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Corea del Norte: ¿Milagro económico?

  • Foto del escritor: nacionesenruinas
    nacionesenruinas
  • 5 sept 2025
  • 6 Min. de lectura

Si bien Corea del Norte no se caracteriza por publicar sus datos económicos o participar en organismos internacionales, hemos considerado relevante dedicarle un artículo al respecto. Nuestro interés por el cambio económico del régimen juche viene  de la observación de escenas que plasman un considerable cambio en el desarrollo de áreas urbanas como Pionyang.


Contexto histórico y crisis del comunismo

Para contextualizar el tema, hemos de recordar que a inicios de siglo, Corea del Norte sufrió una crisis severa marcada por la caída del bloque soviético —por ende de los fondos del país— y por desastres naturales que mermaron la producción agrícola nacional. Como resultado, el entonces dirigente, Kim Jong-il, abrió una ligera puerta al mercado privado interno, flexibilizando tímidamente los ingresos salariales y los precios de los bienes. Sin embargo, estas políticas fueron abandonadas en 2009, volviendo a la economía planificada.


Reformas de Kim Jong-un en el mercado interno

No será hasta la llegada de Kim Jong-un, hijo de Kim Jong-il, que el país volvería a experimentar un cambio económico algo más alejado de la economía planificada total. Para ello, Corea del Norte ha intentado atraer inversión extranjera, especialmente china, para fomentar la creación de núcleos industriales y proyectos mineros y turísticos. De igual forma, pese a las reticencias con su vecino del sur, ambas Coreas participaron en un proyecto común en la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong, lo que favoreció que trabajadores del norte adoptaron formación del sur, mejorando la productividad laboral y las prácticas operacionales en sectores manufactureros, de consumo, electrónicos o plásticos—pese a que el acuerdo ya ha finalizado por las constantes amenazas entre países—. 


Asimismo, la autarquía norcoreana se ha visto frenada por la dependencia hacia el sector primario —23,1% del total del PIB—, lo cual se ha intentado revertir mediante el impulso de fábricas y la utilización de fertilizantes, la modernización de la maquinaria agrícola y la construcción de mejores infraestructuras en las áreas rurales. No obstante, su casi nulo acceso a mercados internacionales dificultan que las medidas realmente tengan éxito a medio y largo plazo, mejorando la calidad de vida de ciertos locales ligeramente en el corto plazo.


Pyongyang también depende de Pekín

Asimismo, las sanciones internacionales al programa nuclear norcoreano han perjudicado a su economía, afectando especialmente a sus exportaciones. Actualmente, Corea del Norte comercia casi exclusivamente con China —98,3% del intercambio de bienes y servicios internacionales de Corea del Norte—. En consecuencia, la dependencia hacia Pekín es extrema y sus relaciones diplomáticas también, lo que limita y marca su independencia hacia la inversión y capital mandarín.


Proyectos a la coreana

En virtud de ello, Kim Jong-un ha incrementado la idea del “socialismo de características coreanas” implicando a la planificación estatal con la mejora de la economía interna con limitaciones de mercado. Como resultado, el pequeño mercado privado e informal se ha visto beneficiado y el consumo de bienes importados básicos ha mejorado. Mientras, el sector de la construcción vive un momento pujante impulsado por las obras faraónicas del Estado.


A continuación, vamos a compartir algunos proyectos que se han terminado o proyectado desde éste 2025 en el país. En primer lugar, en enero, se finalizó la construcción de una nueva fábrica de alimentación en Kwail —localidad ubicada en la costa oeste del país—. Esta fábrica, es parte de la Política “20x10 para el desarrollo social” que busca reindustrializar las áreas rurales para eliminar los atrasos existentes, como es el caso de ciudades como Kusong, Kumya, Sinyang, Koksan, Jongphyong, Sepho, Taegwan, Kim Hyong Jik y otra veintena de industrias alrededor del país, construidas por los regimientos militares del Ejército Popular de Corea y focalizadas en la producción de alimento, textiles y productos básicos de higiene, limpieza, químicos, fertilizantes, maquinaria, electrónica y tecnología militar.

 

Por otro lado, Corea del Norte también ha llevado a cabo la construcción de instalaciones educativas y deportivas, como el caso del instituto superior de la ciudad de Hamhung, lo que plasma su interés por mejorar el sistema educativo —con un incremento prometido en la Asamblea Popular Suprema del 5,6%— y su soft power deportivo —marcado por las victorias en el mundial de fútbol femenino y sus características militaristas, con un futuro incremento del 5,4%—. De tal forma, la nueva escuela de fútbol de Hamgyong del Sur, por ejemplo, se enmarca en estos planes con ambición militarista, como se muestra en la construcción del tercer destructor clase Choe Hyon. También se ha finalizado la construcción de la nueva biblioteca de ciencias y tecnología de Hwanghae del Sur o Wonsan, lo que plasma el interés de Pyongyang por incrementar sus medios científicos más allá de la capital, diversificando sus núcleos de producción —orientados quizás a la energía, la estrategía defensiva y desarrollo armamentístico nuclear—.


Mientras, en el sector de proyectos a futuros, encontramos planes como la creación del invernadero más grande del país en Kang Dong  o el de Sinujiu—hecho público tras las devastadoras inundaciones del país, las cuales acabaron con una gran cantidad de la producción nacional—. También destaca la proyección del nuevo distrito de Ragwon en búsqueda de mejorar la matricultura y la industria pesquera en la costa costa del mar del Japón. Otro caso es el de la fábrica de tractores de Kumsong y la mejora de la nueva zona turística de Wonsan-Kalma y Yeombunjin o la declaración del monte Kumgang como Patrimonio Mundial de la UNESCO, que busca atraer al turismo chino.


Otro punto vital está siendo la construcción de viviendas, las cuales —en teoría— se regalan a los ciudadanos del pueblo —los cuales no pueden movilizarse libremente del país, encasillados en el destino que el Estado les ofrezca—. Son así, casos como la finalización de nuevas áreas residenciales en Yom Bunjin o el inicio de la quinta etapa del plan de construcción de Pionyang, aportando más de 10,000 viviendas adicionales a las 20,000 construidas en los últimos dos años en el barrio de Hwasong. Asimismo, se busca reurbanizar las áreas suburbanas de Tungme, Wolhyang y Hadang, ubicadas en Pionyang. Del mismo modo, también se han llevado mejoras mediante la construcción de casas de descanso de trabajadores, la mejora de las rutas de transporte público, espacios de ocio y concesionarios —servicio esencial en un país donde el vehículo principal sigue siendo la bicicleta—.


De igual forma, Pyongyang ha estado favoreciendo la construcción de otros tipos de infraestructura hasta ahora casi nulas en el país. Por ejemplo, un nuevo albergue para la Unión de Mujeres Socialistas, el sistema de “mini tranvías” de la zona turística de Wonsan-Kalma, la creación de los móviles Mpixel, el proyecto de Honggondo y Ryongmadeo para conseguir terreno cultivable ganando terreno al mar o la finalización de zonas mineras, como el caso de Komdok. 


Tampoco han quedado atrás los proyectos turísticos. Algunos como el complejo de Wonsan-Kalma –con capacidad para más de 20,000 alojamientos— buscan atraer a los turistas chinos y movilizar un pequeño sector de población interna, la apertura de la playa de Jasan o el parque recreativo de Waudo, en la ciudad de Nampo. Pyongyang ha reabierto su ruta directa con Moscú, con dos vuelos semanales, que se suma a los esfuerzos del país para extender su red de transportes, como es el caso del proyecto para poner en marcha el aeropuerto de Samjiyon.


Por último, el régimen está incrementando su gasto sanitario, con el objetivo de mejorar las tasas de esperanza de vida. Por ello, no sorprenden proyectos como el Complejo de Servicios de Kang Dong, el nuevo Instituto de Investigación Avícola o la construcción de dos hospitales en Ryanggang y Kusong. y la finalización del Hospital Universal de Pyongyang que abrirá en octubre de este año.

 

Perspectivas futuras y retos económicos generales

No sabemos si Corea busca un incremento de su calidad de vida como objetivo final, pero al parecer, su economía comienza a movilizarse de forma más dinámica. No obstante, hemos de recordar que sigue siendo uno de los Estados más herméticos, donde su población no es libre y se encuentra aislada a nivel mundial en uno de los regímenes más autoritarios del planeta. Pero, lo que sí parece es que Corea del Norte está sacando beneficios rusos y chinos, especialmente por la participación activa en la Guerra de Ucrania, y los está invirtiendo con una razonable “cabeza” en la maquetación de una economía propia ligera y estratégicamente conectada con el exterior con un claro peso autárquico.


Pyongyang está aprovechando quizás estos beneficios extranjeros en el desarrollo de unas capacidades propias que permitan una mayor independencia a las sanciones y al comercio. Sin embargo, todavía le queda mucho camino para dejar de ser una de las naciones más pobres de Asia, uno de los lugares con menores libertades individuales y uno de los países más aislados comercial y políticamente del globo.

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