Terrorismo de Estado y guerra híbrida: cómo los Estados usan ciberataques, sabotaje y desinformación para sembrar terror
- Marta Herrera Macías

- hace 1 día
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En Relaciones Internacionales no existe una definición internacional, única y universal para definir el terrorismo, por lo que se hace difícil etiquetar un acto cómo terrorista, aunque sí existen unos parámetros aceptados que nos orientan a saber de que hablamos.
En tal forma, según la Resolución 1566 (2004) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, un acto terrorista es aquel acto criminal contra civiles cuyo objetivo es, entre otras cosas, provocar terror en la población, intimidar, presionar gobiernos u organizaciones internacionales…
En gran medida, cuando se piensa en terrorismo se hace referencia a grupos extremistas que luchan de manera desproporcionada por su causa, ya sea por la independencia de un pueblo, una religión o simplemente una creencia sobre lo que ellos entienden como su realidad, pero si aplicamos el marco anteriormente mencionado a las actuaciones de ciertos Estados, encontramos el concepto de Terrorismo de Estado.
Si un Estado usa violencia, sabotaje, operaciones clandestinas o intimidación contra población civil o sociedades, incluyendo asesinatos, secuestros o terror psicológico para conseguir unos objetivos políticos marcados, puede llegar a considerarse, según el amplio margen de la definición, como terrorismo.
El medio para poder llevar a cabo este tipo de terrorismo es la guerra híbrida, en este tipo de guerras predomina una estrategia militar que está conformada por todo tipo de ataques, combinando así la fuerza militar con herramientas que no lo son, explorando otras áreas con las que debilitar al rival. Ejemplos de esto pueden ser las migraciones exacerbadas, ciberataques y guerra cibernética, desinformación mediante noticias falsas o bulos y, presiones económicas y diplomáticas. En este tipo de guerras vale todo, el uso de proxies, la presión psicológica y los sabotajes están a la orden del día.
La guerra híbrida como catalizador del terror
En el contexto actual, la guerra híbrida es el principal conducto al que recurren los Estados para ejercer daño a otros sin utilizar la guerra convencional abierta. Como ejemplo de ello analizaremos algunos ejemplos donde se observa el terrorismo de Estado y cómo a través de la guerra híbrida se llevan a cabo.
En el caso de la guerra entre Irán e Israel se puede apreciar claramente el uso de esta estrategia militar. Ambas potencias llevan a cabo una guerra encubierta y un terrorismo indirecto para provocar miedo y desestabilizar al otro, lo cual se puede observar a simple vista, puesto que ninguno reconoce oficialmente su participación en actividades hostiles en multitud de acciones perpetradas con motivaciones desestabilizadoras, como el uso de propaganda, proxies, espías...
Por su parte, un buen ejemplo de ello es cuando en 1992, el grupo terrorista islámico llamado Yihad, detonó la Embajada de Israel ubicada en Buenos Aires –país con gran diáspora judía–, causando 29 víctimas mortales y diversos heridos de gravedad, provocando el mayor atentado terrorista en Argentina.
Lo que podría verse como un simple ataque de un grupo terrorista va más allá, debido a que este grupo tiene grandes vinculaciones con Irán, quién no dudó en utilizarlos como herramienta de guerra híbrida para su terrorismo Estatal, como contrataque al atentado donde murió Abbas al-Musawi, líder de Hezbolá, que fue atribuido a los servicios de inteligencia de Israel.
En el año 2010 el virus informático Stuxnet, creado por Estados Unidos e Israel, se adentró por las instalaciones nucleares de Irán causando numerosos daños a miles de centrifugadoras, máquinas utilizadas para enriquecer uranio. Además de los atentados que Israel nunca ha aceptado como suyos, diversos científicos iraníes del programa nuclear recibieron ataques indiscriminados, causando la muerte en 2020 del máximo responsable del programa, Mohsen Fakhrizadeh. Por su parte, Tel Aviv también acusa a Irán y sus proxies de diversos ataques con drones y cohetes, más allá de a los que ya hemos acostumbrado en los conflictos directos.
Además, han recibido ciberataques tras el ataque israelí en junio de 2025, cuando se bombardeo parte del territorio judío, matando a mandos de importancia militar y científico iraníes bajo la Operación León Creciente.
Corea del Norte: la forma de robar causando terror digital
Por otro lado en el caso Corea del Norte, busca debilitar las capacidades estratégicas de los rivales lo hace financiando programas militares mediante la coerción económica clandestina, haciéndolo como una forma de violencia encubierta. En diversas ocasiones los Hackers de Corea del Norte se han hecho pasar por reclutadores corporativos en campañas contra los principales contratistas de defensa. En 2025 EE.UU. reveló que los hackers norcoreanos entre 2021 y 2024 habían conseguido infiltrarse mediante empleos de identidades robadas en más de cien empresas de su país como trabajadores remotos de TI. De tal forma, Pyongyang logra financiarse mediante el cobro de salarios y beneficios de criptomonedas hurtadas.
Por otro lado, el departamento de Justicia de Estados Unidos hizo una nota de prensa declarando que: “Ciertas personas afincadas en EE. UU. pusieron manifiesto en uno de los esquemas creando empresas pantalla y sitios web fraudulentos para promover la buena fe de los trabajadores de TI remotos, y alojaron granjas de portátiles donde los trabajadores remotos norcoreanos podían acceder remotamente a ordenadores portátiles proporcionados por las empresas víctimas de EE. UU.” De tal forma, indicó que los trabajadores de Corea del Norte recibían salarios y llegaban a robar información sensible de los empleadores.
Además, se denunció que estos trabajadores, con identidades falsas. consiguieron trabajo en una empresa de desarrollo de blockchain donde robaron monedas virtuales con un costo de más de 900,000 dólares.
Estos hechos perpetrados por los hackers norcoreanos fueron llevados a cabo robando identidades y creando perfiles profesionales generados con inteligencia artificial, posteriormente se infiltraron laboralmente mediante infraestructuras clandestinas y con la monetización recibida transfirieron los salarios al régimen.
Del Kremlin a la política del “divide y vencerás”
Algunos ejemplos rusos de terrorismo de Estado y guerra híbirda son los ataques híbridos llevados a cabo por Moscú a sobre diversos países de la OTAN entre 2023 y 2025.
Según el CSIS, hubo más de 110 ataques perpetrados por Rusia en toda Europa, que tiene como objetivo los sabotajes a infraestructuras críticas, uso de la migración y ciberataques, creando a través del reclutamiento online paquetes incendiarios para desestabilizar a ciertos miembros de la OTAN. Polonia recibió unos veinte ataques, siendo el país más afectado. Esta escalada de ataques por parte de Rusia ha sido consecuencia de la aceptación del uso ucraniano de misiles de largo alcance por parte de Occidente en la guerra con Rusia.
La suma de los ciberataques, sabotajes y de ataque de civiles usados por países que han sido mencionados como objetos de estudio, componen a grandes rasgos, las metodologías usadas en una guerra híbrida con efectos de terrorismo estatal.
Conclusión
En la actualidad las guerras no solo se libran con estruendosos ataques, bombardeos y munición militar, sino que esconde una cara oculta, una guerra silenciosa para la cual se crea una zona gris donde no se identifican los límites y nadie se hace responsable de sus ataques, pero que es igual o más dañina debido a que con los instrumentos que tienen manejan a la población a sus antojos creando migraciones de personas que dejan su hogar para buscar un futuro mejor, a través de las presiones económicas matan a gente de hambre y a través de ataques tecnológicos debilitan países completos con el fin de atemorizar a sus habitantes.
La problemático de este tipo de guerra es que no se conoce por dónde va a ser un actor atacado, no es sencillo percibir previamente sus daños y menos la proporción del ataque, sino que se cuela entre las sombras, poco a poco, sembrando el terror, hasta que cuando nos damos cuenta, estamos envueltos en un conflicto que inició hace mucho más tiempo del que pensamos.




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