top of page
  • Instagram
  • X
  • Threads

Mamma Mia!: cuando Grecia se convirtió en decorado

  • Foto del escritor: nacionesenruinas
    nacionesenruinas
  • 5 jun 2025
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 2 jul 2025

Generalmente, al tratar asuntos sobre Grecia, se nos vienen a la mente diversos escenarios. Para unos, es un Estado caído en la desgracia de la crisis económica, para otros un referente histórico sobre el valor de principios y conceptos como la democracia, la filosofía occidental, el teatro, los fundamentos de la matemática y geometría o cuna de grandes pensadores como: Heródoto, Platón, Sócrates, Pitágoras, Arquimedes, Aristóteles o Heráclito. Sin embargo, pocos hechos han trascendido más que las imágenes compartidas globalmente por una película, Mamma Mia!


Dicha cinta, estrenada en 2008 y protagonizada por Meryl Streep, Amanda Seyfried y los tres posibles padres —caracterizados por Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgard—, no sólo revolucionó el mundo de los musicales y de las películas de comedia romántica al ritmo de ABBA, sino que supuso una auténtica serie de consecuencias para comprender una parte de la situación e industria griega contemporánea.


Mamma Mia! recaudó más de 600 millones de dólares, convirtiéndose en una de las películas musicales más importantes y taquilleras de la historia —todo ello sin acceso a los recursos y plataformas digitales de hoy día—.  Las canciones de ABBA revivieron y se popularizaron entre las nuevas generaciones, popularizando el género musical alrededor del mundo, especialmente entre el público hispano, europeo y norteamericano. Todos estos movimientos, generaron un verdadero interés por parte de la industria, especialmente la  cinematográfica, musical y turística.


En consecuencia, las pequeñas islas de Skiathos y Skopelos, pertenecientes al archipiélago de las Espóradas y escenarios principales de la película, experimentaron un verdadero cambio en su tejido productivo. En ambos casos el turismo internacional se disparó. Previamente al estreno de la película ya existía un cierto “desarrollo” en materia de industria turística nacional griega, alcanzando datos de 60,000 visitantes por año —en caso de Skopelos— y de 350,000 —en el supuesto de Skiathos, motivado por la presencia del Aeropuerto Internacional de Skiathos—, pero las cifras se desbordaron.


Skopelos, conocida como la isla más verde de Grecia, comenzó a incrementar rápidamente la llegada de turistas, debiendo organizar tours y guías temáticos especializados para proteger el patrimonio natural de la isla, hoy día severamente dañado. Así pues, la llegada de turistas a éste paraíso helénico es de unos 170,000 turistas por año, lo que significa un incremento del 17% respecto al año anterior —basándose en datos obtenidos en 2023—. Por su parte, Skiathos supera ya los 500,000 visitantes anuales, sirviendo como punto de entrada y salida para todas las islas de alrededor.


Puede que los datos no luzcan asombrosos, pero lo cierto es que Skopelos tiene una población ligeramente superior a los 4960 habitantes. Mientras, Skiathos ronda los 6000, lo que supone un gasto de recursos impresionante para dos poblaciones tan escasas. Como resultado, los ingresos económicos en las islas y sus alrededores no han parado de aumentar año tras año —con excepción del año 2008, influenciado por el inicio de la crisis económica—. Además, el sector turístico y de servicios comenzó a fluir en la zona, se abrieron más de 300 hoteles adicionales a los existentes, las tasas de desempleo disminuyeron un 60% y las redes de infraestructura fueron mejoradas. Por ejemplo, se aumentó la capacidad de transporte de pasajeros en ferry desde Skiathos a Skopelos un 30% y se incrementaron las rutas y horarios de salida.


Las Espóradas se enriquecieron al son de Money, Money, Money, hecho que no sólo benefició económicamente a la zona, sino que fue repetido en otros escenarios nacionales e internacionales de diversas formas —como Dubrovnik y Game of Thrones—, benefició a la imagen del país a nivel internacional y ha abierto nuevos riesgos a tener en cuenta, como el impacto medioambiental.  El turismo por se es un complejo entramado que puede ir más allá de las visitas monumentales, los destinos de sol y playa o eventos gastronómicos y musicales, pudiendo convertirse en una buena herramienta de soft power. Al igual que existe el turismo negro —relacionado con visitas a lugares trágicos—, el enológico —centrado en la producción, catas y disfrute de vinos—, también existe el turismo cinematográfico. En éste caso, Grecia supo utilizar muy correctamente el “hype” que había provocado la película para beneficio propio, posicionándose como un destino abierto, relajado y divertido.


Las agencias de viaje griegas comenzaron a realizar tours temáticos, el país se presentó como un destino idílico del Mediterráneo Oriental y plasmó la simpatía y carácter local entre fans de todo el mundo. El turismo comenzó a incrementar de forma contínua, superando la caída que éste sector había sufrido a principios de siglo en favor de destinos como República Checa, Malasia, Austria o Rusia. Tras una década de efecto, Grecia consiguió retornar al top 10 mundial como potencia turística, alcanzando los 33 millones de turistas. De tal forma, una parte de la población, afectada por el revés que significó la crisis en el país —con tres rescates financieros entre 2010 y 2015— pudo lograr incrementar escasamente sus recursos económicos, motivados por la llegada de turistas extranjeros, principalmente alemanes, búlgaros, británicos, franceses y estadounidenses.


No obstante, el PIB per cápita griego cayó en picado de 2008 a 2018, a lo cual se sumó la precariedad característica del sector turístico. Como resultado, los ingresos locales disminuyeron en términos generales, pese a los ligeros alivios de quienes se especializaron en el turismo extranjero. Además, el PIB del país se contrajo más de un 25% entre 2008 y 2013, lo que afectó catastróficamente al sistema de bienestar, servicios y sueldos públicos y a la estabilidad política del país a medida que una gran parte de los servicios iban siendo ocupados por empresas y entes privados extranjeros.


Grecia ha celebrado durante décadas el aumento de turistas, pero tras las escenas de playas cristalinas y ruinas milenarias, los beneficios siguen siendo casi nulos para los locales, quienes no se han podido beneficiar correctamente de un modelo turístico que tan sólo ha dejado en el pensamiento colectivo un destino veraniego que a penas ha realmente influido en la mejora de sus sistemas y mecanismos. Mientras el mundo sueña con las escenas de Donna, Tanya y Rosie, la realidad griega se ha alejado de semejante paraíso idílico pese ha haber seguido un modelo exitoso en otros lugares, pero con otro contexto.


A medida que llegan visitantes, el país ha seguido empobreciendo a su tejido, especialmente al más jóven. Grecia ha entregado sus recursos y autonomía al compás de un nuevo “Sirtaki” financiero, que ya no baila Zorba, que tal vez haya bailado alguien en Bruselas, donde debe estar sonando The Winner Takes It All. El ganador se lo lleva todo, y Grecia, de nuevo, se queda con la música de fondo y unas manos vacías.


Comentarios


Blog internacional

© 2025 Naciones en Ruinas. Todos los derechos reservados

bottom of page