Indonesia: islas en ebullición
- José Manuel Jiménez Vidal

- 29 sept 2025
- 12 Min. de lectura
Durante los últimos meses de 2025, Indonesia ha sido escenario de una ola de protestas masivas, lideradas especialmente por estudiantes, activistas de la sociedad civil y comunidades locales, que se extienden por multitud de ciudades del país asiático y responden a un creciente paralelismo continental, siguiendo la ruta de Sri Lanka, Bangladés o Nepal.
Este descontento general ha surgido por varias causas: el coste de la vida, los privilegios parlamentarios que gozan los diputados, los recortes presupuestarios, las percepciones de autoritarismo, y cuestionamientos sobre el cumplimiento de los derechos humanos. Todas estas protestas expresan una fuerte frustración contra el gobierno, del actual y nuevo presidente, Prabowo Subianto, del partido Gerindra –Partido del Movimiento Gran Indonesia–.
Contexto indonesio
Indonesia es un Estado del sudeste asiático, formado por más de 17,000 islas, siendo el mayor archipiélago del planeta. Asimismo, cuenta con la cuarta población más grande a nivel internacional, con 277 millones de personas. Esta gran cantidad de habitantes es mayoritariamente musulmana (87%), pero el país cuenta con minorías cristianas, hindúes y budistas.
Con capital en Yakarta, su sistema político se centra en una democracia presidencialista multipartidista dividida en dos cámaras representativas, con graves tensiones por tendencias autoritarias pese a ser catalogada como “democracia imperfecta”, con un puntaje de 6,44 sobre 10.
Económicamente, Indonesia es una economía mixta con fuerte intervención estatal. Sin embargo, se ubica dentro de las 20 mayores economías del mundo en términos de PIB nominal anual. Sus sectores clave son: los recursos naturales –carbón, níquel, aceite de palma, madera y gas natural–; manufacturas –textiles, automotriz, electrónica ligera–; y servicios digitales y turísticos. No obstante, enfrenta una grave desigualdad entre regiones, clases e islas, una fuerte dependencia de las materias primas, una infraestructura deficiente y un alto peso de la presión inflacionaria que aumenta continuamente el costo de vida para las clases bajas y medias.
A nivel social, hay una gran diversidad étnica, con más de 300 grupos distintos, siendo los javaneses el mayoritario (40%). Debido a este hecho social, el Estado se ha declarado secular bajo la doctrina del Pancasila o cinco principios fundacionales: creencia en Dios, unidad nacional, justicia social, democracia y humanidad. Sin embargo, una violación de estos principios o una percepción de lo mismo, podría provocar fuertes movimientos de descontento, autonomismo o secesionismo entre étnias, especialmente rurales y religiosas, las cuales cuentan cada vez con menores derechos en favor de la islamización nacional.
Ante todo ello, encontramos un país insular, directamente expuesto a desastres naturales como terremotos, tsunamis o erupciones volcánicas; que cuenta con una creciente presión internacional por frenar la deforestación derivada del cultivo del aceite de palma y la minería y que vulnera derechos climáticos.
Actualmente, su dirigente, Prabowo Subianto, elegido en 2024, no se define ideológicamente de forma precisa. Este hecho lo enmarca en una narrativa nacional-conservadora que resalta el orgullo nacional, la soberanía, la autosuficiencia o la importancia del Estado, al mismo tiempo que, defiende la unidad nacional frente a divisiones, aboga populistamente al “pueblo común” en contra de las élites tecnocráticas o apela a los trabajadores, los jóvenes o al nacionalismo popular y social.
En términos económicos, Subianto ha promovido la idea de “Indonesia First”, con un mayor control nacional directo sobre ciertos recursos económicos estratégicos, especialmente en las exportaciones –representan alrededor del 18-20% del PIB–. Aún así, en la práctica, acepta políticas de mercado y la colaboración de inversionistas extranjeros. Subianto no se alinea con las ideas occidentales que se aplican en el estudio político europeo contemporáneo, sino que se ubica en un personalismo similar al de otros líderes asiáticos, haciendo alianzas tanto con islamistas conservadores como con grupos seculares, lo que muestra una flexibilidad ideológica que gana apoyos, pero una debilidad frágil inherente.
Legislativo indonesio
La Cámara de Representantes de la República de Indonesia es una de las dos cámaras elegidas de la Asamblea Consultiva Popular, la legislatura indonesia. Se considera la cámara baja, mientras que el Consejo de Representantes Regionales, la cámara alta.
Actualmente, la Cámara de Representantes cuenta con 580 escaños, de los cuales, 348 forman parte del gobierno y 232 de la oposición, quien otorga su confianza o apoyo. La división por partidos sería:
1. Gobierno:
Partido Golkar (derecha): 102 escaños.
Gerindra (nacionalista): 86 escaños.
PKB (centro): 68 escaños.
PAN (centro derecha islámica): 48 escaños.
Demokrat (centro): 44 escaños.
2. Oposición:
PDI-L (centroizquierda): 110 escaños.
Nasdem (centroizquierda): 69 escaños.
PKS (derecha islamista): 53 escaños.
El gobierno cuenta con: un presidente, 7 ministros coordinadores y 41 ministerios con sus respectivos ministros, repartidos entre los partidos del gobierno y figuras independientes. En consecuencia, el gasto del ejecutivo se encuentra disparado, lo que ha aumentado el descontento y las reclamaciones sociales.
De hecho, cada ministro mantenía un salario base mensual de unos 300 dólares, según el Decreto Presidencial No. 60/2000. Sin embargo, el monto se ve incrementado por beneficios y asignaciones, que pueden alcanzar otros 850 dólares mensuales cada uno y por diversas cuestiones. Además, por bonificaciones y beneficios adicionales, la remuneración ascendía,en total, casi a los 15,000 dólares mensuales para los miembros de la Cámara de Representantes, totalmente desorbitado para un gobierno con ministros de conveniencia duplicados y en un país de bajos ingresos.
Ante este reparto parlamentario, Subianto no pertenece al partido más grande del Parlamento. En 2024, el partido Gerindra aumentó notablemente su peso, pero quedó segundo, detrás del PDI-P (Golkar), históricamente el más votado con referentes políticos como Sukarno, Suharto, Habibie, Wahid, Soekarnoputri o Bambang Yudhoyono, todos ellos expresidentes de Indonesia.
Subianto ganó la presidencia en 2024 gracias a la coalición Koalisi Indonesia Maji –Indonesia Avanza–, que unió a Gerindra con varios partidos medianos y grandes, como Golkar o el PKB. Este hecho provoca que tenga una dependencia inherente a las coaliciones, haciéndolo vulnerable a tensiones internas y a apoyos parlamentarios. Asimismo, el PDI-P sigue siendo el partido más grande, teniendo capacidad de bloquear o retrasar iniciativas legislativas, por lo que si adopta un rol opositor podría resultar fatal.
Además, las protestas recientes muestran una sociedad movilizada, donde las fracturas internas y el descontento gubernamental aumenta, pudiendo paralizar próximamente el gobierno o hacerlo funcionar vía decreto, lo que causaría una tensión democrática que debilitaría al ejecutivo y sus partidos.
Sin embargo, Indonesia tiende a que los partidos gobiernen en coalición antes de formalizar una oposición dura, por lo que Gerindra y Subianto pueden mantenerse, con ciertas reformas, medianamente estables, si no caen de nuevo en un descontento masivo.
Privilegios parlamentarios
Uno de los principales detonantes de las masivas manifestaciones y altercados ha sido la indignación ciudadana por los altos beneficios de los diputados, incluyendo una asignación residencial mensual de alrededor de 50 millones de rupias –unos 3,000 dólares– exclusivamente para vivienda, sumando en total cerca de 14,000 dólares de sueldo por diputado y mes. Es decir, un diputado cobra en torno a un 97% más que un indonesia promedio, el cual logra llevar de media a su hogar unos 200-420$ mensuales.
Estas asignaciones han sido vistas como abusivas, especialmente ante el empeoramiento de las condiciones económicas para muchos ciudadanos. De hecho, la Cámara de Representantes había decidido incrementar el sueldo de los 580 miembros de la cámara un 33%, lo que ha desembocado en protestas violentas que han generado la revocación de la propuesta y suspendido ciertos privilegios relacionados con dietas, viajes y asignaciones adicionales.
Hechos
El 29 de agosto, en Makassar, capital de la región de Sulawesi del Sur, los manifestantes quemaron el parlamento local, provocando tres muertos y cinco heridos. En ciudades como Bandung, Surabaya, Pekalongan y Cirebon también se quemaron edificios gubernamentales.
En Yakarta, capital nacional, se saqueó la casa del diputado Ahmad Sahroni, en Tanjung Priok. Los manifestantes robaron objetos de lujo, vehículos e incluso una estatua de Iron Man. Otros funcionarios reportaron saqueos en viviendas de los barrios de Eko Patrio, Uya Kuya y Sri Mulyani, entre otros, los cuales se extendieron hasta inicios de septiembre.
En infraestructuras de transporte, el TransJakarta y MRT registraron daños en estaciones y vehículos del sistema público, incluyéndome la estación de Senen y el sistema de autobuses TransJakarta.
Prabowo Subianto, anunció la revocación de los beneficios salariales para legisladores y suspendió los viajes oficiales al extranjero, como el planeado a China para celebrar el 80 aniversario de la Segunda Guerra Mundial. Asimismo, ha desplegado fuerzas antidisturbios y de seguridad en los principales centros urbanos, resultando en cuentos de arrestos y enfrentamientos con los manifestantes. Durante las protestas, se reportaron más de 700 heridos tan solo en Yakarta, acabando con 43 oficiales de policía hospitalizados y en torno a 10 muertes relacionadas con las manifestaciones, entre ellas, la de Affan Kurniawan, joven de 21 años conductor de motocicleta, atropellado por la policía en Yakarta.
Coste de vida, inflación y desempleo
En Indonesia el coste de la vida se está encareciendo debido al aumento de los precios en productos básicos y el desempleo juvenil.
En diciembre de 2024, la inflación interanual indonesia fue del 1,57% con una inflación mensual del 0,44%. En cuanto a la tasa anual promedia de inflación, los datos mostraban un 2,3%, una disminución respecto al 3,67% de 2023. Sin embargo, en 2025, la inflación se encuentra al alza, habiendo vuelto a datos del 2,37% de nuevo.
Este mismo año, el precio de la vivienda, la electricidad y el combustible ha aumentado a un ritmo mensual del 8,45%, debido a la eliminación de subsidios en la inflación subyacente, lo que ha afectado directamente a las clases productivas nacionales. En consecuencia, la tasa de desempleo se ha mantenido en el 4,76%; la participación en la fuerza laboral ha aumentado un 70,6%, con un incremento notable en la participación femenina del 56,4%, quienes se han visto obligadas a buscar trabajo en muchas ocasiones por la falta de fondos en las familias debido al incremento de los precios, especialmente entre las mujeres musulmanas.
Respecto al desempleo juvenil, el 16% de los jóvenes entre 15 y 24 años se encuentra en situación de desempleo, una tasa elevada en comparación a vecinos como Tailandia (4,31%), Australia (9,47%) o Vietnam (6,82%). En cuanto al salario medio indonesio mensual, gira en torno a los 200-350 dólares, con variaciones según género y sector. En consecuencia, el gobierno ha tenido que aprobar el recorte de las tasas de intereses el 17 de septiembre de 2025, provocando que el Banco de Indonesia redujera su tasa de referencia al 4.75% para estimular la demanda económica. Asimismo, se ha presentado un paquete de 989 millones de dólares para estimular programas de empleo, el alivio fiscal para pymes y ayuda alimentaria.
Recortes presupuestarios
En febrero de 2025, se aprobaron instrucciones presidenciales para la eficiencia presupuestaria, los cuales implican recortes severos en ministerios y gobiernos regionales con valor de 18,800 millones de dólares, lo que afectó directamente al gasto del Ministerio de Obras Públicas, obligando a retrasar al menos 21 proyectos de infraestructura. Estos recortes han provocado preocupaciones sobre la reducción de la calidad de los servicios públicos, tales como la educación, la salud o el debilitamiento de organizaciones de supervisión política o policial.
En educación, se identificaron recortes en viajes, eventos ceremoniales y adquisiciones de bienes, afectando al programa Bantuan Operacional Sekolah. En salud, los recortes afectarán el acceso a servicios en áreas remotas, afectando la calidad de la atención, y, en seguridad, las agencias nacionales de climatología, meteorología, geofísica o la de búsqueda y rescate enfrentaran una reducción muy sustancial, limitando sus capacidades operacionales y respuestas ante desastres, en un país azotado continuamente por catástrofes naturales.
Reforma militar y poder civil
Recientemente han ocurrido una serie de reformas que expanden la participación del ejército en funciones civiles. Esto se ha interpretado como una vuelta a modelos autoritaristas, mermando el legado democrático que Indonesia había logrado establecer de forma imperfecta.
La reforma permite que los militares en servicio activo asuman cargos civiles sin necesidad de renunciar a sus puestos militares. Entre las nuevas posiciones civiles se incluirían: Fiscal General o Secretario de Estado, al igual que las jefaturas de las agencias nacionales de contraterrorismo, narcóticos, gestión de desastres, fronteras o seguridad marítima.
Además, se incrementaron las “Operaciones Militares No Bélicas” de 14 a 16, incluyendo tareas como protección contra ciberataques o defensa de ciudadanos y activos nacionales en el extranjero. Todo ello, aprobado sin consulta pública adecuada, generando cinco peticiones fallidas ante el Tribunal Constitucional cuestionando la legitimidad del proceso.
Subianto, exgeneral y yerno de Suharto, ha promovido la participación militar en el gobierno. Ha nombrado a varios exmilitares en puestos clave, como el Ministro Coordinador de Asuntos Políticos, Legales y de Seguridad, Chaniago, similar al modelo dictatorial de Suharto.
Ante esta nueva situación, la población teme que haya un debilitamiento de las instituciones muy rápidamente, desembocando en conflictos civiles o en graves consecuencias socioeconómicas.
Violencia policial y derechos humanos
Vídeos virales, como el de un conductor de moto-taxi atropellado por un vehículo blindado policial durante las protestas han generado indignación. Las detenciones arbitrarias, el uso de la fuerza o la muerte de manifestantes han deslegitimado socialmente al gobierno indonesio.
Las protestas han resultado en múltiples violaciones a los derechos humanos. Las autoridades han detenido a más de 3,000 personas mediante represión, haciendo uso de casos desproporcionados y excesivos del uso de la fuerza. La muerte de manifestantes, la quema de edificios gubernamentales y el enfrentamiento entre estudiantes y autoridades han provocado heridos, evacuaciones, destrozos, explosiones…
De tal forma, la represión mediática y la censura a la libertad de expresión es uno de los temas que más afectan directamente al nuevo gobierno. Se han reportado ataques y amenazas a periodistas que cubrían las protestas, así como restricciones a contenidos informativos en línea. De igual forma, la criminalización de la protesta, acusándolos de “terrorismo”, vulnera el derecho de manifestación y reunión, generalizando y utilizando una etiqueta jurídica que favorece la represión estatal.
Impacto de las protestas
Las protestas en Indonesia han provocado una serie de impactos analizables desde diversas dimensiones: política, económica, social y gubernamentalmente hablando. De tal forma, podemos destacar algunos impactos visibles a día de hoy, tales como:
Debido a las protestas, el presidente Prabowo Subianto se vió obligado a cambiar a ciertos ministros clave, incluido al ministro de Finanzas Sri Mulyani Indrawati y al ministro de Seguridad Política. Estos hechos reflejan la presión sobre el poder que han tenido las manifestaciones en cuanto al ejecutivo de forma directa.
De igual forma, el gobierno anunció recortes en algunos beneficios parlamentarios, como subsidios a la vivienda o de viajes al extranjero, tras el clamor del pueblo. Quizás esta decisión, junto a la anterior, sean las que más impacto han tenido en términos políticos. Sin embargo, los grupos activistas y la sociedad civil aún reclaman mayor justicia ante los privilegios excesivos en contraste con las dificultades económicas generales.
Por otro lado, el ejecutivo se ha visto obligado a aprobar revisiones recientemente sobre la ley militar que ampliaba el rol de las fuerzas armadas en los asuntos civiles. No obstante, lejos de contar con el apoyo popular, es una medida que ante las recientes situaciones de hartazgo, está destinada al autoritarismo.
Asimismo, la Corte Constitucional sigue evaluando peticiones que cuestionan las reformas militaristas que quiere aplicar el gobierno, alegando que no ha habido suficiente consulta pública ni cumplimiento de procedimientos legales válidos.
En el ámbito económico, las protestas han causado daños estimados en infraestructura pública por cerca de 900 mil millones de rupias –unos 40-50 millones de euros–. Esto incluye edificios públicos, casetas de peaje, paradas de autobús, oficinas gubernamentales… Además, en Jakarta, capital del país, los negocios minoristas han estimado pérdidas de ventas por valor de 500 mil millones de rupias (25-30 millones de euros) durante los cinco días que duraron las protestas. Muchas tiendas cerraron, o lo hicieron en su momento, impactando directamente en el volumen de ventas y en las cadenas logísticas y de consumo; el mismo patrón también se plasmó en los canales de venta online.
Siguiendo desde la perspectiva económica, las manifestaciones habrían generado un impacto directo en los inversionistas: el índice de bolsa cayó varios puntos y la rupia se debilitó frente al dólar, pese a que el gobierno ha pretendido intervenir la situación para estabilizar la economía. Más allá de las pérdidas tangibles, hay pérdidas derivadas del paro de actividades, la interrupción del transporte y las cadenas económicas, temor que ha desalentado el consumo e incentivado mayores gastos en seguridad y reparaciones.
Focalizándose en el ámbito social, mucha gente ha resultado herida por las protestas, muchos de ellos por enfrentamientos contra las autoridades, las cuales también han sufrido daños y bajas. De hecho, uno de los hechos que detonó la situación fue el hombre atropellado por el vehículo policial, el cual hizo estallar la indignación.
Estas protestas expresan las frustraciones acumuladas por la subida del costo de vida, los salarios que no se ajustan, la desigualdad, los privilegios políticos abusivos, la percepción sobre corrupción, y una sensación de que las élites están desconectadas de la realidad de la mayoría. Los movimientos sociales, estudiantes, organizaciones civiles y demás, están ahora mismo muy activos y en auge, demandando no solo correcciones puntuales, sino mayor transparencia, rendición de cuentas, respeto de derechos y limitación de poderes militares, entre otras demandas.
Repercusiones en el futuro cercano
Ante estos hechos, es factible que en un corto periodo de tiempo, haya un mejor o mayor escrutinio de las políticas gubernamentales, especialmente aquellas que impliquen un gasto público significativo o beneficioso para la élite.
También se espera que haya un debilitamiento institucional si las reformas militares no se regulan adecuadamente. De la misma forma, es probable que diversos partidos nacionales que actualmente son considerados como “élite” cambien sus discursos y narrativas en favor de aglutinar opiniones frustradas. Asimismo, grupos políticos populistas, reformistas o nuevos pueden aparecer en el espectro político indonesio, sino crecer. En consecuencia, muchos habrán de reforzar o reformar su discurso político público, siendo, seguramente, beneficiados aquellos que catalicen la situación mediante medios como las redes sociales masivas.
A día de hoy, el ejecutivo indonesio precisa restablecer la confianza ciudadana. Para ello, serían necesarias nuevas medidas relacionadas con la transparencia, la participación ciudadana y acciones contra causas estructurales, como la inflación, la militarización excesiva, la desigualdad o el empleo. No obstante, todavía hay un riesgo creciente de inestabilidad, lo que afecta directamente a la inversión extranjera, la recuperación económica, el bienestar social y la estabilidad entre etnias regionales por la volatilidad de la situación.







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