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Palestina: ¿20 pasos a la paz?

  • Foto del escritor: José Manuel Jiménez Vidal
    José Manuel Jiménez Vidal
  • 30 sept 2025
  • 17 Min. de lectura

El plan publicado por la Casa Blanca el 29 de septiembre de 2025 ya ha sido difundido por multitud de medios y cancillerías de exteriores a nivel global, marcando un hito para la diplomacia contemporánea. El plan, propone un cese de las hostilidades condicionado a una cesión total de la agenda política y militar de Gaza: devolución de rehenes en 72 horas, liberación masiva de presos por parte de Israel, desmilitarización y un proceso de reconstrucción bajo una gobernanza transitoria supervisada por un organismo internacional –”Board of Peace” – encabezado por el presidente Trump, junto al que al parecer estaría Tony Blair –exprimer ministro británico– como uno de los primeros responsables del proyecto.

 

El plan combina medidas de seguridad –desarme, garantías regionales…– con incentivos económicos –zona económica especial y planes de inversión–. El Estado de Israel ha expresado su apoyo públicamente; Hamás, aún no ha aceptado oficialmente nada, pero sí se ha mostrado favorable al plan, iniciando consultas internas.


Presentación sencilla de los 20 puntos de Trump para Gaza

  1. Gaza sin terrorismo ni radicalización → desarme y control internacional.

  2. Reconstrucción en beneficio del pueblo → infraestructuras, servicios y empleo.

  3. Fin inmediato de hostilidades si hay acuerdo → alto el fuego supervisado.

  4. Rehenes devueltos en 72 horas → vivos y fallecidos.

  5. Intercambio de presos y restos → liberación masiva en Israel.

  6. Amnistía para miembros de Hamás que entreguen armas o salgan de Gaza.

  7. Envío inmediato de ayuda humanitaria tras devolución de rehenes.

  8. Entrada de ayuda sin interferencias y apertura de Rafah.

  9. Gobernanza transitoria supervisada por “Board of Peace” (Trump + Blair).

  10. Panel económico para atraer inversiones y generar empleo.

  11. Zona económica especial con incentivos comerciales.

  12. Nadie será expulsado de Gaza; derecho a salir y regresar.

  13. Hamás fuera del gobierno; desmilitarización total supervisada.

  14. Socios regionales garantizarán el cumplimiento del plan.

  15. Creación de Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) temporal.

  16. Israel no anexará Gaza; retirada progresiva del IDF.

  17. Si Hamás no acepta, el plan avanzará en zonas entregadas a la ISF.

  18. Fomentar diálogo interreligioso para la tolerancia.

  19. Camino condicionado hacia Estado palestino si hay reformas y estabilidad.

  20. EEUU impulsará el diálogo político Israel-Palestina para la coexistencia futura.


Análisis detallado de los 20 puntos de Trump para Gaza

1. "Gaza será una zona libre de terrorismo, destadicalizada, que no representará una amenaza para sus vecinos".


Este primer punto contiene inherentemente un objetivo claro: eliminar las capacidades militares/terroristas en Gaza y reformar las narrativas que generan violencia. 


Así pues, las implicaciones prácticas podrían plasmarse en virtud a:


  • Un desarme efectivo de las milicias, la imposición de un control fronterizo firme y programas de reintegración socioeconómica.

  • La verificación independiente y la presencia sostenida de fuerzas internacionales o policiales locales formadas y avaladas por la comunidad internacional.

  • La desradicalización sociopolítica de los locales –tanto israelíes como palestinos–.


De tal forma, el primer punto ya comienza con una declaración potente, pero no exenta de controversias y desafíos. El riesgo de incumplimiento es altísimo, especialmente si las capacidades de verificación son insuficientes. De igual forma, el pueblo palestino podría tomar esta iniciativa como un pretexto de control externo o pactado solamente bajo el liderazgo de Tel Aviv, hecho que en el corto plazo desembocaría en revueltas y la reanudación de la violencia. Tampoco quedaría fuera la posibilidad de que la “desradicalización” se midiera mal y terminase por traducirse en una vigilancia masiva, detenciones prolongadas o presiones que socaven los ya vulnerables derechos civiles.


2. “Gaza será reconstruida en beneficio del pueblo de Gaza”:


La administración Trump introduce una puerta hacia un programa de reconstrucción infraestructural amplio, así como una revitalización económica. Se entiende que los planes incluirían la reconstrucción y mejora de centros sanitarios y hospitales, servicios de agua y electricidad, infraestructura de saneamiento, recogida de escombros y reapertura de pequeños comercios locales, entre otros.


Sin embargo, será necesario que los planes técnicos y de financiamiento internacional estén presentes sobre el terreno; Gaza precisa de una coordinación logística directa con ONG´s, Estados y organizaciones internacionales como las Naciones Unidas o la Unión Europea. En caso contrario, se corre el riesgo de caer en el clientelismo y la corrupción por falta de transparencia y mecanismos disuasorios;la legitimidad  local depende del empleo y la entrega visible de servicios.


En estos programas, los mayores donantes serían especialmente: Estados del Golfo y de la Liga Árabe, la Unión Europea y Estados Unidos, así como, la ONU y organismos financieros multilaterales de carácter contratista y prestativo. Si bien, cabe la gran posibilidad de que sean las empresas de un cierto número de países concretos las que se beneficien finalmente de estos planes, pese a que el fin de las mismas “sí” se traduzca en un beneficio para el pueblo de Gaza en términos generales y conclusivos.


3. “Si ambas partes están de acuerdo…la guerra terminará de inmediato; las FDI se retirarán de la línea acordada; se suspenderán todas las operaciones”.


Aceptar este punto se traduciría en un cese de las hostilidades condicionado a la aceptación bilateral; congelando los frentes de conflicto, suspendiendo ataques, operaciones y bombardeos, favoreciendo el intercambio de rehenes.


No obstante, este paso requeriría de una supervisión para evitar incidentes, lo cual, debería formalizarse a través del despliegue voluntario de operarios de los cascos azules de las Naciones Unidas sobre el terreno, pero que probablemente se plasme en una supremacía militar estadounidense en el área –junto a pequeños grupos de personal internacional–.

 

Además, se corre el riesgo de que facciones o incidentes puntuales puedan reanudar la violencia de forma rápida; por ello, los protocolos de desescalada y sanciones deben estar bien predefinidos y cumplirse, hecho hasta el momento complejo, admitiendo la tendencia regional a violar el Derecho de los Tratados, las Convenciones de Viena, la Haya y Ginebra, así como el Derecho Internacional, el Derecho Penal Internacional y el Derecho Internacional Humanitario. 


Para que pudiera medianamente salir a flote semejante hazaña, se precisaría de protocolos claros de concentración y contención de tropas, retiradas ordenadas y delimitaciones de “líneas acordadas”. De momento, Israel ha aceptado las condiciones, pero Hamás todavía no se ha pronunciado, lo que abre las cuestiones respecto al futuro de las implicaciones prácticas derivadas de este punto.


4. “Dentro de las 72 horas posteriores a que Israel acepte…todos los rehenes, vivos y fallecidos, serán devueltos”.


En el corto plazo, el cuarto punto se limita a la devolución total de rehenes israelíes a casa. Sin embargo, la factibilidad operativa dudosa –debido a las escasas 72 horas de márgen de actuación– hace más compleja la capacidad logística, la voluntad política y la seguridad para entregar a los rehenes en ese plazo. 


Asimismo, la necesidad de crear corredores seguros, junto a la necesidad de verificación médica y un protocolo humanitario para la entrega y la documentación de fallecidos, complica todavía más el hecho de que este punto sea realmente tangible en 72 horas. En consecuencia, hay un altísimo riesgo de disputa por incumplimiento y de entendimiento: ¿si faltan rehenes, quién certifica que estén todos?¿bajo qué condiciones? En caso de fallar, se rompería la confianza mútua y podría reanudar la guerra, por lo que es una tarea frágil y compleja.


5. Intercambio: tras la liberación total de rehenes, Israel liberará 250 presos con cadena perpetua +1,700 gazatíes detenidos desde el 7 de octubre de 2023 –día que comenzó el actual conflicto con Gaza–; por cada rehén israelí cuyos restos sean devueltos, Israel entregará los restos de 15 gazatíes.


Probablemente, uno de los puntos más duros cara a la sociedad civil: un gran intercambio de presos y de restos mortales en una clara relación asimétrica para el intercambio: 1 frente a 15. 

Su aplicación significaría que Israel liberase a cerca de 1950-2000 personas. De tal forma, es difícil comprender que este hecho no vaya a producir un terremoto político explosivo dentro de Israel, generando debates intensos sobre la justicia y la seguridad nacional, por lo que su plasmación parece a día de hoy, mínimamente extraña.


Además, la liberación masiva de presos con condenas tan largas plantea un riesgo de reincidencia o reacción inmediata, lo que violaría las medidas de seguimiento y las posibles restricciones judiciales existentes. 


6. “Una vez que todos los rehenes sean devueltos, miembros de Hamás que se comprometan a la coexistencia pacífica y a entregar sus armas recibirán amnistía. Los miembros que deseen salir recibirán un paso seguro”.


Pese a ser una amnistía condicionante para quienes depongan el uso de la fuerza, no deja de ser per se un perdón generalizado que generaría más que tensiones locales.

La concesión de una amnistía por actos potencialmente constitutivos de crímenes de guerra choca con normas internacionales sobre la impunidad, Por ello, el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones de derechos, señalan que las amnistías no deben impedir investigaciones de crímenes graves.


De igual forma, la factibilidad política será compleja: nadie quiere ex-miembros de Hamás; especialmente cuando estos han colaborado con figuras políticas  y violencia masiva sin garantías legales y políticas.

La amnistía puede, además, ser percibida por víctimas como una negociación de justicia, necesita mecanismos políticos complementarios de verdad, reparación y reconciliación para sostener la legitimidad.


7. “Al aceptarse el acuerdo, se enviará inmediatamente ayuda completa a Gaza… cantidades consistentes con lo acordado el 19 de enero de 2025 para la rehabilitación de infraestructuras".


Parece que la ayuda humanitaria hacia Gaza y no solo a zonas “seguras” –comienza a llegar. Sin embargo, la falta de pasos, mecanismos de control de convoyes y equipos pesados para la retirada de escombros, así como el acceso a combustible o la electricidad, siguen siendo escasos.

 

También es necesaria la coordinación con la ONU, ONG´s y la Media Luna, Cruz y Estrella de David Rojas. En objetivo de evitar la politización y la trazabilidad de fondos, presupuestos y equipos. 

A pesar de estas estructuras, existe el riesgo de que la asistencia llegue exclusivamente a puntos “calientes”, normalmente ubicados en centros urbanos, dejando una falta de asistencia a lo largo del país para cientos de miles de habitantes, lo que aumentaría las desigualdades y presiones internas.

 

8. “Entrada de ayuda sin interferencia de la ONU y sus agentes , la Media Luna Roja y otras instituciones internacionales;apertura de Rafah según mecanismo del 19 de enero de 2025".


Más allá de la crítica a la que el presidente estadounidense tiene acostumbrados a medios y público general cara a organizaciones como la ONU, el plan quiere transmitir un mensaje. Trump busca canalizar la ayuda por organismos neutrales y reactiva el paso de Rafah para permitir la entrada de ayuda humanitaria.


No obstante esta ambición exige garantías de seguridad por parte de Israel y el control fronterizo por parte de Egipto; la confianza mutua y la logística deben estar resueltas y en sintonía.  De tal forma, la neutralidad de las agencias es crucial para la aceptación local y para evitar sobrepasar acusaciones de apoyo a un bando único. 


Sin embargo, algunos actores de la zona, como Catar, Turquía o Egipto, tendrán balances políticos por administrar el flujo de ayuda, lo que puede desembocar en inestabilidades internas, cambios repentinos de la situación o chantajes interestatales por intereses y condiciones.


9. “Gobernanza transitoria: comité palestino tecnócrata y apolítico; supervisión por la “Board of Peace” encabezada por Donald J. Trump, con miembros a anunciar, incluido Tony Blair”.


En los hechos, se plasmaría la creación de una autoridad transitoria internacionalizada para administrar Gaza hasta que la Autoridad Palestina se reforme. Esto, puede generar una falta de legitimidad local, ya que un gobierno transitorio impuesto o dirigido por figuras externas puede carecer de legitimidad popular; la exclusión de la Autoridad Palestina y el papel central de figuras del eje anglosajón –EEUU o Reino Unido– pueden generar rechazo por parte de los locales.


Pese a la inclusión de figuras relevantes como Tony Blair, hemos de puntualizar que Blair ya de por sí es una figura polarizadora, tanto en Occidente como en Oriente Medio. Por ello, su presencia y eficacia podría provocar un rechazo político, aunque también la atracción de otros líderes y donantes. Todavía es demasiado pronto para valorar la aceptación del británico sobre el terreno.

En último lugar, delegar la reconstrucción a paneles internacionales puede derivar en modelos “top-down”, los cuales, blindan intereses empresariales sobre las necesidades locales, privatizando sectores y dañando el tejido productivo local.

 

10. “Plan económico de Trump: panel de expertos para atraer inversiones y crear empleo”.


El diseño de un plan de inversiones, con expertos de proyectos exitosos en la región puede entenderse en primera instancia como un intento de lograr un “milagro urbano”. Sin embargo, es un objetivo complejo, especialmente tras un escenario de guerra donde gran parte de los inversores privados temen la vuelta de los ataques.


Para atraer a inversores, se deberán garantizar necesidades de seguridad y estado de derecho en favor del capital privado. Así pues, la oferta potencial de inversión occidental y del Golfo, condicionada a la rendición de cuentas y el retorno de las inversiones, podría hacer depender a Palestina indefinidamente del bloque pro-estadounidense.

 

De tal forma, se añaden posibles riesgos en cuanto a proyectos visionarios donde la participación puede ser desigual y generar poco impacto real en el corto plazo. Es razonable el intento norteamericano, pero cabe esperar que la cuestión desemboque en un conflicto de intereses entre los afanes estatales y las necesidades privadas.


11. “Zona económica especial con tarifas preferenciales y tarifas de acceso negociadas”


EEUU está mostrándose favorable hacia la cesión de incentivos arancelarios y regulatorios para la inversión y el comercio en la zona. Pero, ¿cuáles serían las implicaciones?


En primer lugar, pese a que la idea puede acelerar la reconstrucción del área y la mejora y creación de empleos, no se cuenta con controles aduaneros eficaces y medidas para evitar el contrabando o legislaciones que protejan el derecho infantil o la explotación laboral efectivamente.


Además, hay un riesgo latente de que los beneficios se concentren en inversores externos si no hay cláusulas de comercio local y protección laboral, lo que afectaría negativamente a largo plazo a los locales y no cumpliría el “verdadero” objetivo presentado.


12. “Nadie será forzado a abandonar Gaza; quienes deseen marcharse podrán hacerlo y podrán regresar”.


Posiblemente, uno de los puntos más populares a nivel general. Washington presenta una clara intención de que la Franja siga siendo habitada por sus ciudadanos originarios; contundente afirmación y defensa ante las violaciones humanitarias del Gobierno del Estado de Israel.


Este objetivo es una garantía política muy útil para contrarrestar temores de limpieza demográfica, pero la seguridad y la vivienda serán los que realmente determinen si la población puede o no reconstruir su vida en Gaza. En consecuencia, se precisa de planes de protección de la propiedad, compensaciones, subvenciones y un retorno seguro y transitorio de los ciudadanos.


13. “Hamás y otras facciones no participarán en el gobierno; toda infraestructura militar será destruida; proceso de desmilitarización con observadores independientes, recompra y reintegración”.


En la práctica, elimina y prohíbe la política de rol que ha estado utilizando Hamás desde hace años, presentando un programa organizado para inutilizar armas y reintegrar a combatientes.

Destruir los túneles e instalaciones subterráneas exige tiempo, tecnología y acceso. Para ello, las implicaciones de seguridad y verificación serán un punto crítico en las negociaciones, especialmente teniendo en cuenta que significarán inspecciones, inventarios y mecanismos de control previos y posteriores.

 

Asimismo, el programa de recompra o reintegración requerirá fondos, incentivos laborales y un seguimiento social; sin alternativas creíbles, los ex-combatientes pueden volver a las armas o atacar a fuerzas verificadoras o apaciguadoras internacionales e independientes.


Si bien excluir a Hamás de la vida política parece inherentemente lógico, hacerlo de facto puede impulsar la radicalización residual si no hay vías de inclusión pacífica y si los planes de mejora, reconstrucción y seguridad comienzan a fracasar o se abandonan en el medio y largo plazo.


14. “Socios regionales garantizarán el cumplimiento de Hamás y de la Nueva Gaza”.


Mediante este objetivo, Trump pretende dotar de garantías políticas regionales y posiblemente materiales por parte de países de la región para asegurar el cumplimiento de obligaciones.

En primer lugar, se tendrá que aclarar quiénes serán exactamente los garantes. Aunque se presume que los socios estadounidenses en la zona serán los encargados –Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Jordania, Kuwait, Bahréin, Egipto– y que asumirán tareas de presión diplomática, apoyo financiero y vigilancia. Otros países de la zona que podrían llegar a participar en dichas obras pueden ser: Omán, Turquía, Siria o Azerbaiyán.

 

Parece razonable la falta de presencia de Irak, Líbano, Irán o Yemen: actuales contrincantes de Washington y Tel Aviv en la región, debido a la injerencia iraní mediante grupos proxy o por control indirecto político-militar.

 

Sin embargo, las garantías regionales aumentarán la carga política sobre países vecinos, lo que puede tensar sus relaciones internas y externas, por lo que harán falta organizaciones y Estados terceros que también asuman responsabilidades y obligaciones.


15. “EEUU y sus socios crearán una Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) temporal que se desplegará inmediatamente; entrenará a las fuerzas policiales palestinas y consultará a Jordania y Egipto”.


En la práctica, se desplegaría rápidamente una fuerza interncional multilateral para el control interno palestino, así como para el adestramiento de los cuerpos de seguridad locales.

Pero esta situación plantea similares cuestiones a las de los mandatos del Consejo de Seguridad o el despliegue de cascos azules de las Naciones Unidas: ¿quién aportará tropas?, ¿la ONU, una coalición ad hoc, los países árabes, todos…? ¿qué sucederá con las “rules of engagement”? Sin respuestas todavía claras sobre el terreno, el despliegue provoca serias dudas soberanistas.

Asimismo, tanto Egipto como Jordania se posicionan como actores clave: serán imprescindibles para asegurar las fronteras y combatir el contrabando. Pese a la buena fe de la intención, este hecho puede provocar fuertes fricciones dentro de los dos Estados mencionados. En caso de llevarse a la práctica, El Cairo y Ammán precisarán de ayuda económica y material para lograr llevar a cabo su labor debidamente.

 

También provoca serias cuestiones el largo plazo de las fuerzas “temporales”, sin fechas exactas, y mucho menos hechos tangibles, las fuerzas de este tipo han tendido internacionalmente a perpetuarse, sin hitos claros y provocando una desconfianza local que ha generado la retirada y fracaso de la misión.


16. “Israel no ocupará ni anexará Gaza; IDF se retirará progresivamente conforma la ISF asuma control;  podría mantenerse una presencia perimetral”.


La promesa de no anexión y retirada condicionada a hitos de desmilitarización es, al parecer, el principio funcional de este punto, el cual ha sido muy bien recibido por diversos gobiernos árabes.

En cuanto a las implicaciones, la presencia perimetral prolongada puede entenderse como una ocupación tenue y provocar tensiones. Además, la política interna israelí es muy sensible a las coaliciones de gobierno; Netanyahu puede apoyar el plan, pero deberá gestionar negociaciones difíciles de aceptar por las alas más conservadoras que rechazan una retirada total. Asimismo, la verificación de hitos será la verdadera métrica objetiva para desmilitarizar la Franja y transferir el control, hecho que puede extenderse y congelarse complejamente.


17. “Si Hamás retrasa o rechaza la propuesta, lo anterior –incluida la ampliación de ayuda– procederá en las zonas libres de terrrismo entregadas por las FDI a las ISF".


Esta declaración plasma un enfoque por franjas –implementar partes del plan donde las FDI cedan territorio a la ISF aún sin aceptación total de Hamás–.


En la práctica, se podría crear una Gaza “a parches” con zonas reconstruidas y otras en conflicto, generando un riesgo notable de desplazamientos internos y tensiones. De igual forma, aumentaría la probabilidad de desigualdad en acceso a ayuda y servicios.


18. “Proceso de diálogo interreligioso para promover tolerancia y coexistencia”.


Punto de inflexión con componente simbólico y cultural para cambiar e integrar narrativas mediante el diálogo. Es una propuesta útil en el largo plazo, pero su impacto real dependerá de programas sostenidos de educación, intercambios y justicia transicional; por sí solo no resuelve heridas estructurales, pero ayuda a la desradicalización social, especialmente en sociedades muy ligadas a las autoridades y ritos religiosos.


19. “A medida que la reconstrucción y la reforma de la AP avanzan, podría abrirse un camino creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino”.


Añadiendo este punto, hay un reconocimiento verbal de la aspiración palestina, condicionado a reformas y estabilidad. Es un hecho que responde en parte al creciente número de Estados que han reconocido la independencia palestina  y a una política exterior estadounidense más cambiante y coherente respecto a la causa palestina.


Sin embargo, no hay compromiso explícito de reconocimiento; esto deja la cuestión del Estado para negociaciones futuras. Además, Netanyahu y sectores israelíes siguen opuestos a la creación de un Estado palestino, sobre todo si no se cumplen condicioones de seguridad muy estrictas, donde Tel Aviv aspira a tener el mando.


20. “EEUU establecerá un diálogo entre Israel y los palestinos para acordar un horizonte político de coexistencia pacífica y próspera”.


Como broche final, Trump ha relanzado formalmente el papel diplomático estadounidense entre las partes enfrentadas. 


Junto a él, hará falta una reintegración de actores internacionales en un diálogo inclusivo, pero, sin participación creíble de los palestinos, cualquier “horizonte” será extremadamente frágil, hecho que dependerá en parte del beneplácito israelí.


Tanto el cronograma como las condiciones de las reformas, elecciones o planes de seguridad y reconstrucción, deberán negociarse abiertamente para evitar percepciones de imposición futuras.


Temas controvertidos de las propuestas de Trump

  1. Legitimidad local: la mayor debilidad política del plan es la posible exlusión práctica del pueblo palestino en la gobernanza y la percepción de control externo. La figura del “Board of Peace” genera resistencias simbólicas y pone en duda la veracidad moral y práctica de los objetivos expuestos.

  2. Responsabilidad y justicia: la propuesta de amnistías condicionadas choca directamente con los estándares de derechos humanos y las obligaciones de investigar crímenes de guerra o penables internacionalmente. El Comité Internacional de la Cruz Roja y ONG's de derechos señalan que las amnistías no deben impedir investigaciones y rendiciones de cuentas.

  3. Verificación: todo el plan depende de mecanismos de verificación robustos –entrega de rehenes, destrucción de armas, cese de hostilidades etc. –. Sin inspectores independientes y sanciones claras para incumplimientos, el acuerdo será severamente frágil e ineficaz.

  4. ISF y soberanía: la naturaleza, mandato y duración de la Fuerza Internacional de Estabilización determinarán si lo que se propone es una ocupación temporal legítima o una tutela prolongada con efectos políticos.

  5. Financiamiento y transparencia: la reconstrucción exige miles de millones y control estricto de contratos y compras para evitar corrupción; la participación de inversores privados y Estados del Golfo y terceros será crucial, pero condicionada.


Posibles escenarios futuros

  • Escenario A: Aceptación por ambas partes –optimista pero realmente complejo–: Cese inmediato, devolución de rehenes dentro de plazos, liberación de presos y despliegue de ISF. Se reconstruye rápidamente las zonas seguras, se inician programas de reinserción… 

  • Escenario B: Israel acepta, Hamás lo rechaza o condiciona –el más probable–: Implementación parcial, continuidad ofensiva en áreas no entregadas. Gaza termina fragmentada y en una reconstrucción desigual.

  • Escenario C: nadie acepta, sigue la escalada: si el plan se percibe como inaceptable por los actores clave, la guerra seguirá y el plan quedará como un mero marco de presión política.


Reacciones internacionales

En cuanto al panorama internacional, multitud de líderes han apoyado el plan presentado por la administración estadounidense, especialmente en Europa, Oriente Medio y en ciertas organizaciones de derechos humanos e internacionales.


Por su parte, Ursula von der Leyen, ha dado la bienvenida al plan, destacando la necesidad inmediata de terminar con las hostilidades y liberar a los rehenes. De igual forma, la mayor parte de Estados de la Unión Europea se han pronunciado en igual sintonía, viendo la oportunidad como un hecho que ha de aprovecharse. 


En Oriente Medio, Turquía ha elogiado los esfuerzos de mediación de Trump y está en contacto con países de la región para evaluar la iniciativa. A su vez, Arabia Saudí, Egipto, Jordania y Catar han expresado interés o acogido favorablemente en parte el plan; pese a reservas importantes, sobre todo con lo que concierne a la soberanía palestina y la participación o no de Hamás.


Desde el lado palestino, la respuesta es escéptica y desconfiada. Se critica que muchas condiciones son muy favorables a Israel y que se eliminará el papel político de Hamás sin unas garantías claras. Además del terror de que el plan no respete plenamente los derechos políticos y de autodeterminación de Palestina.


Por su parte, Israel ha aceptado públicamente el plan, aunque con “condiciones” matizadas, sobre todo en concesiones y garantías de seguridad. No obstante, miembros de la derecha israelí lo han criticado duramente, alegando que pone en riesgo la integridad del Estado isaelí. Algunos advierten que la coalición gubernamental podría caer en caso de que el plan se llevase a cabo sin aceptar ciertas condiciones previas impuestas por Israel.


Entre las organizaciones internacionales que se han sumado a las alabanzas encontramos a las Naciones Unidas, pese a que han recalcado la necesidad del cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario y la protección de civiles sin interferencias. Respecto a ONG´s, muchas son críticas con la parte de las amnistías, alegando que se debe evitar la impunidad.


Por otro lado, Rusia ha dado la bienvenida a los esfuerzos de Trump para aliviar la crisis humanitaria y ha puntualizado que no aceptarán un futuro donde Palestina no tenga un Estado junto al de Israel y ha solicitado la implicación de Moscú. De igual forma, el Gobierno chino ha expresado su respaldo implícito a la iniciativa, aunque no ha mencionado directamente la propuesta de Trump, sino que ha “dado la bienvenida y aplaudido todos los esfuerzos que lleven a reducir las tensiones entre Palestina e Israel”.


Conclusión

El plan es muy ambicioso y combina incentivos, la liberación de presos, la reconstrucción y demás factores positivos junto a la coerción –desarme, exclusión política de Hamás… Sus elementos de mayor atractivo político se centran en la promesa de devolver rehenes y en la parte económica derivada de la reconstrucción de la Franja. Mientras, sus debilidades principales son la legitimidad local, la viabilidad técnica del intercambio en 72 horas, las consecuencias jurídicas de amnistías y la definición difusa del mandato y la composición de la ISF. La implementación exigirá acuerdos concretos y podemos afirmar que será extremadamente compleja de sostener para hacer perdurar el acuerdo.


Créditos foto: El presidente Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebran una conferencia de prensa conjunta para anunciar el plan de paz de Estados Unidos para Gaza. The White House.

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