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Bosnia 1992-1996: cuando los ricos cazaban civiles en Sarajevo

  • Foto del escritor: Nicolas Daniel Petcuta
    Nicolas Daniel Petcuta
  • 10 dic 2025
  • 9 Min. de lectura

Han pasado más de 30 años, pero en Bosnia y Herzegovina la herida que dejó la guerra sigue abierta. Quizás en uno de los escenarios más crueles en la historia de Europa, la clase alta de países occidentales iba a los campos de batalla a divertirse mientras disparaban y veían morir a civiles inocentes, desde niños sin ningún tipo de culpa hasta ancianos sin posibilidad de defenderse. Ahora, más de tres décadas después la Fiscalía de Milán ha abierto una investigación para hacer justicia por aquellos que se quedaron en aquella horrible guerra.


Tensiones en los Balcanes

Para entender el origen de todos los conflictos en la zona de los Balcanes, hay que remontarse a varios siglos atrás. Tras la caída del Imperio Romano, durante los siglos VI y VIII la región quedó dividida en Serbia, que pasó a pertenecer al imperio bizantino, donde predominaba la religión ortodoxa; y Croacia, que quedó bajo el poder de Roma, de religión católica, originándose las primeras diferencias en los Balcanes.


Sin embargo, con la llegada de los otomanos en el siglo XIV, se insertó el islam en la región, convirtiendo a la mayoría de la zona de Bosnia al islam sunita, por lo que tenían que convivir en la zona el cristianismo ortodoxo, católico y el islam. Por si fuera poco, el imperio austrohúngaro se asentó en el norte en el siglo XVII imponiendo su cultura en la zona norte. Poco a poco, en el siglo XIX las tensiones fueron aumentando con la creación de movimientos nacionalistas que exigían Estados propios.

 

Tras la Primera Guerra Mundial y la caída de los imperios austrohúngaro y otomano, se creó en 1918 el Reino de los Serbios, Croatas y eslovenos, el cual unió a varios pueblos eslavos del sur en un solo Estado para protegerse de las grandes potencias europeas. Finalmente, en 1929 se cambió el nombre a Reino de Yugoslavia, pasando a ser una monarquía centralizada caracterizada por las tensiones étnicas, lingüísticas y religiosas. Ejemplo de ello fue el asesinato del primer rey de Yugoslavia, Alejandro I, por parte de terroristas croatas.

 

Al principio de la Segunda Guerra Mundial, Yugoslavia se mantuvo neutral, pero ante el inicial éxito de Alemania decidió unirse al eje en marzo de 1941. Sin embargo, se produjo un golpe de Estado con apoyo británico que derrocó al regente Pablo. Esto obligó a las potencias del eje a invadir Yugoslavia, al mismo tiempo que iban naciendo movimientos de resistencia, dentro de los cuales destacaba Josip Broz “Tito”.


Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, se abolió la monarquía y nació la República Federal Socialista de Yugoslavia bajo el mando de Tito, dividiéndose en 6 repúblicas (Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Macedonia y Montenegro) y 2 provincias autónomas (Vojvodina y Kosovo). En los primeros años, Yugoslavia fue un Estado satélite de la URSS, pero las diferencias entre Tito y Stalin finalizaron con la ruptura con Moscú y la integración de Yugoslavia al plan Marshall. Tito había conseguido tranquilizar los movimientos separatistas y mantener la unidad de Yugoslavia, sin embargo, tras su muerte en 1980 las tensiones nacionalistas se intensificaron, sobre todo a partir de la caída del muro de Berlín y la disolución del bloque soviético. Tras la independencia de Eslovenia y Croacia a través de un referéndum celebrado en 1991, empezaron los primeros conflictos armados en la Guerra de los Diez Días y la Guerra de Croacia, la cual se alargó unos años.


Guerra de Bosnia

Bosnia y Herzegovina era el territorio que más etnias diferentes incluía de todas las repúblicas yugoslavas, ya que estaba integrada por bosnios musulmanes, serbobosnios ortodoxos y bosniocroatas católicos. En marzo de 1992, Bosnia decidió tomar el mismo camino que Croacia y Eslovenia y celebrar un referéndum de independencia. Los bosnios votaron y el 99.43% lo hicieron a favor de la independencia por lo que el 5 de marzo de 1992 proclamaron la independencia de Bosnia y Herzegovina, sin embargo, los serbios respondieron militarmente, dando comienzo a la guerra de Bosnia.


Aunque Serbia y Croacia estaban en guerra, los presidentes Tudjman y Milosevic acordaron repartirse Bosnia, debido a que ambos buscaban expandirse en las zonas donde tenían mayorías. Este reparto dió lugar a la guerra bosniocroata. A medida que el conflicto avanzaba, la guerra se recrudecía, como en el sitio de Mostar o el asedio de Sarajevo, obligando a la comunidad internacional a intervenir cada vez más, empezando con operaciones militares organizadas por la OTAN en 1992. A partir de 1994 la OTAN se implicó activamente en el conflicto mediante bombardeos aéreos en la zona proserbia de Bosnia, Srpska.

 

En marzo de ese mismo año finalizó la guerra entre Croacia y Bosnia tras los acuerdos de Washington, donde también se estableció la Federación de Bosnia y Herzegovina. Pero el conflicto continuó entre Srpska y Krajina contra Bosnia, donde un nacionalismo xenófobo se impuso, desencadenando en terribles limpiezas étnicas, incluyendo deportaciones masivas y exterminios organizados, como la masacre de Srebrenica en 1995, donde acabaron con la vida de 8.000 bosnios musulmanes. Esto hizo que la presión internacional aumentará aún más, lo cual obligó a la OTAN a bombardear en Serbia en una operación llamada Fuerza Deliberada. Finalmente, Milosevic cedió y se logró llegar a un armisticio en los Acuerdos de Dayton, donde participaron Milosevic, Tudjman y Izetbegovic (Presidentes de Serbia, Croacia y Bosnia).

 

Además del fin de la guerra en Croacia y Bosnia (Aunque el asedio a Sarajevo siguió hasta febrero de 1996), los 3 Estados se reconocieron como Estados soberanos independientes. La región de Krajina acabó en manos de Croacia, mientras que Bosnia se quedó con Srpska. En total en esta cruel guerra murieron 100.000 bosnios y 2.000.000 en una de las mayores crisis humanitarias de la historia de Europa.


Sarajevo safari

En 2022, el director esloveno Miran Zupanic dirigió un documental llamado Sarajevo Safari, donde un testigo desconocido y un miembro del servicio de inteligencia bosnio que participó en la guerra, Edin Subasic, aseguran que los safaris humanos en Bosnia fueron reales.


“El testigo”, tal como se le dice en el documental, era un ciudadano esloveno que había terminado sus estudios en Belgrado. Durante la guerra, fue llevado más de 30 veces a Bosnia como observador. La primera vez, fue llevado a Pale, donde esperaban para llevar a los turistas en un jeep a las colinas desde donde disparaban. El testigo vió que habían 3 señores, bien vestidos, que no parecían ni bosnios, ni serbios, tampoco de Occidente, más bien parecían rusos, lo cual le extrañó. Al principio creía que eran observadores como él, pero ellos no estaban asustados, sino llenos de adrenalina. Finalmente, les llevaron al barrio de Grbavica y vió como estos señores pagaban por disparar contra civiles.


Estos señores no querían cazar animales, sino civiles. Mientras uno disparaba, otro miraba por prismáticos indicando dónde disparar. El testigo aseguró que el servicio no era barato, pero los niños eran más caros, ya que al matar un niño, se llevaban dos vidas por delante, la del niño y la de la madre que no podría vivir sin él. El testigo informó a los superiores de lo que estaba pasando, sin embargo, solo recibió un: “Oh, que interesante”. 

El safari duró hasta 1994, y participó gente de muchas nacionalidades, incluyendo estadounidenses, canadienses, rusos, italianos e incluso españoles, que eran transportados desde el aeropuerto de Trieste a Belgrado, ya que habían 3 vuelos diarios entre ambas ciudades, y de allí vía terrestre a Sarajevo.


El otro testigo, Edin Subasic, miembro del servicio de inteligencia del Ejército de Bosnia y Herzegovina, cuenta como un interrogatorio que parecía normal, se convirtió en un relato que demostraba hasta qué punto podía llegar el ser humano. En 1993, capturaron en Grbavica a un miliciano serbobosnio de tan solo 23 años, y al interrogarlo hubo un detalle que le llamó la atención. El serbio relató cómo fue transportado con un grupo de voluntarios desde Belgrado hasta Pale. En el viaje le llamó la atención 5 personas que estaban escoltadas por militares, los cuales no parecían serbios, parecían tener un poder elevado, ya que vestían con ropa cara, equipaje lujoso y traían buenas armas consigo. Tres de ellos fueron entrevistados durante el viaje, los tres hablaban italiano y uno de ellos era de Milán. El serbio entendió que se pagaban el viaje, además de un “impuesto de caza” para poder disparar contra civiles.

 

Tras el interrogatorio, los militares bosnios fueron a investigar por los bosques de las zonas que el serbio les había relatado, pero solo encontraron soldados serbios, no había rastro de extranjeros. Por lo que decidieron pedir ayuda a servicios de inteligencia extranjeros, entre ellos el “Servizio per le Informazioni e la Sicurezza Militare” de Italia. La noticia también era una sorpresa para ellos y les pidió colaboración e investigación, ya que los extranjeros seguramente salían desde un lugar de Italia. Tras unos tres meses, el SISMI les informó de que  habían encontrado el lugar de donde salían, pero para sorpresa del servicio de inteligencia bosnio, solo habían neutralizado el lugar y les aseguraron que no volvería a pasar.


La denuncia de Ezio Gavazzeni

Tras el documental, el periodista y escritor originario de Milán, Ezio Gavazzeni siguió con la investigación y a principios del mes de noviembre presentó ante la Fiscalía de Milán un documento de 17 páginas, respaldado por el reconocido exmagistrado, Guido Salvini y la exalcaldesa de Sarajevo, Benjamina Karic, denunciando lo sucedido.

 

El documento que Gavazzeni ha presentado a la Fiscalía de Milán se divide en siete partes. Al principio pone de manifiesto el contexto en el que se desarrollaron los safaris, incluyendo el asedio a Sarajevo; luego Ezio describe los safaris, donde detalla como hombres ricos pagaban para disparar a civiles desde la posición de los francotiradores en las colinas de Sarajevo. Asimismo, presenta el listado de presuntos participantes y nacionalidades, incluyendo estadounidenses, italianos, rusos, entre otros. A continuación, muestra cómo los turistas eran transportados desde Trieste hasta Belgrado, y de allí a Sarajevo, también expone cómo eran equipados con armas y municiones. Además, Gavazzeni presenta sus fuentes basadas en entrevistas a gente que habría presenciado los hechos, como Edin Subasic. Finalmente, argumenta que de confirmarse los hechos constituirían crímenes de guerra, y pide a la justicia de Bosnia colaborar con las investigaciones.

 

Investigación abierta

Finalmente, el pasado 12 de noviembre de 2025 la Fiscalía de Milán abrió una investigación contra personas desconocidas por homicidio voluntario agravado. El fiscal Alessandro Gobbis, el cual está al mando de la investigación, busca identificar a italianos, aunque habían participado gente de muchas más nacionalidades, que entre 1993 y 1996 pagaron por jugar a la guerra y matar civiles por diversión.

 

Según la Fiscalía de Milán podrían haber alrededor de 100 italianos implicados y otros 100 de muchas otras nacionalidades. Ya en el juicio contra Milosevic, un bombero estadounidense que había ido a Bosnia como voluntario de la ONU, John Jordan, había declarado que habían tiradores turistas entre los francotiradores, que debido a sus armas y sus vestimentas llamaban la atención entre los serbios.

 

El principal organizador de estas excursiones fue Jovica Stanisic, un alto cargo del sector de seguridad serbio durante la guerra de Bosnia, el cual fue condenado por el Tribunal Penal Internacional en 2013 por crímenes de guerra, asesinatos y deportaciones. Para justificar los vuelos en grupo a Belgrado, Stanisic los hacía pasar por excursionistas que iban de caza al extranjero, y así poder infiltrarlos en el territorio sin levantar sospechas.


¿Está el actual presidente de Serbia implicado?

El actual presidente de Serbia, Alexandre Vucic, podría estar implicado en el caso de los safaris humanos en Sarajevo. Tan solo dos días después de la denuncia de Ezio Gavazzeni, el periodista croata, Domagoj Margetic, el cual lleva años investigando crímenes de guerra en los Balcanes, presentó ante la Fiscalía de Milán material que podría implicar a Vucic en el caso.


Tras varias publicaciones a través de las redes sociales, acusándolo de su participación indirecta en los safaris, Margetic publicó un vídeo en el que Vucic, aparece junto al criminal de guerra, Vojislav Seselj, en el Cementerio Judío de sarajevo, considerado una de las ubicaciones más atractivas para disparar. En el vídeo se muestra a Vucic evitando las cámaras debido a que llevaba un rifle en la mano. Posteriormente, Margetic declaró que Vucic proporcionaba “logística” en el terreno a los cazadores, y que ocasionalmente los escoltaba desde Belgrado a Sarajevo.


Fuentes cercanas al presidente aseguran que Vucic, estuvo en Pale a finales de 1992 y en 1993 como periodista y traductor, sin contacto con estructuras militares ni armas de fuego. El presidente serbio, ha sido muy claro mediante las siguientes declaraciones: “Nunca he tenido un rifle de francotirador en las manos, ni siquiera aquel rifle del que hablan, porque eso era un trípode de cámara. ¡Qué vergüenza! No hay palabra que no hayan dicho para presentarme como un monstruo, un asesino frío”.

 

Aunque no haya pruebas claras, la Fiscalía de Milán estudiará el material y los vídeos que el periodista croata les ha proporcionado para seguir con la investigación y hacer responsables a todos los que hayan participado tanto de manera directa como de forma indirecta.


Conclusión

Aunque no se haya dictado sentencia ni se hayan nombrado personas responsables, el hecho de que hombres adinerados hayan ido al campo de batalla a matar civiles por vivir nuevas aventuras y “placeres” es real, ya que hay distintos testigos y servicios de inteligencia que lo confirman. Pero ahora hay una investigación activa que busca sentar en los banquillos de los tribunales a los que participaron en estos crímenes por placer y hacer justicia por los más de 11.000 civiles que murieron inocentemente en el asedio de Sarajevo.

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