Carnaval: origen, historia y los carnavales más grandes del mundo, de Venecia a Canarias
- Octavio Jesús Lorenzo Hernández

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El pasado primero de marzo, se dio por finalizado el Carnaval en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con el tradicional entierro de la sardina, este último día se conmemora con la quema de una figura gigante que representa a un pez, en varios municipios de España se suele hacer el miércoles de ceniza, siendo una forma de enterrar simbólicamente el pasado. Así damos por finalizado, al menos en España, el periodo de Carnaval, unas semanas donde la fiesta, la Iglesia y rituales milenarios unen a millones de personas en celebraciones que guardan mucha historia e impacto socioeconómico y cultural.
Origen y religiosidad
Para hablar de los carnavales, primero debemos entender el cambio de fechas que sufre cada año, esto se debe a que los carnavales son una fiesta religiosa que se rige por el calendario litúrgico cristiano, en éste, la Semana Santa se celebra el domingo posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. Esta decisión se remonta al Concilio de Nicea I en el año 325, en esta reunión eclesiástica se establecieron determinadas reglas para la celebración de la Pascua de Resurrección, que incluyen la celebración exclusiva en domingo, evitando la coincidencia con la Pascua judía. A partir de esta fecha se calculan los cuarenta días de Cuaresma, periodo de ayuno, penitencia y reflexión, que culmina en la Pascua, situando el carnaval inmediatamente antes del inicio de la Cuaresma, funcionando como un umbral entre el exceso permitido y las restricciones que vienen después.
Antes de la expansión del cristianismo en el Imperio Romano, se celebraba una festividad llamada “Carrus Navalis” la cual era una celebración popular que se hacía posterior a las Saturnales y de donde se cree que viene el nombre de “Carnaval”. Además, civilizaciones como los Teutones y los Celtas ya realizaban en fechas próximas al inicio de la primavera (antes del 20 de marzo) rituales y celebraciones para conmemorar el fin del invierno y la llegada del buen tiempo, beneficioso para los cultivos.
Patrimonio, historia y cultura
El carnaval es una fecha que se celebra principalmente en países con una fuerte tradición católica, teniendo fiestas como las de Oruro en Bolivia y Barranquilla en Colombia, donde la mezcla de tradiciones cristianas y antiguos rituales con orígenes prehispánicos dan como resultado unas celebraciones que a día de hoy son los únicos dos carnavales incluidos en la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Siendo el de Barranquilla uno de los más grandes del mundo con 5 millones de visitantes anuales, en éste, se realizan desfiles folklóricos, cantan orquestas y la población suele disfrazarse de la Marimonda, una sátira de las clases altas creada en el siglo XIX.
Por su parte, el carnaval de Oruro fue reconocido en 2001 por la UNESCO, en este se observa la herencia del pueblo indígena Uru, que realizaba ceremonias en el territorio que hoy ocupa la ciudad. Tras la colonización española, Oruro fue refundada, pero continuó siendo un centro sagrado donde las comunidades indígenas mantuvieron sus prácticas rituales. Durante las fiestas se realiza la “Diablada”, danza que simboliza la lucha entre el bien y el mal, así como la peregrinación hacia la virgen del Socavón. Asimismo, cabe destacar que la ciudad de Oruro se encuentra a más de 3.700 metros de altura, lo que convierte a este carnaval como el celebrado a mayor altitud en el mundo.
Turismo y fiesta
Una de las celebraciones más grandes y famosas durante las fechas del Carnaval la encontramos en Brasil, que éste año registró entre turismo local e internacional unos 65 millones de personas que participaron en los carnavales de las principales ciudades brasileñas, como son São Paulo, Salvador, Belo Horizonte y Rio de Janeiro, esto, según el Ministerio de Turismo, representó un 22% más que el año anterior. En el caso de Río de Janeiro, la ciudad lleva años situándose como el epicentro del carnaval a nivel mundial, superando los 8 millones de asistentes durante la principal semana de carnaval y recibiendo más de 800 millones de euros en ingresos.
En Brasil, el carnaval se conforma por diferentes tipos de expresiones culturales. Una de las principales es el desfile de las escuelas de samba, éstas tienen un sistema asociativo complejo donde organizan las competiciones y espectáculos públicos en los que participan, las primeras escuelas nacieron a finales del siglo XIX en Río de Janeiro ligadas a la propia historia del carnaval. También se realizan los tradicionales bailes de máscaras, las fiestas móviles de los blocos de embalo (bandas callejeras) seguidos por sus juerguistas disfrazados, así como las bandas de rúa y blocos de enredo, en un ambiente que busca dar una imagen internacional de diversidad cultural, musical y sexual.
Siguiendo en este lado del charco, otro de los carnavales más populares del mundo es el Mardi Gras en Nueva Orleans, está fiesta ve sus inicios con la colonización francesa del territorio en el siglo XVIII. Sin embargo, el carnaval no comenzó a coger forma hasta 1872 cuando, oficialmente, se incentivó a personas de otros Estados para asistir a los eventos organizados en la ciudad. En este sentido, el carnaval de Nueva Orleans es considerado un museo viviente, con eventos que inician desde el 6 de enero, donde se puede ver un ambiente festivo cargado de músicos callejeros y carrozas, siendo protagonista la música jazz, originaria de la ciudad.
Otro dato llamativo del carnaval de Nueva Orleans son las prácticas de santería y vudú en las calles para ahuyentar a los malos espíritus, este dato aunque no es muy conocido, es algo que caracteriza a la ciudad, debido a que estas creencias fueron introducidas a través de los migrantes haitianos que llegaron a Luisiana por la revuelta de esclavos que hubo en Haití en 1791, uniendo así prácticas religiosas de origen africano con una festividad cristiana como es el carnaval. Cada año este carnaval suele atraer a la ciudad un aproximado de un millón y medio de turistas, en su mayoría estadounidenses de otros Estados, siendo una de las fiestas más grandes del país.
España, carnavalero por excelencia
En España, nunca mejor dicho, los carnavales son una fiesta sagrada, iniciando en muchas ciudades sus preparativos meses antes de la semana principal. Aunque en España no hay ni un solo pueblo donde no se celebre el carnaval, hay que señalar en este artículo los que se posicionan firmemente en el mapa internacional, siendo el número uno en la lista el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.
El Carnaval de Santa Cruz, fue de los pocos carnavales que durante la dictadura franquista no fueron prohibidos, ya que se continuó celebrando bajo la denominación de “fiesta de invierno”, las celebraciones inician días antes de la semana principal con la elección de la reina y los concursos de murgas. Asimismo, durante el carnaval de día, agrupaciones de baile recorren la ciudad al ritmo de la música, y de noche continúa la fiesta con dos escenarios principales y las tradicionales carrozas.
Este año, el último sábado de carnaval congregó a más de 400 mil personas con actuaciones de artistas como Nicky Jam y Sebastian Yatra, siendo estos los últimos en una larga lista de artistas latinos que han actuado en el Carnaval de Santa Cruz, teniendo en cuenta la conexión histórica de Tenerife con Latinoamérica, especialmente con el caribe, que da al carnaval un ritmo especial por el uso constante de géneros musicales como son la bachata, la salsa o el merengue. Artistas como Celia Cruz, en su famosa actuación en 1987 darían al carnaval de Santa Cruz un Record Guiness, siendo éste la mayor concentración de personas en una plaza para asistir a un concierto al aire libre en dicho año, situación que conmovió a la artista que en su máxima expresión de amor a la isla dijo: “Tenerife, señores, ustedes me han dado mucho, pero mucho, tanto que yo no esperaba, entonces, estoy en deuda con ustedes”.
Sin salir de Canarias, tenemos el carnaval de Las Palmas, que este año reunió a más de 800 mil personas en su semana principal, fiestas que suelen extenderse un par de días más que en Santa Cruz para no coincidir con el carnaval de dicha ciudad. En Gran Canaria las celebraciones suelen estar envueltas en un ambiente de orgullo y diversidad, siendo famosa a nivel mundial la Gala Drag Queen celebrada en el meridiano del carnaval, aquí, los artistas realizan una actuación teatral donde se suele representar alguna problemática social. Recientemente el Gobierno de Canarias aprobó en sesión plenaria solicitar a la Dirección General de Patrimonio que los carnavales de Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y Los Indianos en La Palma, sean declarados Bienes de Interés Cultural.
Otro carnaval español que atrae anualmente más de 250 mil visitantes es el de Cádiz, este se caracteriza por su fuerte componente satírico y político, sus orígenes se pueden ubicar en el siglo XVI, cuando la intensa actividad comercial de Cádiz con Italia introdujo elementos culturales del carnaval adriático. A diferencia de otros carnavales más centrados en el espectáculo visual, el de Cádiz gira en torno a la música y la actuación como formas de crítica social, donde las agrupaciones carnavalescas, como chirigotas, comparsas, coros y cuartetos, interpretan canciones satíricas que abordan temas políticos, sociales y culturales de actualidad.
Estas actuaciones también tienen un componente competitivo, realizando el tradicional Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC), celebrado en el Gran Teatro Falla, que dura varias semanas y es seguido por miles de espectadores tanto presencialmente como a través de retransmisiones televisivas, manteniendo una fuerte dimensión popular y participativa, con actuaciones espontáneas en calles y plazas del casco histórico.
Se suele pensar por extensión de tiempo, que el Cádiz es el más largo de España desde que inicia hasta que acaba. No obstante, con más de 5 semanas de duración, el premio se lo lleva el Entroido de Xinzo de Limia, en Ourense. Declarada fiesta de Interés Turístico Nacional, dura nada más y nada menos que cinco semanas, en este tiempo, tienen lugar diferentes citas como el domingo Fareleiro, que consiste en una batalla de harina, el domingo Oleiro, en el que se lanzan vasijas de barro al aire y, finalmente, el famoso entierro de la sardina.
El Carnaval también es mediterraneo
Uno de los carnavales más famosos del mundo lo encontramos en Italia, éste es el carnaval de Venecia, que tiene su orígen en la Edad Media, alcanzando su mayor esplendor durante los siglos XVII y XVIII cuando la República de Venecia era uno de los centros comerciales y culturales más importantes del Mediterráneo. Las celebraciones tenían una función social específica, las máscaras permitían difuminar las diferencias entre clases sociales, creando un espacio temporal donde nobles, comerciantes y ciudadanos podían interactuar sin las restricciones habituales de la estructura social impuesta, siendo una especie de ritual donde las jerarquías eran suspendidas.
El carnaval fue prohibido tras la caída de la República de Venecia en 1797, cuando Napoleón ocupó la ciudad, causando que durante casi dos siglos la celebración desapareciera prácticamente de la vida pública, siendo en 1979 cuando las autoridades italianas impulsaron su recuperación como parte de una estrategia de revitalización cultural y turística de la ciudad. En la actualidad, el Carnaval de Venecia se celebra durante aproximadamente dos semanas y atrae cada año a más de 2 millones de visitantes con celebraciones que incluyen desde desfiles y espectáculos en la Plaza de San Marcos hasta eventos culturales que recrean la estética aristocrática del pasado veneciano, donde el público se disfraza con trajes coloridos y muy elaborados, sin olvidar sus distintivas máscaras.
En Francia tenemos otro carnaval a las orillas del mediterráneo que es imposible que pase desapercibido, este es el carnaval de Niza, uno de los más importantes del país y con más reconocimiento internacional. Las primeras referencias que se tiene de este se remontan al siglo XIII, aunque la forma moderna del carnaval comenzó en el siglo XIX, coincidiendo con el auge de Niza como destino turístico para la aristocracia europea, durante el periodo conocido como la Belle Époque, siendo este un evento institucionalizado y organizado por las autoridades locales con el objetivo de atraer visitantes durante la temporada invernal.
El Carnaval de Niza se caracteriza por sus grandes desfiles de carrozas monumentales, conocidas como chars que representan figuras satíricas, personajes políticos o temas de actualidad social. Estas carrozas, elaboradas con gran detalle artístico, se acompañan de espectáculos musicales, disfraces y comparsas, siendo la “Bataille de Fleurs” (Batalla de Flores) uno de los momentos más destacados del carnaval, debido al desfile de carrozas decoradas con flores que son lanzadas al público, celebrando la tradición florícola de la región de la Costa Azul.
Conclusión
Más allá de ser simplemente una época del año destinada a la celebración y el disfrute, los carnavales reflejan la evolución de las sociedades a lo largo de los siglos y la permanencia de tradiciones profundamente arraigadas en el imaginario colectivo, demostrando cómo los carnavales han funcionado históricamente como un periodo de ruptura temporal con la vida cotidiana, permitiendo espacios de transgresión, expresión cultural y participación social.
En España, carnavales como los de Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria o Badajoz ilustran la diversidad de formas que puede adoptar esta celebración, desde grandes eventos con proyección turística internacional hasta manifestaciones populares donde la sátira política y la crítica social ocupan un lugar central, a su vez, carnavales como los de Venecia o Niza evidencian cómo estas festividades han sido progresivamente integradas en estrategias de promoción cultural y turística, atrayendo cada año a cientos de miles de visitantes.
Estar en los carnavales, es presenciar la historia viva de la humanidad, tradiciones como el Busójárás en Hungría, el Kukeri en Bulgaria o la batalla de naranjas en la ciudad italiana de Ivrea, constituyen unas muestras de identidad propias que sólo puedes ver estando allí. El carnaval constituye mucho más que una simple fiesta, representa un fenómeno cultural capaz de reflejar los cambios históricos, las identidades colectivas y las dinámicas sociales de los territorios donde se celebra, su continuidad a lo largo del tiempo demuestra la capacidad de las sociedades para preservar y reinterpretar sus tradiciones, adaptándolas a nuevos contextos sin perder su valor simbólico y cultural.




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