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Elecciones Bangladés: Tarique Rahman y el BNP logran histórica victoria tras crisis política y caída de Sheik Hasina

  • Foto del escritor: José Manuel Jiménez Vidal
    José Manuel Jiménez Vidal
  • hace 3 días
  • 10 Min. de lectura

El pasado 12 de febrero de 2026 Bangladés celebró elecciones generales para escoger a los 300 miembros del Jatiya Sangsad –Parlamento nacional nepalí–. Los comicios se desarrollaron en un contexto tenso y excepcional: la caída del gobierno de Sheik Hasina en 2024, un periodo gubernamental interino liderado por Muhammad Yunus y la exclusión de uno de los partidos históricos bangladesíes, la Liga Awami.


Las elecciones han representado un punto de inflexión en Bangladés, dando finalmente lugar a una amplia victoria del Partido Nacionalista de Bangladés –BNP–, encabezado por Tarique Rahman, quien se ha convertido en su vigésimo y nuevo primer ministro.


Contexto político previo a las elecciones

El origen de estas elecciones se encuentra en la profunda crisis política y social que atravesó Bangladés durante 2024. En dicho año, la Liga Awami, encabezada entonces por la primera ministra Sheik Hasina, ganó las elecciones generales en unos comicios muy cuestionados tanto por observadores internacionales como por la oposición. Diversos gobiernos y organismos internacionales consideraron que los resultados no habían sido libres ni justas.


En consecuencia, en  junio de 2024 estalló un movimiento de protestas en todo el país, inicialmente centrado en la reforma del sistema de cuotas para los empleos públicos. Las manifestaciones, lideradas en gran medida por jóvenes y estudiantes asociados al movimiento de la “Generación Z”, fueron severamente reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad, lo que derivó en una escalada de las movilizaciones y un incremento de la desobediencia civil.


La crisis culminó el 5 de agosto de 2024, cuando Sheik Hasina renunció al cargo y abandonó el país rumbo a la India. Posteriormente, el Parlamento fue disuelto y se estableció el gobierno interino del economista y Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus.


Asimismo, durante el año de periodo transitorio, se produjeron importantes decisiones judiciales y políticas. Entre estas, destaca la suspensión de la Liga Awami y su prohibición para participar en elecciones por decisión del gabinete del gobierno interino a través de las declaraciones del asesor jurídico del Ejecutivo, Asif Nazrul, aplicándose en virtud de la ley antiterrorista del país. Además, Sheik Hasina fue condenada el 17 de noviembre de 2025 por el tribunal especial de Daca –International Crimes Tribunal– a muerte en ausencia por crímenes de lesa humanidad relacionados con la represión de las protestas –1,400 muertos según las Naciones Unidas–. Finalmente, como hecho destacado del pasado año, la líder opositora Khaleda Zia, ex-primera ministra bangladesí en dos ocasiones y figura clave del BNP, falleció el 30 de diciembre de 2025 tras una larga enfermedad. La muerte de Zia –figura clave en la oposición democrática tras el régimen militar de la década de los 90's– supuso la desaparición de una etapa política en el país, debilitando la figura del partido.


Sistema electoral y organización del proceso

El Parlamento de Bangladés cuenta con 350 miembros, compuestos por una elección de 300 miembros que representan a 300 circunscripciones parlamentarias –Nirbacani elaka (নির্বাচনী এলাকা) – y 50 escaños reservados para mujeres, distribuidas en función de la posición de los partidos elegidos en la Cámara. Los escaños son escogidos por sistema de votación mayoritaria simple en las circunscripciones uninominales.

 

Cada legislatura tiene una duración de cinco años –artículo 72.3 de la Constitución bangladesí– y los diputados son elegibles en caso de superar los veinticinco años, no tener doble nacionalidad y ser ciudadano bangladesí, según el artículo 66 de su Constitución. Además, los miembros pueden estar o no afiliados a un partido político y ser reelegidos de forma indefinida. Un dato curioso, especialmente por la corrupción sistémica tradicional de las elites políticas del país es que, un miembro parlamentario no puede ser presentable a diputado nacional si ha cumplido una condena de hasta dos años de prisión, a no ser que haya cumplido dicho periodo cinco años antes de las elecciones, lo que ha generado que antiguos imputados por corrupción sean hoy parlamentarios.


Otro dato a considerar es la posibilidad de la doble afiliación. En Bangladés, el artículo 71 de su carta magna permite que las personas sean candidatas en más de una circunscripción. No obstante, en caso de ganar en varias circunscripciones el estaño, habrán de renunciar a los mismos en favor de uno solo. Esto es una costumbre utilizada especialmente por líderes partidistas, como Sheik Hasina, Zillur Rahman o Khaleda Zia, lo que les ha posicionado a nivel nacional.


Asimismo, el gobierno interino introdujo reformas relevantes. Entre ellas, se ha reintroducido el “no voto” –pudiendo emitir un voto en blanco o nulo en lugar de votar automáticamente por ese candidato, lo que ha perjudicado a ciertos partidos tradicionales acostumbrados a adquirir votos de tal forma– en circunscripciones con un único candidato y la posibilidad de que los ciudadanos bangladesíes en el extranjero pudieran votar por primera vez. Además, al introducirse el “no voto”, en caso de que en alguna circunscripción se imponga éste sobre los candidatos, las votaciones pueden ser anuladas y nuevamente convocadas, reflejando la voluntad de los votantes de forma más democrática.


Electorado y candidaturas

El censo electoral final registró 127,7 millones de votantes, lo que muestra el tamaño del electorado de uno de los países más poblados del planeta. De ellos, cerca de 65 millones fueron hombres y 63 millones fueron mujeres. La participación electoral aumentó un 2,3% en el caso de los varones y un 4,16% en el de las mujeres. No obstante, la participación general se redujo en comparación a comicios previos, alcanzando apenas el 60%, mostrando los efectos de la eliminación de la Liga Awami y el hartazgo y descontento ciudadano, sobre todo en sectores tradicionalistas y jóvenes.


Inicialmente se presentaron cerca de 2,582 candidaturas en las 300 circunscripciones electorales. Tras el proceso de validación, la Comisión electoral declaró inválidas 723 candidaturas, quedando 1842 candidatos en la nominación primaria y 1981 en la final. Estas últimas elecciones han destacado por el aumento del número de candidatas, especialmente dentro del BNP y el Partido Ciudadano Nacional. Asimismo, el panorama político se reconfiguró notablemente, destacando cuatro perfiles políticos, de los cuales surgieron los actuales líderes nacionales tras los últimos comicios llevados a cabo.


En primer lugar no podemos pasar por alto a Tarique Rahman, Presidente del Partido Nacionalista Bangladesí (Secretario General desde 2018 desde el exilio) y actual primer ministro nacional tras su amplía victoria en febrero. Rahman, hijo de la ex-primera ministra Khaleda Zia y del fundador del BNP y expresidente, Ziur Rahman, ha sido destacado por su perfil polarizador debido a las acusaciones relacionadas con un ataque con granadas en 2004 contra miembros opositores y su exilio en el Reino Unido durante los 17 años previos a las elecciones de 2026. Su campaña se ha focalizado en el cambió político y la reconstrucción del Estado democrático, focalizándose en la lucha contra la corrupción y el fortalecimiento del multipartidismo.


Otra gran figura es la de Shafiqur Rahman, actual líder de la oposición. Rahman ha sido líder del Bangladesh Jamaat-e-Islami Party, además de principal figura opositora al actual Ejecutivo. Médico de formación, empresario y dirigente experimentado, inició su vida política durante la década de 1970, afiliándose a organizaciones estudiantiles hasta incorporarse a su partido. Ascendió en las estructuras internas del partido, habiendo sido previamente Secretario General del mismo. Rechaza alianzas electorales con ciertos partidos, afirma que apoya a una Bangladés unida religiosamente y promete un desarrollo basado en principios que él asocia con el Islam, aunque sin transfomar al país en “otro Estado”.


Seguidamente, destaca Nahid Islam, del National Citizen Party. Actual Chief Whip de la oposición parlamentaria, actúa como voz representativa en coalición. Antiguo estudiante de la Universidad de Dhaka, destaca por sus compromisos en movimientos sociales y derechos civiles. Se hizo conocido internacionalmente por su papel en la movilización contra el sistema de cuotas discriminatorias, que fue un factor clave en los levantamientos de 2024, cuando fue detenido y maltratado por fuerzas de seguridad, aumentando su apoyo público. Tras la caída del anterior gobierno, formó parte del Ejecutivo interno, encargado de Correos, Telecomunicaciones y Tecnología de la Información, y posteriormente de Información y Radiodifusión hasta crear el NCP.  Su partido ha resonado como una alternativa joven e independiente, con un programa orientado a reformas estructurales, un enfoque en la justicia social y una nueva constitución.

 

Por otro lado, está el liderazgo de Syed Rezaul Karim, conocido como Charmonai Pir. Erudito islámico y político, con estudios superiores en jurisprudencia fiqh y hadiz –islámica– y educación religiosa en las universidades Jamia Islamia Darul Uloom Madania y Charmonai Jamia Rashidia Islamia. Karim es líder del Islami Andolan Bangladesh desde 2006, tras heredar el liderazgo que comenzó con su padre, Syed Fazlul Karim, fundador del partido. Bajo su dirección, el partido ha mantenido una agenda política basada en la implementación de los principios básicos del Islam en lavida pública y el Estado, posionándose frente a partidos seculares o reduccionistas al desarrollo materialista. Paralelamente, ha insistido en la seguridad y derechos de minorías religiosas bajo un gobierno guiado por los valores islámicos.


Resultados electorales

Los resultados han conformado el regreso al poder del Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), que ha obtenido una victoria más que contundente. De tal forma, la distribución de escaños (los 300 escogibles por circunscripción, a falta de los 50 escaños reservados para mujeres todavía por decidir) ha sido la siguiente:


  • BNP (Tarique Rahman): 208 escaños.

  • Jamaat-e-Islami: 68 escaños.

  • Partido Ciudadano Nacional: 6 escaños.

  • Bangladesh Khelafat Miajlis: 2 escaños.

  • Partido Jatiya de Bangladesh: 1 escaño.

  • Ganosamhati Andolan: 1 escaño.

  • Partido Republicano: 1 escaño.

  • Khelafat Majlis: 1 escaño.

  • Islami Andolon Bangladesh: 1 escaño.

  • Partido independiente INDIANA: 7 escaños.

  • Otros: 4 escaños.


Con esta mayoría de más de dos tercios del Parlamento, el BNP ha adquirido una posición política dominante que le permite gobernar cómodamente y promover reformas institucionales. Al mismo tiempo, en el referéndum constitucional celebrado junto a las elecciones, aproximadamente el 60% de los votantes respaldó las reformas democráticas introducidas, entre las que destacan la limitación de los mandatos del primer ministro, la creación de una nueva cámara alta parlamentaria, el reforzamiento del papel presidencial o el aumento de la independencia judicial.


Actualmente, el Parlamento se ha dividido en dos grandes alianzas. Por un lado, la alianza opositora “Alianza de los 11 partidos”, de corte islámico conservador formada por: Jamaat, PNC, BMK, Khelafat Majlis, Bangladesh Khialafat Andolan, Partido Nizam-e-Islam, BDP, Partido Jatiya Ganotantrik, PLD, Partido Amar Bangladés y el Partido Laborista de Bangladés. Dicha alianza está encabezada por Jamaat y conforman un total de 77 escaños. Por otro lado, el BNP ha logrado pactar con el BJP, el GSA y el Partido Republicano, de corte más centrista y de ideologías liberales y económico-liberales.

 

Retornando a la “Alianza de 11 partidos”, esta se creó el 19 de octubre de 2025 por inicialmente 8 partidos con ideas islámicas afines. En enero de 2026, se unieron tres partidos más, convirtiéndose oficialmente en la alianza de los once. Sus objetivos eran el establecimiento de la base jurídica de la Carta de Julio, garantizar condiciones de juego equitativas para unas elecciones justas, la exigencia de justicia para la masacre de julio, la realización de un referéndum antes de las elecciones y la prohibición de actividades de partidos rivales como Jatiya y Gran Alianza.


La estrategia electoral utilizada fue la política de casilla única, en la que un solo candidato por circunscripción representaba a toda la alianza. Sin embargo, las tensiones internas, especialmente por la inclusión del NCP junto a Jamaat, provocó dimisiones internas en el NCP, afectando negativamente a la alianza. Además, se denunciaron irregularidades y fraudes atribuidos al partido Jamaat en varias circunscripciones, finalizando con tan solo 77 escaños de 4 de los once partidos, marcando una pérdida sustancial del poder de la oposición frente al Ejecutivo.

Partido
Escaños
Líder
Alianza

BPNP

208

Tarique Rahman

BNP

Jamaat

68

Shafiqur Rahman

Alianza de 11 partidos

PNC

6

Nahid Islam

Alianza de 11 partidos

BKM

2

Syed Uddin Ahmad Hanzala

Alianza de 11 partidos

BJP

1

Andaleev Rahman

BNP

GSA

1

Saki Zonayed

BNP

Partido Republicano

1

Nurul Haque Nur

BNP

KM

1

Muhamed Abul Hasan

Alianza de 11 partidos

IAB

1

Ali Ullah

Otros

INDIANA

7

-

Otros

Vacante

4

-

-

Consecuencias políticas

Tras la publicación de los resultados y la ilegalización del partido Liga Awami, Tarique Rahman se preparó para asumir el cargo de primer ministro, poniendo fin al periodo interino de Muhammad Yunus. 


La victoria del BNP simboliza el regreso al poder de la principal fuerza opositora tras más de quince años de dominio de la izquierdista Liga Awami. Al mismo tiempo, abre un nuevo periodo de transición institucional en el país, marcado por la promesa de reformas democráticas y por el reto de estabilizar un sistema profundamente polarizado.


Asimismo, las protestas que provocaron la caída del gobierno estuvieron protagonizadas y enmarcadas por la llamada Generación Z. Este factor indica una creciente politización de la juventud y una transformación en la cultura política de un país que ha logrado extender sus métodos a otros escenarios en favor de una reclamación común, el fin de la represión. En consecuencia, países como Perú, Nepal, Indonesia, Kenia o Marruecos, entre otros, han experimentado revueltas similares, aunque, a excepción de Nepal, con escasos resultados comparables a los bangladesíes.


Bangladés sigue manteniendo numerosos desafíos, como la reconstrucción de instituciones democráticas, la gestión de una polarización política muy elevada, el impulso de reformas económicas y sociales, y, sobre todo, la garantización de la estabilidad tras años de crisis constantes.


Perspectivas futuras y conclusiones

El nuevo gobierno de Rahman llega al poder con un amplio margen parlamentario y con expectativas de implementar reformas profundas demandadas por su pueblo. Sin embargo, el éxito dependerá de sus capacidades para, especialmente, consolidar un sistema pluralista que no tienda al autoritarismo, la respuesta a las demandas sociales y el mantenimiento de la estabilidad de 170 millones de personas.

 

El regreso del BNP abre un renovado equilibrio de fuerzas políticas, pero la exclusión de la Liga Awami plantea interrogantes sobre la competitividad electoral. Para ello será clave la inclusión de nuevos actores y movimientos sociales emergentes, como la Generación Z; la garantización de que las elecciones han sido justas y que en ciclos futuros sean responsables y la refuerza de la independencia de instituciones como la Comisión Electoral y el poder judicial.


Además, las desigualdades regionales y de género, así como la modernización del empleo público, los derechos laborales y la transparencia en la asignación de cuotas son tareas pendientes. Para ello, se precisarán de mecanismos democráticos estables, difícilmente alcanzables de forma rápida, tales como: el impulso de procesos de diálogo con adversarios políticos y líderes comunitarios, el fortalecimiento de programas de educación cívica que promuevan los valores democráticos y tolerancia, así como el desarrollo de políticas de memoria histórica y justicia transicional que reconozcan los eventos de 2024, entre otros, sin reabrir heridas.


De igual forma, los resultados son realmente relevantes cara al entorno regional. Fronterizo con India, Myanmar y el Golfo de Bengala, Bangladés depende de flujos comerciales, migratorios y de la estabilidad regional entre potencias. El nuevo gobierno, deberá reforzar las relaciones diplomáticas, participar activamente en organismos regionales como la Asociación Sudasiática para la Cooperación Regional y la ASEAN Dialogue Partners, así como en la gestión de desafíos transfronterizos, como la grave crisis de refugiados rohingya en el oeste del país y las disputas marítimas.


La sostenibilidad de las reformas tampoco quedarán exentas del fortalecimiento institucional y tecnológico. Digitalizar servicios, promover transparencia, implementar sistemas de rendición de cuentas o promover la educación tecnológica y la innovación, así como la lucha inteligente contra la polución y contaminación ambiental son retos para el nuevo gobierno, especialmente sensibles en un contexto altamente polarizado. La falta de experiencia en gobernanza , las posibles tensiones internas dentro del partido, las alianzas parlamentarias, la fuerza práctica de la oposición islámica o las presiones de las sociedad civil para evitar retrocesos autoritarios, marcarán el futuro de Bangladés, Estado que mira hacia un horizonte todavía difuso para millones de ciudadanos


Créditos foto: By ROCKY - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=183797056.

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