María Corina Machado: el Nobel del pueblo
- José Manuel Jiménez Vidal

- 12 oct 2025
- 9 Min. de lectura
El 10 de octubre de 2025, el mundo fue testigo de un reconocimiento internacional más que significativo: María Corina Machado, líder opositora venezolana, se convirtió en la nueva galardonada del Premio Nobel de la Paz 2025, en mérito a su lucha por la restauración democrática y los derechos humanos en Venezuela. Este acontecimiento cobra relevancia no solo para Caracas, sino como símbolo global de resistencia frente a regímenes autoritarios.
El Premio Nobel de la Paz
El Premio Nobel de la Paz es uno de los galardonados más prestigiosos del mundo, sino el que más. Fue instituido por el inventor industrial sueco Alfred Nobel mediante su testamento de 1895. En dicho testamento, Nobel dispuso que cada año se entregara un premio “a la persona que haga mayor o mejor trabajo por la fraternidad entre las naciones, la reducción o abolición de los ejércitos permanentes, y la celebración y promoción de congresos de paz”.
Lo particular del Nobel de la Paz es que, mientras los otros premios –Física, Química, Medicina, Literatura y Ciencias Económicas– son otorgados en Estocolmo, por instituciones suecas, el de la Paz, es otorgado por un comité noruego, en Oslo. Esto se debe a que cuando Nobel vivía, Suecia y Noruega formaban una única unión política –Unión Sueco-Noruega, la cual duró hasta 1905–, con un solo monarca, pero con instituciones independientes. Por ello, Nobel consideró que Noruega, más pequeña y menos involucrada en la política internacional que Suecia, podría administrar el premio de manera más neutral y menos burocrática.
A lo largo de los años, este galardón se ha convertido en testimonio de la moral global: distingue a personas u organizaciones que influyen en la reducción de conflictos, promueven los derechos humanos, fortalecen la democracia, participan en mediaciones, fomentan la reconciliación o inspiran movimientos pacíficos. Pero también ha sido objeto de críticas y controversias, precisamente por la dificultad que conlleva por sí misma la evaluación de “la paz” y por su inevitable dimensión política.
Comité Noruego del Nobel
Según el testamento de Nobel, el Premio de la Paz debía ser otorgado por un comité de cinco personas electas por el Parlamento noruego –Storting–. El Parlamento noruego fue responsable de aceptar esta obligación en 1897, y en agosto de ese año fue creado lo que se conoció como el Comité Nobel noruego.
Los miembros del Comité son elegidos por un período de seis años, con posibilidad de reelección. La composición debe reflejar, en la medida de lo posible, las fuerzas políticas representadas en el Parlamento –aunque en la práctica el Comité actúa como un órgano independiente en el ejercicio de sus atribuciones–. Es importante destacar que, desde mediados del siglo XX, se ha buscado reforzar la independencia del Comité: por ejemplo, no pueden ser miembros del Gobierno ni funcionarios activos del Parlamento mientras ejercen el cargo en el Comité. Asimismo, cuentan con el Instituto Nobel noruego y su secretaría, que proporcionan apoyo administrativo, de investigación, informes de expertos, archivos documentales y apoyo logístico para la toma de decisiones y ceremonias.
Mandato y principios
El Comité debe interpretar el testamento de Nobel, pero no recibe instrucciones específicas adicionales. Por lo tanto, su labor consiste en traducir la ambigüedad de los términos “fraternidad entre las naciones”, “reducir ejércitos”, “congresos de paz” en criterios aplicables al mundo actual. Esto necesariamente involucra juicios de valor, balance de impactos, visión política e incluso temores sobre la recepción internacional del nominado.
En la práctica, varios factores suelen equilibrar el peso en las deliberaciones: la caracterización del candidato como promotor de los derechos humanos, la reconciliación, el diálogo, la no violencia, los conflictos activos, los procesos de transición política, el simbolismo moral o la capacidad de influencia, entre otros. No hay una fórmula exacta, ni una ponderación pública de criterios, por lo que la selección puede variar enormemente.
Proceso de nominación y selección
El mecanismo para elegir al laureado cada año se rige por un protocolo muy solemne y confidencial, el cual consta de diversas fases. Para ello, cada año, el Comité invita formalmente a una lista de personas calificadas para presentar nominaciones. Entre los posibles nominadores se encuentran:
Jefes de Estado y de gobierno.
Miembros de parlamentos nacionales.
Profesores universitarias de disciplinas como relaciones internacionales, derecho, filosofía, historia, política o teología.
Ex-laureados Nobel.
Expertos en organismos de paz e instituciones similares.
Miembros presentes o pasados del Comité Nobel.
Una nominación debe presentarse antes del 31 de enero del año en que se otorga el premio. No se anuncian públicamente las nominaciones –por confidencialidad–, aunque quienes hagan la nominación sí pueden revelar su propuesta voluntariamente. Tras el 31 de enero, los miembros del Comité también pueden proponer nuevas nominaciones antes de su primera reunión.
Evaluación y filtrado de nominados
Una vez recibidas las nominaciones, comienza un proceso interno de selección que dura meses –aproximadamente de febrero a agosto–. Mientras, el Comité prepara una lista corta de candidatos para el estudio detallado de los mismos. Para ello, cuenta con asesores internos, externos y expertos, quienes elaboran informes sobre los méritos, riesgos, antecedentes y repercusiones de cada candidato.
Dichos informes se ponen en consideración del Comité y su secretaría. Posteriormente, en las deliberaciones finales, se busca un consenso, pero si no es posible, se toma la decisión por mayoría simple. Esta, se adopta como máximo a inicios de octubre, y es irrevocable y sin derecho a apelación.
Comunicación del premio y ceremonia
El anuncio oficial se realiza en Oslo, Noruega: el Presidente del Comité –o portavoz– ofrece una rueda de prensa explicando las motivaciones detrás del galardón, tras habérselo comunicado al nominado –en este caso ha sido el presidente Kristian Berg Harpviken– . Luego, el 10 de diciembre –fecha de fallecimiento de Alfred Nobel en 1896– tiene lugar la ceremonia de entrega del premio en el Ayuntamiento de Oslo. En la celebración se entrega la medalla, el diploma y el certificado Nobel, además de una dotación económica –varía según el año, en 2025 se espera que sea de unas 11 millones de coronas suecas, es decir, 1 millón de dólares–.
María Corina Machado
María Corina Machado nació el 7 de octubre de 1967 en Caracas, Venezuela. Se formó como ingeniera industrial, profesión que cultivó antes de dedicarse a la política, debido a la empresa de infraestructura energética de su padre. Perteneciente a una familia de clase alta, con vínculos con la industria nacional, ha despertado críticas entre los apoyos chavistas, quiénes le señalan como una “élite convertida en disidente”.
Desde etapas ya pasadas se interesó en movimientos cívicos: en los años 2000 fue parte de la organización Súmate, de monitoreo electoral y denuncia ciudadana. En 2013 cofundó el movimiento político liberal Vente Venezuela, del que es coordinadora nacional.
Su salto al poder legislativo se produjo tras las elecciones parlamentarias de 2010, cuando obtuvo la diputación con uno de los mayores números de votos de dicho ciclo electoral en el país –235,259 votos, un 85,28% de los sufragios del circuito Nº 2 del Estado Miranda–. En la Asamblea Nacional, su presencia fue más que activa y combativa, con énfasis en la denuncia de abusos institucionales, la corrupción y la defensa del Estado de derecho, enfrentando a Hugo Chávez y a los apoyos del chavismo.
En 2014 perdió su escaño mediante una decisión político-judicial que muchos interpretan como maniobra del chavismo para silenciar voces críticas. En 2023, en las primarias de la oposición venezolana, Machado obtuvo una victoria clara que la posicionó como candidata presidencial opositora para las elecciones de 2024. No obstante, fue inhabilitada políticamente por el régimen de Maduro, lo que le impidió competir legalmente.
La respuesta de Machado ante la prohibición fue nombrar a una candidata alternativa, Corina Yoris, como bandera del movimiento de resistencia. Hay pruebas de fraude de las mencionadas elecciones, las cuales, favorecieron a Nicolás Maduro, cuando las actas –protegidas en Panamá– marcaban que Machado y González habrían ganado con más del 70% de los votos. Desde entonces, su actividad política se ha desarrollado en condiciones de riesgo, clandestinidad, persecución y amenazas de muerte, tanto hacia ella como a sus familiares y apoyos.
En 2025, recibió el Premio Ivan Allen Jr. a la Valentía Social, por su labor y valor frente a la represión venezolana. Además, en 2024 ya había sido premiada con el Premio Sájarov, concedido por el Parlamento Europeo, junto al presidente electo de Venezuela, Edmundo González Urrutia, en reconocimiento a su liderazgo democrático desde el exilio o la clandestinidad.
Estos reconocimientos acumulados preparaban el terreno simbólico internacional para postular al Nobel de la Paz, al reforzar su perfil como figura de resistencia democrática legítima. Así pues, María Corina Machado se convertirá el próximo diciembre en la segunda mujer hispanoamericana en ser premiada con el Nobel de la Paz, así como la séptima persona del continente hispano en obtenerlo y la vigésima mujer de la historia en recibir el premio.
Características del liderazgo de Machado y sus principales hitos
A pesar de las amenazas, órdenes de prisión o persecuciones políticas, Machado ha permanecido en Venezuela en condiciones inseguras. La líder, no se ha exiliado, ha mantenido una imagen de coraje y valentía personal frente al riesgo, dotándole de legitimidad, influencia y figura pro-democrática.
Además, en una oposición venezolana históricamente fragmentada, ha sido vista como una figura polarizadora pero con capacidad de cohesionamiento. En consecuencia, muchos ven en ella un símbolo y punto de confluencia hacia el cambio político en Venezuela.
También ha sabido mantener un enfoque no violento y un discurso moral motivador. Sus narrativas tienden a insistir en los derechos y garantías democráticas, las transiciones pacíficas para establecer las democracias o para invocar los principios de igualdad, justicia y libertad en cualquier ámbito.
Asimismo, su visión económica liberal, equilibrada con la sensibilidad social, ha profundizado sus apoyos entre muchos venezolanos que a día de hoy no tienen acceso a servicios básicos, recursos, comida o infraestructuras de calidad. Por ello, pese a promover reformas liberales, como la privatización de empresas estatales, también propone programas sociales, especialmente para sectores vulnerables, argumentando que la reconstrucción democrática tiene que incluir reformas económicas y de justicia social –hecho que el régimen actual viola deliberadamente–.
Su candidatura al Nobel ha tenido apoyos visibles, especialmente entre la administración estadounidense, donde desde congresistas hasta el mismo Donald Trump le han felicitado y mostrado apoyo. En respuesta, Machado ha dedicado el premio tanto al pueblo venezolano como a Trump, por su soporte y por ser un “aliado decisivo” ante la situación en Venezuela, hecho que ha provocado críticas. No obstante, junto a Trump, Machado se apoyó en las “naciones democráticas del mundo” y en los “pueblos de América”, mostrando que más allá de su ideología, busca perseguir los valores de la libertad, la justicia y el respeto a la democracia y sus instituciones.
Reacciones nacionales e internacionales
Venezuela: entre los opositores, la noticia fue celebrada como un reconocimiento legítimo del sufrimiento y la resistencia del pueblo venezolano. Machado, en sus declaraciones posteriores, insistió en que el galardón no es un fin, sino un estímulo para seguir luchando. Por su parte, Maduro no ha reconocido públicamente el galardón y sigue contemplando a Machado como una golpista imperialista.
Estados Unidos: pese a la campaña pública e internacional de la administración Trump para que le otrgasen el galardón al Presidente, parece que se ha recibido con buenos ojos la decisión del Comité. Machado y Trump han mostrado públicamente su cercanía, aunque el estadounidense afirme que el Comité prefiere poner la política por encima de la paz. Sin embargo, según declaraciones, “salve millones de vidas y eso es lo que importa”, aceptando indirectamente el galardón de Machado. Algunos congresistas que también han apoyado la nominación han sido: María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart, Marco Rubio o Rick Scott.
Europa: por último, pese a los apoyos públicos de Ursula von der Leyen desde la Comisión Europea, Josep Borrell o Antonio da Costa desde el Consejo, destaca la falta de declaraciones públicas del Presidente Sánchez o el Ministro de Exteriores José Manuel Albares –teniendo en cuenta el vínculo histórico con Venezuela y el exilio de Edmundo González en España–, apoyo que sí han mostrado las fuerzas opositoras al actual Ejecutivo español.
Otros casos: algunos casos destacados han sido el de la Presidente mexicana Claudia Sheinbaum, quién al preguntarle por el premio hacia Machado respondió un “sin palabras”. Tampoco han sido alentadoras las declaraciones de Vladimir Putin, quien destaca que el premio hace tiempo que perdió su prestigio. Por el contrario, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Secretario General de la ONU –Antonio Guterres– sí felicitaron a la galardonada, señalando el reconocimiento hacia las aspiraciones venezolanas por elecciones libres y el respeto a los derechos civiles y políticos que encarna Machado. También se han pronunciado a favor figuras como Barack Obama, Benjamin Netanyahu o líderes y mandatarios de países como Camboya, Ruanda y Pakistán, así como Amnistía Internacional o Human Rights Watch.
Conclusión
María Corina Machado se ha destacado como una figura clave de la oposición venezolana, reconocida por su firmeza, coherencia y valentía política. Su compromiso con la democracia y los derechos ciudadanos la ha convertido en un referente de liderazgo, capaz de movilizar amplios sectores de la sociedad incluso frente a circunstancias adversas. Su trayectoria refleja determinación, coraje y un profundo sentido de la responsabilidad hacia el futuro de Venezuela.
Desde Naciones en Ruinas, siendo un espacio no partidista, reconocemos y valoramos el liderazgo de María Corina Machado por los principios que encarna. Aunque no nos alineamos con partidos, apoyamos a quienes defienden valores como los derechos humanos o las garantías de libertad del individuo, y Machado representa de manera clara ese compromiso con la justicia y la libertad. Desde España para Venezuela, citando las frases de Machado: “la lucha por la democracia es una lucha por la dignidad humana, donde la paz llegará cuando llegue la libertad, convirtiendo a Venezuela en un país libre que venza a una dictadura mediante la decisión del pueblo, porque la democracia no se negocia, se defiende”.
Créditos foto: María Corina Machado en su cuenta de X.







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