada, pues el 17 de diciembre de 2010 la muerte de Mohamed Bouazizi, un vendedor ambulante tunecino de 26 años que se inmoló con fuego frente a la oficina del gobernador tras haberle sido confiscada su mercancía sin posibilidad de recurrir (Enciclopedia Británica, 2026), resultó en una oleada de protestas por todo el Norte de África y Oriente Medio exigiendo mejoras tanto sociales como económicas: solución del problema de la vivienda, libertades civiles y participación ciudadana en la política, empleo o mejora de las condiciones de vida (Fabani, 2013). A este fenómeno se le ha conocido como “Primavera árabe”.


Las consecuencias de estas movilizaciones incluyen la caída del entonces presidente de Túnez Ben Ali, así como la renuncia de Hosni Mubarak en Egipto y Abdallah Al Saleh en Yemen (Fabani, 2013), tras 23, 29 y 33 años de gobierno respectivamente.


En el caso de Baréin, en el que las redes sociales al igual que en el resto de países afectados fueron un elemento decisivo, de ahí que a menudo se conozca a este período como “las revoluciones de Facebook” (Karolak, 2011) por el papel que esta plataforma desempeñó en la movilización popular, disidentes vinculados a la comunidad chiíta congregaron a decenas de miles de personas en las calles (Foley, 2012), derivando en un período de inestabilidad y violencia.


Una muestra de la influencia ejercida por internet es el seguimiento masivo de sitios web tales como "Revolución 14 de febrero en Bahréin" (con 68.000 seguidores), "14 de febrero de 2011 Día de la Revolución en Bahréin" (casi 8.000 seguidores),"We Are Bahrain" ( con 22.000 seguidores) o "¡Estamos contigo, Bahréin! ¡Unidos contra las protestas!" (más de 12.000 seguidores) (Karolak, 2011).


A continuación se ofrecerá una narración exhaustiva de los hechos en orden cronológico desde el 14 de febrero al 18 de marzo de 2011. La elección de este intervalo se debe a que coincide con el primer y más tenso mes de disturbios, desde la primera toma de la Plaza de la Perla por los manifestantes hasta la intervención del Escudo de Seguridad de la Península –brazo militar del CCG– en la isla y destrucción del símbolo principal de la disidencia. Los datos ofrecidos han sido extraídos del archivo de Bahrain News Agency (BNA), con aportaciones adicionales de otras fuentes externas.


Activistas opositores, coincidiendo con el décimo aniversario del referéndum de la Carta de Acción Nacional, habían convocado a la población por medio de internet a participar el 14 de febrero en un “día de la ira” tomando las calles y ocupando la Plaza de la Perla en Manama inspirados por sus homólogos egipcios (Power, 2012). 


Los días previos a los incidentes, S.M el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa anunció subsidios para productos básicos y nuevos programas sociales junto al pago directo de 1000 dinares bahreiníes (hoy más de 2600 euros) en forma de donación para los hogares de bajos ingresos. El 9 de febrero, el gobierno informó que 78.000 ciudadanos se verían beneficiados por el cheque social.


La jornada anterior a la convocatoria de la oposición, los periódicos locales ya reflejaban una tensa expectación ante el ritmo que pudiesen tomar los acontecimientos. Daily Tribune abrió su edición con las palabras del primer ministro: ¡Mantengámonos unidos! Se debe fomentar una mayor cohesión dentro de la sociedad para promover la patria y preservar el progreso nacional alcanzado por Bahréin; en la misma línea, Gulf Daily News publicaba: La unidad nacional es crucial, afirma el Primer Ministro. La preservación de la patria y sus logros es una responsabilidad compartida, declaró Su Alteza Real el Primer Ministro; por su parte, el parlamento emitió un comunicado llamando a consolidar la confianza entre el pueblo y su gobernante.


Cuando finalmente llegó la fecha del 14 de febrero, se reportaron protestas aisladas en localidades chiítas a lo largo de todo el país, e intentos de tomar la Plaza de la Perla en la capital (BBC News Mundo, 2011).  Los reclamos incluían la abolición de la Constitución de 2002, una Asamblea Constituyente que redactara una nueva ley fundamental, y un poder legislativo compuesto exclusivamente por una cámara electa. Asimismo, acusaban al gobierno de discriminar a la población basado en su confesión religiosa y pretender mermar la mayoría chiíta a través de la naturalización de mano de obra extranjera suní (Fabani, 2021). Paralelamente, se organizaron concentraciones públicas en apoyo a la familia real en Um Al Hassam y Muharraq. 


Todo este clima de tensión amenazaba con eclipsar las celebraciones por el décimo aniversario del referéndum sobre la Carta de Acción Nacional, marco teórico del reformismo característico del reinado del Rey Hamad.


El primer ministro S.A.R. El príncipe Jalifa Bin Salmán se reunió con S.A.R. el príncipe heredero Salmán Bin Hamad, asegurando ambos que "durante la última década de prosperidad, el Reino ha alcanzado una gran cantidad de logros políticos, económicos y sociales, cuyo núcleo han sido los ciudadanos bareiníes", citando la aprobación de la Carta de Acción Nacional en su aniversario como muestra del apoyo unánime del pueblo de Baréin a la reforma y ejemplo de espíritu de unidad nacional.


Fue el día siguiente cuando el Instituto Nacional de los Derechos Humanos se pronunció acerca de los incidentes ocurridos durante las primeras jornadas de protestas, dejando un muerto durante un enfrentamiento policial en el pueblo de Al Daih, y otro durante el funeral de este . Según Bahrain News Agency, “la institución condenó el uso desproporcionado de la fuerza que causó la muerte de dos personas y dejó a muchas otras heridas. Exigió una investigación inmediata, seria e independiente sobre las causas de los incidentes e instó a todos los ciudadanos a permanecer unidos con el liderazgo para guiar a Baréin hacia mayores reformas y logros. De igual forma, expresó su confianza en Su Majestad el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa para controlar la situación, dado que es el símbolo de la unidad nacional y el garante de la constitución”. 


Igualmente, el jefe de Seguridad Pública declaró: "los participantes en el funeral del difunto Ali Abdulhadi Mushaima se enfrentaron con cuatro patrullas de seguridad que estaban evacuando un automóvil que impedía el paso del cortejo fúnebre" y que “Fadhel Salman Matrouk murió en el hospital a causa de una herida sufrida en los enfrentamientos y las investigaciones aún están en curso¨ (Bahrain Agency News, 2011).


A la vista de los últimos sucesos, el Rey se dirigió a la nación a través de un mensaje televisado: "Ante los incidentes esporádicos ocurridos ayer y hoy, donde lamentablemente se registraron dos fallecimientos entre nuestros queridos hijos, extendemos nuestras más sinceras condolencias a las familias y pedimos a Dios que les conceda fortaleza y consuelo”; "hemos solicitado al viceprimer ministro Jawad Al Arrayed que forme un comité especial para determinar las razones que hay detrás de estos lamentables incidentes."; “el Reino de Baréin es un Estado de derecho con un ordenamiento jurídico constitucional, y contamos con una ley, aprobada por el consejo electo, que regula las manifestaciones pacíficas. La libertad de expresión es un derecho garantizado por la Carta y la Constitución, y regulado por ley, a la cual todos debemos adherirnos”; “hace diez años, abrimos las puertas a una libertad responsable, movidos por nuestro amor y admiración hacia nuestros leales ciudadanos”; “que Dios nos proteja y preserve nuestra querida patria, la libre de todo daño y mantenga la seguridad en nuestro país y en el resto del mundo islámico. Oh Allah, une nuestros corazones, mantén nuestra cordialidad y fraternidad”. 


Los periódicos de aquel martes 15 de febrero ofrecieron una mayor cobertura sobre los episodios acaecidos como evidencian las portadas de Daily Tribune: Manifestantes invaden la rotonda de la Perla. La rotonda de la Perla se transformó ayer en un mar de gente cuando miles de manifestantes llegaron al lugar para realizar una manifestación pacífica; AKhbar Al Khaleej: La transmisión en vivo de las manifestaciones es un signo de apertura democrática. La televisión de Bahréin tomó hoy una iniciativa audaz al transmitir en vivo las manifestaciones en la rotonda de la Perla. "Esta medida busca desbaratar y desenmascarar a todos aquellos que intentan proyectar una imagen errónea de lo que está sucediendo en Baréin", declaró el director general interino de Radio y Televisión, Ali Mohammed Al Romaihi; y Gulf Daily News: El BIC organizará el fin de semana de carreras. El Circuito Internacional de Bahrein (BIC) sigue adelante con sus planes para organizar su primer gran evento internacional del año este fin de semana, a pesar de la creciente preocupación por la seguridad tras las protestas masivas que se están llevando a cabo en todo el reino.


El miércoles, tiendas de campaña se veían en las inmediaciones de la Plaza de la Perla, con personas exhibiendo pancartas de presos y otras regulando el tráfico (Peñalva, 2011). De acuerdo con el Ministerio del Interior, se declaró la ilegalidad de dicha manifestación, aunque "la concentración, que no cumplió con los procedimientos legales, fue consentida en señal de solidaridad tras los recientes y lamentables incidentes".


En palabras del portavoz oficial del ministerio, Taraq Hassan Al Hassan "la manifestación provocó congestión vehicular y perturbó los intereses de la población, paralizando el tráfico en un tramo de la autopista Shaikh Khalifa bin Salman Al Khalifa". En referencia a la muerte de un nuevo ciudadano durante el funeral de otro manifestante aclaró: "un grupo de manifestantes atacó a una patrulla policial, cuyo vehículo se averió, lo que provocó que la policía utilizara gases lacrimógenos y realizara disparos de advertencia", asegurando que esta fatalidad no hubiese ocurrido si las fuerzas del orden no hubiesen sido atacadas.


No es de extrañar tras estas declaraciones que en las primeras horas de aquella madrugada se conociese del desalojo de la multitud sentada en la Plaza de la Perla. En un reportaje televisado, el portavoz oficial del ministerio del interior dio detalles sobre el desarrollo del operativo: "las fuerzas de seguridad avanzaron del norte al sur, desde la autopista Shaikh Khalifa bin Salman, lo que permitió a los manifestantes abandonar la zona desde el sur”. Afirmó también que en la inspección de las tiendas de campaña se hallaron cuatro armas de fuego, balas de 9mm, espadas, cuchillos e incluso banderas de Hezbolá. Dos fueron los fallecidos durante la evacuación, al que se le añade otro posterior en un ataque contra el personal de seguridad. El número total de civiles heridos ascendió a 92, mientras que el de agentes se cifra en 50, dos de ellos apuñalados con espadas. 


Sobre el motivo que explica la actuación policial, Al Hassan hizo referencia al impacto en la economía de la nación, su comercio, turismo e intereses, unido a la crisis de tráfico que provoca una manifestación en una zona de interés vital, la cual a su vez carecía de legalidad.


En respuesta a las acusaciones sobre brutalidad y rumores circulantes, declaró "el comandante de la policía antidisturbios exigió, mediante altavoces, a los manifestantes que abandonaran el lugar antes de tomar medidas contra ellos, y las fuerzas policiales acordonaron la zona desde un lado, dejando las otras salidas libres para que los manifestantes pudieran marcharse."


Entre las consecuencias inmediatas al dispositivo policial se incluye la renuncia de los miembros de la sociedad islamista chiíta Al Wefaq, la más votada en las elecciones de octubre, a sus escaños en el parlamento, así como el despliegue de tropas de las Fuerzas de Defensa de Baréin (BDF) en la Gobernación de la Capital. 


Más adelante, y tras el llamamiento a una sentada de 2 horas frente a las escuelas por la Asociación de Profesores de Baréin por los incidentes en la madrugada, se convocó una huelga inicialmente de tres días que obligó al Ministerio de Educación a pedir la colaboración de voluntarios para suplir las bajas y así garantizar el correcto funcionamiento de las aulas (Global Voices, 2011). 


Pese a lo expuesto, y en el punto álgido de la crisis Manama albergó la trigésima reunión ministerial extraordinaria del Consejo de Cooperación del Golfo, en la cual las monarquías árabes se comprometieron a ofrecer pleno apoyo económico, político y militar al país para garantizar su seguridad y estabilidad interna. También destaca la llamada de la entonces Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton al ministro de exteriores el Jeque Khalid Bin Ahmed bin Mohammed Al Jalifa.


El 18 de febrero, en una aparición en la televisión nacional, S.A.R. el príncipe heredero Salmán Bin Hamad Al Jalifa anunció el inicio del proceso de diálogo nacional: "ofrezco mis condolencias al pueblo de Baréin por los dolorosos días que están viviendo"; “jamás esperé una situación así en Baréin. Deben prevalecer los valores morales y todos deberían ejercer autocontrol en este momento. Esto se aplica a las fuerzas militares, las fuerzas de seguridad y los ciudadanos de Baréin”; “toda mi vida he servido únicamente a este país. Continuaré sirviendo a este país y a sus ciudadanos sunís, chiítas y de otras religiones”; “este es nuestro deber, y el deber de todo ciudadano leal, suní o chiíta. Quiero ver a todos los hermanos esta noche. Quien tenga un sentido de patriotismo, por favor, dé un paso al frente y alce la voz. No tengan miedo”. 


Horas después del anuncio de la iniciativa, siendo ya sábado 19 por la mañana, como subcomandante supremo de las fuerzas armadas, ordenó la retirada del ejército de las calles como un gesto de buena fe. Por la tarde, los manifestantes volvieron a concentrarse en la Perla, esta vez exigiendo la disolución del gobierno como demanda innegociable para participar en el Diálogo Nacional. Conforme al testimonio de María Luisa Peñalva Vélez, española residente en el Reino durante los disturbios, un ex alumno suyo que participó aquel día en la nueva convocatoria llegó a decirle “queremos que caiga el Rey”, y haciendo caso omiso a sus advertencias sobre las posibles pérdidas humanas insistía “va a pasar pronto, vamos a derrocar al Rey”. 


De nuevo y mientras una multitud marchaba hacia el punto de encuentro, S.A.R. el príncipe heredero hizo un llamado a la calma y diálogo en otra aparición en televisión: “Hoy, la situación comenzó a normalizarse y reitero que nuestro deber es preservar la seguridad y la estabilidad, garantizar que no haya discordia y que la situación no empeore. Cuanto más mantengamos la calma a medida que avanzamos, más cerca estaremos de nuestro objetivo. Compatriotas de Baréin, espero que podamos unir fuerzas, trabajar juntos y comunicarnos con todas las fuerzas políticas del país. Únanse a nosotros para calmar la situación y poder declarar un día de luto por nuestros hijos fallecidos”.


Cumpliéndose una semana desde el inicio del “día de la ira”, se congregó a decenas de miles de personas frente a la mezquita Al Fateh pidiendo unidad, donde el prominente académico islámico suní Abdullatif Al-Mahmood, portavoz del llamado Comité de Unidad Nacional expresó: “hacemos un llamamiento a las personas de todas las comunidades para que defiendan los valores de la unidad nacional y rechacen las prácticas sectarias, y para que se apoyen mutuamente en la reivindicación de los derechos legítimos políticos y sociales, y exhortamos a las personas a unirse y mostrar compasión entre sí, a protestar por medios pacíficos y con espíritu nacional, y a aceptar la opinión de los demás”.


El día siguiente, 22 de febrero, S.M. el Rey recibió en el palacio de Al Safriya a los organizadores del encuentro por la reconciliación, afirmando que "todas las demandas expresadas en su manifestación popular serán tenidas en cuenta en el marco de la iniciativa de diálogo nacional liderada por Su Alteza Real el Príncipe Salman bin Hamad Al Khalifa, Príncipe Heredero y Subcomandante Supremo". 


En un esfuerzo por atraer a la juventud del país a la senda liderada por el príncipe Salmán, el primer ministro S.A.R. el príncipe Jalifa Bin Salmán instó a los más jóvenes en una reunión con miembros de ONGs y medios de comunicación a contribuir en el proceso de reforma emprendido por el monarca en busca de mayor prosperidad y progreso. "La nación obtiene su fuerza de la juventud y, con la unidad de todos sus componentes, saldrá fortalecida", exhortó. A finales de mes, se desveló la creación de un fondo nacional para la juventud, presentado por el presidente del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte, el jeque Naser bin Hamad Al Jalifa.


Un movimiento muy destacado y comentado internacionalmente fue la visita de S.M. al Reino de Arabia Saudita para reunirse con el Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas – título honorífico religioso que ostenta desde 1986 su soberano– (The New York Times, 2011; India TV News, 2011; Arabian Business, 2011; Telemetro, 2011; Bahrain Agency News, 2011; BioBioChile, 2011). Algunos hablaban entonces de la posibilidad de una mayor implicación saudí en el conflicto interno.


En un nuevo contexto de tensión rebajada, parecía que se podría lograr un entendimiento entre ambas partes que dejara atrás una semana de gran incertidumbre y pérdidas humanas. Como muestra de cooperación, el gobierno había permitido el acceso a la rotonda de la Perla y declarado “Día de Duelo” la jornada anterior en una rueda de prensa de la Autoridad de Asuntos de Información (IAA), haciendo a su vez público que “tras un decreto de Su Majestad el Rey Hamad bin Isa Al Jalifa, emitido el lunes 21 de febrero, la Fiscalía y el Ministerio del Interior coordinaron ayer la liberación de un total de 308 detenidos y condenados. El Ministerio del Interior confirma que ninguno de los liberados enfrentará un proceso penal relacionado con el delito por el que estaban detenidos”.


El “Día de Duelo” tuvo lugar el viernes 25 de febrero, con programación religiosa y lectura del Corán en la radio y televisión pública. La BTV también mostró fragmentos de la multitudinaria “marcha de los mártires” – una procesión para conmemorar a los fallecidos que comenzó en dos puntos separados: centro comercial Seef y distrito de Salmaniya, y que marcharon hasta encontrarse en la Glorieta de la Perla, lugar simbólico para la oposición–(Global Voices, 2011).


A la luz de los cambios ministeriales en las carteras de vivienda, salud y asuntos del gabinete publicados por la Autoridad de Asuntos de Información, confirmados en una declaración de prensa: “ayer, Su Majestad el Rey Hamad bin Isa Al Jalifa emitió un decreto formal anunciando una remodelación del gabinete y nuevos nombramientos ministeriales. La remodelación se ha centrado en la prestación de servicios gubernamentales esenciales”, el lunes por la mañana se reportó el bloqueo por parte de ciudadanos de la sede de la Asamblea Nacional donde el Consejo Consultivo y la Cámara de Representantes desarrollan sus sesiones de carácter semanal. Las motivaciones incluían la demanda de una nueva carta magna y el cese completo del gobierno. En su cobertura de los eventos para Global Voices, Yacoub Al-Slaise informó que “En un gesto amistoso, el personal del Consejo Al-Shura llevó agua a los manifestantes”. Una reunión extraordinaria para valorar los últimos acontecimientos en el Reino fue programada por el Consejo de Shura (órgano designado) el miércoles.


En la misma declaración, el portavoz oficial de la IAA Maysoon Sabkar notificó que “Su Majestad el Rey anunció una reducción del 25% en los préstamos hipotecarios del gobierno, que beneficiará a más de 35.000 familias con un costo de 127 millones de dinares. En cuanto a las protestas, desde el jueves se han registrado al menos tres grandes concentraciones, todas ellas transcurridas sin incidentes”. Y en referencia a los daños personales: “el Ministerio de Salud ha proporcionado la siguiente actualización sobre las víctimas tras los recientes sucesos. Actualmente, 15 personas permanecen hospitalizadas, todas en condición estable”.


En vista de las crecientes exigencias para que dimitiese, el primer ministro S.A.R. el príncipe Jalifa Bin Salmán Al Jalifa se pronunció mientras recibía a los propietarios de los majlises locales leales a la Corona: "Jalifa bin Salmán ha dedicado toda su vida al servicio de este reino y su pueblo, y permanecerá fiel a esta querida nación y a su gente". 


Asimismo, con respecto a la situación interna del país, Bahrain Agency News publicó: “Su Alteza Real el Príncipe Salman bin Hamad Al Khalifa, Príncipe Heredero y Subcomandante Supremo, ha anunciado que las acciones y medidas adoptadas en los últimos días para calmar la situación han logrado una relativa tranquilidad que podría devolver la vida en el Reino a su estado normal”.


Febrero, protagonizando los mayores incidentes desde los años noventa, había llegado a su fin. Por su parte, el mes entrante traía consigo nuevas manifestaciones pacíficas que no lograban camuflar la división social existente, con una oposición que no cedía en sus demandas para negociar.


En los primeros días de aquel mes de marzo, dos fueron las manifestaciones convocadas bajo el pretexto de conseguir la unidad nacional. Siete grupos de la oposición –entre los que se encuentran Al Wefaq, la Sociedad Nacional Al-Ekha, Tribuna Democrática Progresista, Acción Democrática Nacional, Agrupación Democrática Nacionalista, Asociación de Acción Islámica y Asamblea Democrática Nacional– marcharon hacia la Plaza de la Perla el día 1, firmando una lista de siete exigencias al gobierno que se ofrece a continuación en su redacción original extraída del blog del bareiní Mahmood Nasser Al-Yousif : 1. Una nueva constitución forjada por una asamblea constituyente elegida para establecer una monarquía constitucional y un gobierno electo; 2. La adopción de un sistema electoral equitativo para lograr la representación de toda nuestra sociedad; 3. Exigimos la destitución del gobierno y la formación de un gobierno de transición cuya misión sea lograr avances políticos y de seguridad que permitan crear un entorno propicio para un diálogo nacional serio y fructífero. Rechazamos la reducción de este requisito fundamental mediante una reorganización ministerial limitada, que constituye una repetición de los intentos anteriores que no ofrecieron una alternativa real a nuestro pueblo; 4. Liberación de los presos de conciencia y presos políticos restantes y abolición de sus juicios; 5. La formación de una comisión de investigación independiente e imparcial sobre los asesinatos ocurridos desde el 14 de febrero, y llevar a juicio a los responsables; 6. Neutralización de los medios de comunicación oficiales del Estado para que sean representativos a nivel nacional de todos los componentes de la sociedad y sus puntos de vista; y 7. proporcionar las garantías necesarias para que el gobierno cumpla con los acuerdos que suscribe.


Paralelamente el día posterior, miércoles 2, el recientemente formado Comité de Unidad Nacional liderado por el jeque suní Abdullatif Al-Mahmood acudió junto a 350.000 personas según datos del gobierno, a las seis de la tarde a la mezquita Al-Fateh. La agencia de noticias nacional informó de que “ciudadanos bareiníes de todas las facciones y religiones del reino se congregaron por cientos de miles en la zona para reafirmar la unidad nacional, la estabilidad y la lealtad al liderazgo de Baréin. Subrayaron su compromiso con la legitimidad del sistema político y la familia gobernante, y exigieron entablar de inmediato un diálogo nacional sin condiciones preestablecidas”


Las redes sociales y demás sitios web se habían convertido en una fuente de información, muchas veces difusa y no verificada, a través de la cual los ciudadanos bareiníes ofrecían actualizaciones sobre el estado del país en tiempo real. A raíz de este hecho, el Ministerio de Salud negó rotundamente las afirmaciones que algunos de estos medios digitales realizaban acerca de hospitales y centros de salud que supuestamente habrían denegado atención sanitaria a ciudadanos debido a su condición religiosa o política, facilitando dos números para atender todas aquellas quejas con el compromiso de investigarlas.


A pesar de los esfuerzos y llamamientos a revertir la confrontación, las universidades se vieron envueltas en la espiral de sectarismo latente en aquel momento, como así denunció  el presidente de la Universidad de Baréin Ibrahim Janahi al intervenir una protesta estudiantil: "Cualquier actividad que pueda avivar los sentimientos sectarios puede resultar instigadora y provocadora para los estudiantes".


Igualmente, el subsecretario de Asuntos Educativos y Curriculares del Ministerio de Educación, Abdulla Yusuf Al Mutawa, realizó una visita a Marwa Al Awadhi, estudiante herida durante los altercados ocurridos en la Escuela Secundaria Femenina Al Ahmed Al Zaher, cuando la manifestación de un grupo de estudiantes dentro del centro, provocó enfrentamientos con otras compañeras, episodios repetidos en muchas otras escuelas de las gobernaciones Central y Capital.


En la noche del 3 de marzo, se produjo un altercado violento con bloques de metal, barras de madera, cuchillos y espadas en Ciudad Hamad, al suroeste de Manama y que habría involucrado a unas doscientas personas (Global Voices, 2011). El Ministerio del Interior reveló que fue necesaria la intervención de la policía, y que durante el dispositivo estuvieron presentes varios diputados y el gobernador del norte para llamar a la calma. 


El primer ministro, ejerciendo desde antes de la independencia del país en 1971, seguía en el punto de mira de la oposición, esta vez acusado de corrupción por el bloque Al Wefaq. En su defensa, su portavoz de prensa reivindicó que "su Alteza Real el Primer Ministro es un símbolo nacional. Sus logros, que son de gran trascendencia, comenzaron incluso antes de la independencia de Baréin"; "desacreditar los logros y el papel histórico de los símbolos nacionales es algo que rechazamos y desaprobamos", reafirmando que "los bareiníes reconocen los logros históricos, primero bajo el mandato del difunto jeque Isa bin Salmán Al Jalifa, y luego en la próspera era de Su Majestad el Rey Hamad bin Isa Al Jalifa".


La Corte del Príncipe Heredero emitió un comunicado respecto al desarrollo de la iniciativa del Diálogo Nacional impulsada el 19 de febrero: Su Alteza Real el Príncipe Salmán bin Hamad Al Jalifa, Príncipe Heredero y Subcomandante Supremo, ha recibido correspondencia de las seis organizaciones anunciadas hoy, junto con la de otros grupos políticos; y citando al heredero al trono: "Sin embargo, todavía se están recibiendo solicitudes formales de otros sectores de la sociedad bahreiní"; “Actualmente existen diferencias sustanciales entre los distintos grupos y partidos dispuestos a participar en el diálogo nacional”; “precisamente por ello debe comenzar el diálogo para que se pueda alcanzar un acuerdo político por consenso”.


Siguiendo con los números de la prensa nacional el día 7, se destacaba la llamada del jeque Naser Bin Hamad Al Jalifa a un encuentro para jóvenes en el marco del Diálogo Nacional que tuvo lugar en el Hotel Gulf, denominado “Diálogo Juvenil”. En palabras de Naser, quien es Presidente del Consejo Supremo para la Juventud y el Deporte “el diálogo es la forma más adecuada de resolver los problemas que el Reino está presenciando actualmente, y creemos que es un método de civilización avanzado”.


Simultáneamente, aquella tarde y según informaría el Director General de la Policía de la Capital, un incidente entre manifestantes frente al centro financiero por la autopista Rey Faisal y una conductora alrededor de las 17:15h, resultaría en dos jóvenes heridos levemente al ser esta agredida dentro de su vehículo y presa del pánico decidió abandonar el lugar.


Mientras tanto, el Jeque Khalid Bin Ahmed Mohammed Al Jalifa, ministro de exteriores, participaba en la capital de los Emiratos Árabes Unidos en la 118º reunión ministerial del Consejo de Cooperación del Golfo, una organización que se había mostrado fervientemente comprometida a defender la estabilidad doméstica de la isla y de la institución de la Corona. En esta cita, un paquete de desarrollo cifrado en 10 mil millones de dólares fue ratificado por los países del Golfo en apoyo al pequeño Estado insular.


Posteriormente, y coincidiendo con el día internacional de la mujer trabajadora, el jeque Naser continuó con sus esfuerzos para atraer a las nuevas generaciones, patrocinando la Conferencia de Voz Juvenil en el Muharraq Sport Club. En ella, expresó: “Las demandas de la juventud serán entregadas a Su Majestad el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa”.


El sexto punto del manifiesto hecho público por la oposición durante la concentración por la unidad referente a la libertad de prensa fue contestado por el Rey con la puesta en marcha de una inspección de la Autoridad de Asuntos de Información. Su presidente, el Jeque Fawaz Bin Mohamed Al Jalifa alabó la iniciativa y de acuerdo con Bahrain Agency News “afirmó que la IAA continuará asumiendo sus deberes de manera creíble, transparente y objetiva a la luz de la libertad de los medios de comunicación garantizada por el proyecto de reforma real”.


El miércoles 9 de marzo, figuras religiosas de la comunidad suní y chií –entre los que se incluyeron imanes, oradores, predicadores y clérigos–, mostraron su apoyo a la celebración de un diálogo nacional multipartidista liderado por el príncipe heredero y pidieron combatir el extremismo y sectarismo religioso.


Asimismo, el monarca intervino en el programa radiofónico “Buenas noches, Baréin”, cuyas palabras a la ciudadanía pueden ser resumidas con los siguientes fragmentos: “Considérenme uno de ustedes porque no me gustan los protocolos. Así es como todos hemos sido criados y educados en nuestras escuelas y majlis”; “somos capaces de mostrar a todo el mundo que Baréin es el reino del amor, la civilización y los corazones unidos”; “nuestros corazones, inshallah (si Dios quiere), permanecerán estrechamente unidos y seguros”. 



Lejos de apaciguarse el conflicto social, las prácticas sectarias –en el Medio Oriente, y concretamente en el lenguaje islámico, las sectas hacen referencia a las distintas interpretaciones o doctrinas dentro de una misma religión, sin una connotación peyorativa. En este caso sunismo y chiismo– se extendían en todos los sectores. El Ministerio de Educación lamentó el jueves 11 que un total de 30 alumnas de la Escuela Secundaria femenina de Yathreb abandonaron las aulas y realizaron consignas políticas en el patio; así como la violencia constante entre estudiantes, sus padres y el profesorado en la Escuela Secundaria femenina de Saar.


En consecuencia al incremento de las manifestaciones no autorizadas frente a edificios gubernamentales, hospitales o escuelas, resultando en la alteración del tráfico y el orden público, y por ser ilegales al no ser conformes a la Ley sobre Reuniones Públicas, Marchas o Mítines, la cual prohíbe expresamente que estas se efectúen frente a infraestructuras críticas como centros sanitarios, aeropuertos, centros comerciales, ni respetando los plazos previos de 3 días desde su comunicación al Jefe de Seguridad Pública, los miembros de la Cámara de Representantes debatieron los pasos a seguir para emprender los procedimientos necesarios para hacer cumplir la ley. Cinco diputados mostraron su preocupación respecto a la perturbación del tráfico y acceso que la instalación de carpas relacionadas con sentadas provocaron frente al Complejo Médico Salmaniya, el más grande del país, y solicitaron una comparecencia del Ministro de Salud.


La escalada de prácticas extremistas en civiles se aprecia durante los incidentes de Riffa, ocurridos en la tarde de aquel jueves. Según el Ministerio del Interior, a las 14:15h un grupo de personas cifrado en 8.000 procedentes de A´ali, marcharon hacia la localidad suní de Riffa, donde se encuentra el palacio real y residen una gran parte de los miembros de la familia del Rey. Allí, un segundo grupo se reunía en la conocida Rotonda del Reloj; a las 16:40h, ante el despliegue de las fuerzas de seguridad, quienes habían establecido una valla de alambre de púas, la mayoría de manifestantes comenzaron a abandonar la zona, a pesar de que algunos de ellos trataron de romper dicha valla para llegar al otro colectivo. En respuesta, los agentes dispersaron a la multitud con ocho botes de gas lacrimógeno a tenor del comunicado oficial, negando el uso de munición o balas de goma alegados por otras fuentes; mientras que a las 17:30h ambos grupos habían abandonado el lugar. En la misma nota, Interior admitió que la situación interna era tensa.


En consonancia con el clima generalizado de incesantes protestas en el país, el diario Al Ayam informó el 13 de marzo de una concentración frente al palacio real, en la cual el personal del Rey ofreció café árabe, agua y dátiles a la muchedumbre.


En esa misma madrugada, unas 350 personas bloquearon ambos lados de la autovía Rey Faisal, provocando el uso de gases lacrimógenos por las autoridades. En el choque con la policía, catorce fueron los oficiales heridos, uno de ellos con lesiones graves en la cabeza y otro apuñalado. 


El portavoz del Ministerio del Interior Tariq Al Hassan declaró que durante el despeje de los accesos a la capital bloqueados, la policía antidisturbios fue atacada por alborotadores estacionados en la rotonda del CCG (plaza de la Perla), sin embargo, “las fuerzas fueron evacuadas para evitar causar pérdidas humanas”. 


Al caer la noche, el líder del Comité para la Unidad Nacional y siete sociedades políticas lideradas por el secretario nacional de Al Wefaq Ali Salmán, pidieron el restablecimiento de la paz civil en los pueblos y ciudades de Baréin, y evitar la discriminación sectaria en las actuaciones de las fuerzas de seguridad en una declaración conjunta. A su vez, S.A.R. el príncipe heredero Salmán Bin Hamad Al Jalifa dejó claro que “por nuestra responsabilidad ante Alá todopoderoso y Su Majestad el Rey y el pueblo de Baréin, afirmamos decididamente que el derecho a la seguridad está por encima de todas las consideraciones”; “nos embarcamos en la iniciativa, respondiendo al llamado del deber, y todavía estamos llegando a todas las partes que desean entablar un diálogo nacional con las secciones activas de la sociedad bahreiní”; “hemos expresado nuestra aprobación de todos los principios que se han establecido para el diálogo nacional”. El heredero al trono dejó también abierta la posibilidad de celebrar un referéndum sobre un posible acuerdo alcanzado por todas las partes.


Las comunidades de expatriados también fueron víctimas de violencia por parte de los manifestantes en aquella semana convulsa. La televisión pública transmitió testimonios visuales del ensañamiento con la mano de obra extranjera. El informe contabilizó un trabajador de origen bangladesí muerto y diecisiete asiáticos heridos en grado medio y crítico. El primer ministro aseguró que “esos expatriados son los invitados del amable y hospitalario pueblo bahreiní”, confirmando que el gobierno garantizaría su seguridad.


Adicionalmente, la sede de Acción Democrática Nacional (Wa´ad) fue saqueada por un grupo de jóvenes no identificados, poniendo en alerta a las siete sociedades incluídas en el Diálogo Nacional.


Finalmente, y en respuesta a la grave crisis interna, el 14 de marzo de 2011 las tropas de la Fuerza Escudo de la Península del Consejo de Cooperación del Golfo entraron en Baréin. En palabras del Ministro de Estado para Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos Anwar Mohamed Gergash “la medida es en respuesta a una solicitud de asistencia del Reino de Baréin y en contribución al mantenimiento de la seguridad y la estabilidad”, desatando las críticas de Irán a través de su ministro de exteriores Ali Akbar Salehi. 


Las declaraciones de la República Islámica encontraron una firme condena por parte del gobierno, al ser consideradas como una intervención en los asuntos domésticos del archipiélago. El subsecretario del Ministerio de Asuntos Regionales y del CCG Hamad Al Amer dijo que “la declaración iraní contraviene el principio de relaciones de buena vecindad entre Baréin e Irán, el derecho internacional, la carta de la ONU y la convención de la OIC que subrayan el respeto a la independencia y soberanía de los Estados”. Igualmente, subrayó que “la entrada de las Fuerzas del Escudo Peninsular a Baréin emana del destino común y la unidad entre los países del CCG, así como de la responsabilidad compartida de mantener la seguridad y estabilidad regional”.


El 15 de marzo de 2011, S.M. el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa firmó el Real Decreto nº 18 de 2011, por el que se declaraba el estado de seguridad nacional por un plazo de tres meses, de acuerdo al artículo 36 (b) de la Constitución. En el parte de las Fuerzas de Defensa de Baréin, se enumeraron los siguientes puntos: Toque de queda, evacuación de ciertos espacios y prohibición de mítines que pudieran alterar el orden público, además de la persecución de los infractores de la ley. Dos días después se informó que se había detenido a líderes de la oposición que habían pedido la caída del régimen, acusados de mantener contacto con inteligencia extranjera.


Se presenta ahora un resumen de los contenidos de los periódicos locales el 17 de marzo: Daily Tribune: cuatro miembros más del Consejo de Shura renunciaron ayer por la mano dura del gobierno con los manifestantes; Al Watan: Mano dura y toque de queda. Las fuerzas de seguridad de Baréin lanzaron ayer una operación para despejar la Rotonda GCC, el Puerto Financiero de Baréin, Complejo Médico Salmaniya y las áreas circundantes; Al Wasat: Los supermercados a lo largo de Baréin se enfrentaron a la escasez de alimentos frescos ayer, con entregas gravemente interrumpidas en los últimos días. 


Habiendo sido evacuada la Plaza de la Perla, símbolo de la revolución y núcleo principal de la disidencia tras un largo y complicado operativo lleno de incidentes que comenzó a las 5:30h y finalizó a las 21:50h del día 16, Bahrain Agency News publicó imágenes dos días después de la destrucción del monumento que había coronado aquel espacio en el corazón de Manama y albergado a miles de manifestantes. La revolución había fracasado, la monarquía había ganado.

 

Respuestas a la crisis interna: Estado de Seguridad Nacional, Diálogo Nacional, informe BICI y reforma constitucional de 2012

En adelante se proseguirá con el recuento de las medidas institucionales para socavar la inestabilidad doméstica, entre las que se incluyen el ya anteriormente nombrado Diálogo Nacional, más información acerca del desarrollo del Estado de Seguridad Nacional declarado por un plazo de tres meses, la materialización de la orden del Rey para investigar los posibles excesos policiales y las muertes durante el período de desorden civil de febrero y marzo, así como los cambios constitucionales.


En primer lugar, el Estado de Seguridad Nacional, declarado tras la entrada de 1.000 tropas saudíes y 500 emiratíes bajo la bandera del Consejo de Cooperación del Golfo a mediados del mes de marzo (Barany, 2016), estaba previsto que se levantara el 14 de junio. No obstante, mediante el Real Decreto n.º 48 de 2011, de 8 de mayo, el monarca adelantó dicha fecha al 1 de junio, medida aplaudida por el principal grupo de la oposición, Al Wefaq.


Desde la entrada de la Fuerza Escudo de la Península, las fotos del Rey Abdalá de Arabia Saudita se hicieron recurrentes en el Aeropuerto Internacional de Baréin y las banderas del país aliado se alzaban durante las concentraciones pro-gobierno junto a la nacional. En mayo de 2012, se especuló sobre el posible anuncio de una unión entre Arabia Saudita y Baréin en un contexto en el que los países del Golfo estudiaron la viabilidad de una mayor integración política y económica al estilo Unión Europea tras la Primavera árabe. Sin embargo, las reservas de algunos Estados-miembro a una hipotética hegemonía de Riad paralizó el proceso (Kinnimont, 2012).


A finales de mes, concretamente el día 29 de junio, en un discurso, el Rey Hamad anunció la creación de una comisión de investigación independiente (BICI) para analizar los eventos de febrero y marzo, el papel de las autoridades y de los manifestantes en el desarrollo de las protestas y la escalada de tensión, así como las muertes reportadas.


Citando textualmente las palabras del jefe del Estado, dicho discurso puede resumirse de la siguiente manera: “Por voluntad de Dios, hemos vivido en esta hermosa patria como hermanos, amándonos unos a otros como siempre ha sido la naturaleza del pueblo de Baréin, que ha sido el mejor apoyo para ayudarnos a cumplir con nuestras responsabilidades. Hemos fundado nuestro gobierno en los principios de la Carta de Acción Nacional, aprobada unánimemente por nuestro leal pueblo, y en los fundamentos de la justicia, la consulta y la Constitución. Ahora, con la seguridad y la estabilidad restablecidas por voluntad divina, y tras superar los graves incidentes ocurridos, les convocamos hoy a una reunión extraordinaria de su estimado Consejo para asegurarles nuestra firme resolución de restablecer la confianza y unificar nuestras visiones, a fin de avanzar en nuestra marcha hacia una mayor reforma y consulta, mediante un diálogo nacional integral y consensuado, al que deseamos todo éxito. Sin embargo, los graves acontecimientos han generado una angustia y tensión sin precedentes, lo que ha llevado a muchos a temer que la política de democracia y apertura que hemos promovido desde el inicio de nuestro mandato pueda brindar una oportunidad a algunos extremistas para secuestrar la nación y sumirla en el caos y el extremismo. Pero hoy les aseguramos con firmeza que no permitiremos que los llamamientos al extremismo o al caos secuestren nuestra reforma, ni permitiremos que el miedo guíe ninguna decisión. Además, no podemos fortalecer a ningún partido a expensas de otro, ni dejar que el país sea presa de una fragmentación que socave la unidad nacional, pues la ira y el miedo impiden el pensamiento sensato y el aprendizaje de las lecciones”


Seguidamente añadió: “Los sucesos ocurridos en febrero y marzo nos causaron gran angustia, al igual que a todo nuestro pueblo y a todos los amigos de Baréin en el mundo. Estos acontecimientos no tienen precedentes en nuestra historia y se produjeron en un momento en que el Reino estaba dando grandes pasos adelante en todos los ámbitos. Durante diez años, hemos buscado la reforma de las instituciones de Baréin”; “Ante lo sucedido, no era posible ignorar ni eludir la responsabilidad de restablecer la seguridad y la estabilidad en el país y de proteger a los ciudadanos y las instituciones que hemos jurado defender. A pesar de la magnitud de lo ocurrido, no fue nada comparado con lo que sucedió o está sucediendo en otros países. No obstante, nuestros valores rechazan tales sucesos y nos exigen trabajar arduamente para evitar que se repitan en el futuro. Altezas,Excelentísimos señores, no cabe duda de que los ciudadanos tienen derecho a expresar sus opiniones por medios pacíficos y legítimos. Tienen derecho a plantear sus demandas sin que se respondan con violencia; y, a cambio, la libertad debe ejercerse con responsabilidad. La libertad de expresión no debe utilizarse para perturbar el orden público, amenazar la paz civil, socavar los intereses económicos ni dañar las instalaciones estatales”


A continuación declaró: “Durante los recientes acontecimientos, circularon rumores que afirmaban que algunos tenían razón y otros no”; ”Ante esta situación, no podemos continuar nuestro progreso sin sanar estas heridas y descubrir toda la verdad. Desde el principio, nos hemos esforzado por garantizar la seguridad, incluso cuando la violencia se intensificaba y se incitaba a la gente a recurrir a ella. Lamentamos profundamente las pérdidas de vidas, independientemente de sus cargos o posturas. Hemos ordenado la formación de un comité, presidido por el Viceprimer Ministro, para investigarlas. El gobierno también está trabajando para encontrar alternativas legales para las instalaciones que han sido retiradas, y ya se ha formado un comité, a raíz de una decisión de Su Alteza Real el Primer Ministro, para examinar los despidos en el sector privado. Muchos detenidos han sido liberados y el Estado de seguridad nacional finalizó antes de lo previsto”


Más adelante, insistió: “Altezas, Excelencias, Pero también necesitamos mirar hacia atrás y determinar exactamente qué sucedió en febrero y marzo, y considerar las reacciones a esos eventos”; “Hubo víctimas de la violencia que tuvo lugar. No debemos olvidarlas. Ha habido acusaciones y contraacusaciones sobre los origenes de la violencia. Ha prevalecido la falta de confianza y los desacuerdos han dado lugar a creencias contradictorias sobre los eventos, incluso si tales creencias se basan solo en rumores. Pero dejemos claro a todo aquel que ostente autoridad en nombre de nuestro gobierno o de cualquier otro bando, que mantenemos firme nuestro compromiso con los principios de los derechos humanos y que la violación de dichos principios no será tolerada”


Finalmente, concluyó: “Por consiguiente, tras amplias consultas con numerosas partes, incluida la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, hemos decidido nombrar una Comisión independiente de investigación sobre los sucesos de febrero y marzo. Estará integrada por personas eminentes con amplia experiencia en derecho internacional de los derechos humanos, que no tienen ningún cargo en nuestro gobierno ni en nuestra esfera política.Han sido elegidos por su prestigio personal y sus logros internacionales”.


Posteriormente, el 1 de julio el príncipe heredero lanzó oficialmente la Conferencia del Diálogo Nacional, que se extendería por casi un mes, contando con un total de 300 participantes procedentes de todos los estratos de la sociedad. El grupo parlamentario más numeroso, Al Wefaq obtuvo cinco representantes. No obstante, al poco de iniciarse las negociaciones, la formación se retiró de las mismas al no estar satisfecha con el contenido a tratar, rechazando el acuerdo final alcanzado y publicando en octubre uno propio conocido como el "Documento de Manama”, en el cual se solicitaba un parlamento unicameral con potestad legislativa completa y compuesto en su totalidad por miembros electos, el nombramiento del primer ministro por la coalición más votada y la institución de una comisión electoral independiente (Fabani, 2021).


Paralelamente, el acuerdo alcanzado en el marco del Diálogo Nacional se tradujo en la entrada en vigor de enmiendas a la Constitución de 2002 para el año 2012. Los artículos revisados fueron el  42, 36, 52, 53, 57, 59, 65, 67, 68, 83, 85, 86, 88, 91, 92, 102, 103, 109, 115 y 120 (Constitución del Reino de Baréin, 2023).


En esta coyuntura, y con el objetivo de cubrir los dieciocho escaños vacantes de la Cámara de Representantes tras la renuncia de los miembros de Al Wefaq en febrero, se convocaron elecciones en septiembre de 2011, en un contexto atípico (Power, 2012). La participación apenas superó el 17%.


El esperado informe de la Comisión Independiente de Investigación se hizo público el 23 de noviembre. El documento arrojó luz sobre los incidentes acontecidos en los primeros meses de disturbios. En él se contabilizaron trece muertes atribuidas a las fuerzas de seguridad (siete de ellas por escopeta, cinco por arma de fuego y un individuo por heridas físicas); ocho muertes de civiles no imputadas a un perpetrador concreto, y cinco muertes por tortura.


De acuerdo con el mismo informe, un total de cuatro trabajadores expatriados murieron (dos de ellos a manos de manifestantes, otros dos durante la actuación de las fuerzas de seguridad).


También se presentó el número de bajas de agentes de policía y miembros de las Fuerzas de Defensa de Baréin: un total de cinco, (tres de ellas responsabilidad de manifestantes)


En los apartados finales, la Comisión Independiente expone que “ reconoce los esfuerzos realizados por el Gobierno de Baréin durante el transcurso de su labor para abordar diversas cuestiones y, en particular, para aliviar las dificultades de quienes sufrieron algunas de las consecuencias derivadas de los hechos investigados por la Comisión”


Las citadas acciones gubernamentales de los redactores del expediente BICI incluyen: readmisión de 412 estudiantes expulsados de la Universidad de Baréin, readmisión de 1558 trabajadores involucrados en las protestas, liberación de 310 presos, investigación de catorce muertes de civiles y la imputación de agentes implicados, fondos y licencias otorgadas para la reconstrucción de mezquitas de culto chiíta y ma´tams destruidos durante febrero y marzo y la creación del Fondo Nacional para la Reparación de las Víctimas mediante el Real Decreto 30º de 2011. 


Como respuesta al informe, S.M. el Rey Hamad Bin Isa Al Jalifa estableció una Comisión Nacional para supervisar la implementación de las recomendaciones del informe BICI. Los miembros de esta “dieron cuenta del compromiso del régimen con la implementación de la mayor parte de las recomendaciones” (Fabani, 2021).


Conclusiones

Independientemente de las intenciones iniciales de los manifestantes durante febrero y marzo de 2011, quienes inspirados en sus homólogos egipcios quisieron “recrear una Plaza Tahrir” en la Rotonda de la Perla de Manama, lo cierto es que el sectarismo se apoderó de aquel movimiento que desafió en vano a la monarquía Al Jalifa, la cual contaba con el firme apoyo de Arabia Saudita, su principal socio comercial, Emiratos Árabes y el resto de países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo. 


El Rey, con un respaldo económico del CCG, extendió el gasto social para contrarrestar el malestar de la población, en un país que ya contaba previamente con uno de los estados de bienestar más eficientes del Golfo.


A pesar de la disposición del gobierno a negociar y establecer un diálogo, sumado a la retirada del ejército de las calles como muestra de buena fe, las dinámicas incendiarias en aumento amenazaban en muchos casos la vida de los ciudadanos debido a la división suní-chií que desarrollaron los acontecimientos, la estabilidad económica y en última instancia el status quo en la región. 


Irán ha mantenido contacto con organizaciones chiítas antigubernamentales de actividades violentas en el pasado, de las cuales en este momento de la historia analizado habían surgido sociedades políticas y líderes que habían optado por la vía parlamentaria tras el inicio de la reforma promovida por el Rey Hamad. No sería entendible desde un punto de vista iraní el abandonar las pretensiones de influir en la mayoría chiita de Baréin para poder instalar un Estado satélite frente a las costas de los saudíes y escalar posiciones para alcanzar la hegemonía regional.


En el caso de Arabia Saudita, como destacado miembro del Consejo de Cooperación del Golfo del que Baréin también forma parte, así como país que cuenta con una minoría chiíta en su Región Oriental que comparte historia y credo con la mayoría chiita bareiní, la isla no es un simple aliado o vecino, y su estabilidad junto con la de la familia real suní es un asunto de Estado.


Mientras tanto, Baréin apuesta por formar parte de la unión de dinastías árabes y consolidarse aún más si puede como un aliado confiable para los Estados Unidos, en busca de socavar cualquier intento de violación de su soberanía nacional.


La pregunta de si las sociedades políticas de ideología islamista chiíta pretenden verdaderamente instaurar una democracia debería ser contestada tras un análisis previo de dicho concepto. Desde la instauración de la Asamblea Nacional en 2002 y la entrada de estas en las posteriores legislaturas tras abandonar la estrategia del boicot, se han apreciado intentos desde este espectro político junto a otros sectores minoritarios de revertir el estatus de refugio liberal que caracteriza a la isla mediante demandas de prohibir la venta y consumo de alcohol, segregación de sexos en la universidad o limitar conciertos de cantantes árabes “occidentalizados”.


Al Wefaq, que había sido hasta su renuncia a participar en el parlamento la sociedad política más votada, está liderada por el clérigo Ali Salman. Es más, su nombre completo incluye la nomenclatura “Sociedad Nacional Islámica", denotando una inclinación claramente confesional y que no despierta mucha confianza en lo que se refiere a garantizar la libertad religiosa y separación religión-Estado que exige todo sistema democrático si llegase al poder. Cabría preguntarse hasta qué punto un clérigo desde un grupo político afiliado religiosamente y con una inclinación sectaria hacia el chiismo puede ser creído cuando habla de democracia.

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