Indicadores y tendencias sociales en Libia
- nacionesenruinas
- 14 mar 2025
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Actualizado: 2 jul 2025
Los resultados de la encuesta realizada en la “séptima ola” de la World Values Survey entre el periodo 2017-2020 reflejan un nivel extremadamente bajo en la confianza en los medios de comunicación en Libia. Sólo un 11,2% de los encuestados manifestaron confiar en la prensa. En cambio, un 86% consideró poca o nula confianza hacia los medios de comunicación.
Esta desconfianza procede de la instrumentalización de la información como herramienta de propaganda en un contexto de conflicto interno. Las diferentes pugnas entre el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) y el Ejército Nacional Libio (LNA) en el este del país, han desembocado en una división del territorio y en un vacío de poder. Además, la proliferación de la desinformación y las “ fakenews” ha mermado la confianza y credibilidad periodística. El ejercicio del periodismo en el país es peligroso, expuesto a amenazas, secuestros y ataques indiscriminados, lo cual reduce la libertad de prensa y refuerza el escepticismo entre los locales.

Por otro lado, las encuestas muestran que un 42,4% de los libios considera la obediencia hacia los gobernantes como una característica fundamental de la democracia. En contra, observamos un 6,1% que rechaza completamente la idea. Este grado de aceptación de la obediencia es resultado de la política e historia nacional, marcada por el régimen de Muamar Gadafi, quien gobernó durante cuatro décadas el país con mano dura. Tras su caída en 2011, Libia ha experimentado una atomización del poder y una ausencia de gobierno central efectivo, lo que ha llevado a muchos ciudadanos a percibir la autoridad como un elemento necesario para evitar el caos. Asimismo, esta supuesta autoridad no ha de ser precisamente democrática, sino que ha de mostrarse líder y fuerte en un contexto donde la presencia y la seguridad son los puntos de inflexión que marcan la estabilidad, lealtad y apoyo de la población, incluso aunque ello comprometa los principios democráticos.
Seguidamente, a pesar del contexto inestable, la democracia sigue siendo valorada con buenos ojos por parte de la población libia. El 61,1% de los encuestados la consideran “absolutamente importante”, mientras que un 9,2% la clasifica con un 9 sobre 10. No obstante, este deseo contrasta con la realidad, donde la falta de comicios electorales libres y transparentes, la corrupción y la influencia de actores externos obstaculizan la consolidación de un sistema democrático funcional. La inseguridad y la división del poder dificultan la participación pública ciudadana, convirtiendo el ideal de democracia en una aspiración en vez de una realidad tangible.

En consecuencia al contexto político, un 38,1% de los libios consideraba que una intervención militar era necesaria cuando el gobierno civil es incompetente, en su contra, sólo un 10,4% se negaba completamente a la cuestión. Este nivel de aprobación a la injerencia militar en la política viene de la incapacidad que han tenido durante los últimos catorce años los gobiernos para estabilizar el país y garantizar la seguridad. El Ejército Nacional Libio, liderado por Khalifa Haftar, ha pretendido consolidar el poder mediante incursiones militares, lo que ha provocado que una parte de la población, esencialmente rural, vea en las fuerzas armadas un actor más eficaz que los políticos para restablecer el orden. A ello, se suma el fracaso de realización de elecciones en 2021, lo que ha incrementando el escepticismo ante la viabilidad de una de una democracia sin respaldo militar.
En último lugar, tras analizar el contexto del Estado de Libia, hemos concluido que las principales preocupaciones de la población, en razón de los encuestados, son: el crecimiento económico (45,5%) y el fortalecimiento de la defensa nacional (37,3%). La crisis económica, la dependencia del petróleo, el bloqueo comercial, la inflación y el desempleo, afectan profundamente a la vida cotidiana de los libios, lo que explica su alta prioridad hacia el desarrollo económico. Por otro lado, la inestabilidad e inseguridad han hecho que la defensa nacional se posicione en segundo lugar, tal y como una necesidad urgente. Seguidamente, un 9% considera que la participación ciudadana en la toma de decisiones es su principal prioridad, mientras, un 7,4% cree que se han de embellecer las ciudades y mejorar las infraestructuras en áreas rurales. Estos resultados señalan cómo los contextos de crisis generan que las necesidades de la población priman los aspectos más primarios y básicos del Estado a nivel colectivo que los aspectos sociales, culturales e individualistas.

En conclusión, la desconfianza en los medios, la percepción de la autoridad como necesaria y la falta de estabilidad reflejan la fragilidad institucional en Libia. Aunque la democracia es valorada, su consolidación enfrenta obstáculos como la corrupción y la injerencia militar, vista por muchos como una solución. Las principales preocupaciones de la población son el crecimiento económico y la seguridad, evidenciando la prioridad por la estabilidad en un contexto de crisis.





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