
Antártida
Aunque protegida por el Tratado Antártico, que prohíbe la explotación minera y militar hasta 2048, la Antártida se ha convertido en un nuevo tablero de juego para las potencias globales. Por ello, se han incrementado la presencia de estaciones científicas estratégicas, mientras el deshielo avanza. El continente es ahora una frontera clave en la lucha por recursos y control territorial encubierto.
Población
No hay población permanente. Solo científicos y personal temporal en bases. En verano llegan a 5,000 personas; en invierno, alrededor de 1,000. No existen ciudades ni infraestructuras civiles permanentes o residenciales desarrolladas.
IDH
No aplica porque no hay residentes permanentes ni estado. Las condiciones de vida dependen de la tecnología y recursos de cada país en sus estaciones científicas, que garantizan seguridad, comunicación, energía y suministro constante.
Conflictos
Zona desmilitarizada sin soberanía, regulada por el Tratado Antártico. Existen tensiones diplomáticas por reclamaciones territoriales entre países. Futuras disputas podrían surgir por recursos o rutas tras el deshielo.
Religión
No hay religiones predominantes. Los investigadores practican creencias personales según su país. Algunas bases tienen capillas pequeñas o espacios multiconfesionales para servicios religiosos.
PIB
No existe PIB ni actividad económica tradicional. El Tratado Antártico prohíbe explotación comercial y limita toda actividad a investigación científica y fines pacíficos, promoviendo cooperación internacional y protección ambiental.
Recursos
Posee reservas minerales y energéticas (carbón, petróleo, gas) pero su explotación está prohibida. Contiene cerca del 70% del agua dulce mundial en forma de hielo, fundamental para el equilibrio climático global y los ecosistemas marinos.









