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Polonia: drones en la mira

  • Foto del escritor: nacionesenruinas
    nacionesenruinas
  • 17 sept 2025
  • 11 Min. de lectura

Actualizado: 22 sept 2025

El pasado 9 de septiembre de 2025, Polonia enfrentó un desafío sin precedentes hacia su soberanía y seguridad: de 19 a 23 drones rusos penetraron el espacio aéreo polaco durante la noche hasta 160 kilómetros tierra adentro, disparando las alarmas en todo el continente, especialmente entre los aliados OTAN. La acción, que ocurrió en el contexto de una ofensiva aérea rusa sobre Ucrania, llevó a Varsovia a invocar el artículo 4 de la OTAN, un mecanismo que permite al aliado plantear sus preocupaciones de seguridad ante la organización para su debate, sin que ello implique una respuesta militar inmediata.


Las autoridades polacas describieron la incursión como la primera de tal magnitud desde la invasión de Ucrania en 2022, resaltando que significaba plenamente una violación directa al espacio aéreo OTAN y europeo. Según el informe de la Secretaría General Adjunta de Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz de la ONU, los drones fueron derribados con el apoyo de Alemania, Italia y Países Bajos, y no se reportaron víctimas mortales. No obstante, el hecho ha encendido las alarmas por Bruselas respecto a acciones tanto diplomáticas como militares. En consecuencia, el despliegue de aviones de combate y sistemas de defensa aérea y de vigilancia en la región se han intensificado inmediatamente, así como sus perspectivas a futuro.


¿Dónde impactaron los drones?

La incursión resultó en impactos en varias localidades del este y centro de Polonia. Entre las zonas afectadas se encuentran Cześniki, Czosnówka, Krzywowierzba-Kolonia, Wielki Łan, Wohyń, Wyhalew y Wyryki-Kolonia, ubicados cerca de la frontera oriental del país. Además, se encontraron restos en un campo cerca de Mniszków, en el centro del país, y en Oleśno, al norte de Polonia.

En la localidad de Wyryki-Wola, un dron impactó en una vivienda de dos plantas a las 6:30 a.m, destruyendo el tejado y causando daños, aunque afortunadamente sin víctimas. Estos incidentes llevaron al cierre temporal del espacio aéreo sobre aeropuertos, incluyendo Varsovia, Lublin y Rzeszów.


Mapa del impacto de los drones rusos en territorio polaco.
Mapa del impacto de los drones rusos en territorio polaco.

Una escalada calculada

Algunos analistas consideran el ataque como un simple error operacional. Sin embargo, tal vez Moscú tenga otros planes respecto a los hechos, sean o no intencionados. Lo cierto es que Rusia se encontraba lanzando un masivo ataque de hasta 415 drones contra Ucrania, lo cual no es tan habitual. En consecuencia, fuera o no la intención del Kremlin llegar a espacio aéreo OTAN, quizás si haya descubierto un interés derivado de los hechos: evaluar hasta dónde están los aliados a llegar frente a las provocaciones directas contra un miembro pleno de la alianza atlántica.


Asimismo, los hechos ocurrían casi simultáneamente al comienzo del ejercicio militar conjunto entre Bielorrusia y Rusia, denominado generalmente como “Zapad”. Este hecho, refuerza la hipótesis de que Rusia estaba provocando una situación tensa, donde una gran cantidad de aliados se sintieran incómodos con batallones y ejercicios militares frente a sus fronteras. Además, el ejercicio parecía simular un ataque al corredor de Suwalki, franja crítica de la OTAN que separa Kaliningrado (enclave ruso) de Rusia por las fronteras entre Polonia y Lituania.


El secretario general Mark Rutte, se encuentra evaluando el incidente, resaltando que las violaciones del espacio aéreo han ocurrido anteriormente, está acción constituye una primera histórica de ataque directo contra un aliado de la OTAN en el marco del conflicto ucraniano.

 

Armas y tácticas

Los drones involucrados en la incursión fueron de tipo militar, diseñados para penetrar defensas aéreas y recolectar información, de tipo Gerbera y Decoy. Bielorrusia sugirió que algunos fueron desviados por “recursos de guerra electrónica”, mientras que Polonia confirmó que sus sistemas de defensa aérea los neutralizaron. Este tipo de armas, coordinado y nocturno,indica un nivel de planificación y sofisticación muy elevados, capaces de desestabilizar zonas estratégicas sin provocar bajas inmediatas.


Declaraciones y reacciones

Rusia ha negado cualquier tipo de intención de violar el espacio aéreo polaco, calificando las acusaciones de “mitos” y mostrando su disposición a manteenr consultas diplomáticas con Varsovia. En contra, funcionarios polacos y europeos lo consideran una acción intencional y provocativa, que refleja la escalada rusa y la vulnerabilidad de la región frente a nuevas formas de agresión.


El portavoz del Secretario General de la ONU, Stéphane Dujarric, expresó su preocupación al respecto, destacando el riesgo real de expansión del conflicto y la necesidad de un alto el fuego. Mientras, líderes como Emmanuel Macron iban advirtiendo que cualquier despliegue militar extranjero sobre Ucrania durante el conflicto todavía activo sería tomado por Moscú como un objetivo legítimo, lo que añade un matiz de amenaza indirecta a la incursión.


Mensaje para la OTAN

Visto desde cierta perspectiva, el ataque puede interpretarse como una prueba de límites o líneas rojas: Rusia evalúa hasta dónde puede desafiar a la OTAN, observando la reacción de sus aliados y midiendo la determinación de Washington y Bruselas frente a un incidente grave con uno de sus miembros. La coordinación con ejercicios militares en Bielorrusia y la advertencia de Putin contra la presencia de tropas extranjeras en Ucrania parecen reforzar esta impresión, dejando, quizás, entrever una estrategia de presión calculada seria y preocupante para el futuro.


¿Por qué Polonia?

Polonia comparte frontera directamente tanto con Rusia como con Bielorrusia y Ucrania. Es decir, es el mayor Estado europeo –en términos de capacidades militares, económicas y territoriales– más cercano a lo que a día de hoy se encuentra en conflicto. Además, Polonia cuenta con una frontera con Lituania muy determinante: el corredor de Suwalki, el cual aísla a Kaliningrado –enclave ruso–  del resto del territorio ruso y bielorruso.

 

Estos factores, sumados al apoyo casi incondicional de Varsovia a Kiev; enviando armas, apoyando logísticamente o entrenando tropas; hacen que Polonia sea un territorio “accesible” para probar la determinación de la alianza sin tener que penetrar demasiado profundo en la organización, como sucedería con Reino Unido o Francia. De hecho, la incursión se realizó desde Bielorrusia, lo que sugiere que el país es un corredor muy cómodo para Moscú a la hora de provocar a Europa.

 

Polonia es un miembro clave de la OTAN, con un ejército moderno, potente y una alta coordinación con EEUU y Europa Occidental. Atacar su espacio permite a Rusia demostrar y estudiar político-militarmente las reacciones de otros aliados frente a un ataque contra el actual mayor inversor per cápita de la OTAN –superando el 4% del PIB destinado a defensa con proyecciones para alcanzar el 5% –.  


Asimismo, el mencionado corredor de Suwalki es de vital importancia para la alianza atlántica. En caso de quedar en manos de Rusia, los países bálticos –Estonia, Letonia y Lituania– quedarían completamente aislados y enclavados entre las fronteras rusas. Por ello, tanto Tallin como Riga y Vilna han demostrado su alarmante preocupación ante los hechos, más aún donde el contexto ruso está motivado por ambiciones territoriales pasadas. 


Rusia ha plasmado un mensaje peligroso y que debería preocuparnos: puede proyectar fuerza y miedo incluso sobre miembros fuertes de la alianza sin declarar una guerra directa ni gastar una sola bala. Elegir un país con defensas avanzadas como Polonia, cercano a Ucrania, clave para los bálticos, la logística europea, la economía de la UE y la política regional no es casualidad, es un indicador realista de la eficiencia del armamento ruso en tácticas de incursión. 


¿Y el resto?

Si bien todos los Estados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte han condenado la incursión de los drones rusos en espacio polaco, lo cierto es que podemos considerar que la respuesta ha sido “tibia” respecto a los hechos. El presidente polaco, Karol Nawrocki, ha autorizado la presencia de fuerzas extranjeras en su territorio como parte de la respuesta aliada. A continuación exponemos las respuestas:


  • OTAN: activó la “Operación Centinela Oriental” o “Eastern Sentry”, desplegando cazas Thyphoon británicos, Rafale franceses, F-16 daneses, y, Eurofighters alemanes y F-35 neerlandeses para reforzar la defensa aérea en el flanco oriental de la alianza. El Secretario General, Mark Rutte, señaló la necesidad de una respuesta unificada ante las crecientes amenazas rusas.

  • Estados Unidos: Donald Trump ha minimizado el incidente, calificándolo de “comportamiento típico de Rusia” y sugiriendo que no justificaba una respuesta militar directa, añadiendo un tweet donde ponía textualmente: “¿Qué pasa con Rusia violando el espacio aéreo de Polonia con drones? ¡Allá vamos! Asimismo, Trump sugirió que podría tratarse de un “error” a lo que el primer ministro polaco, Donald Tusk afirmó: “También desearíamos que el ataque con drones a Polonia fuera un error. Pero no lo fue. Y lo sabemos”.

  • Francia: Emmanuel Macron calificó de “inaceptable” la incursión rusa. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés condenó la violación, considerándola una acción hóstil de Rusia.

  • Italia: Giorgia Meloni expresó su “plena solidaridad” con Polonia, calificando la violación como “grave e inaceptable”.

  • España: el gobierno de Pedro Sánchez se ha comprometido a participar en la iniciativa de la OTAN “Centinela Oriental”, destinada a reforzar el flanco este de la alianza. España ha confirmado su participación en misiones de vigilancia y control del espacio aéreo en la región, reafirmando su compromiso con la seguridad común y su apoyo a Polonia.

  • Reino Unido: Londres ha anunciado el despliegue de aviones de combate Typhoon en misiones de defensa aérea sobre Polonia para enfrentar amenazas, sumándose a la iniciativa “Centinela Oriental”.

  • Países bálticos: han condenado muy enérgicamente la incursión, acusándola de deliberada y un acto de agresión. Además, se han unido al refuerzo de su cooperación en el marco de la operación “Centinela Oriental”.

  • Países nórdicos: Suecia ha enviado sistemas de defensa aérea y aviones a Polonia. Noruega seguirá participando en la operación en el flanco oriental. Mientras, Dinamarca se ha comprometido a enviar dos aviones F-16 y una fragata de guerra antiaérea para participar en la defensa comunitaria. Finlandia e Islandia han mostrado su apoyo diplomático y político a Polonia.

  • Turquía: si bien Turquía ha sido uno de los Estados que más veces ha convocado el artículo 4 de la OTAN en cinco ocasiones, hasta la fecha no se ha pronunciado oficialmente de forma específica. Esto marca un punto de inflexión en la alianza, donde Ankara juega entre Occidente y el eje Moscú-BRICS. Turquía se ha visto muy beneficiada política, estratégica y económicamente de su posición como país tercero a la UE, lo que simula estar generando un perfil cada vez menor dentro de la OTAN, lo que podría desembocar en sorpresas o tensiones. 

  • Países de los Balcanes: Albania ha condenado la incursión y ha inaugurado una base aérea modernizada en Kucova, que servirá como centro de operaciones aéreas regionales de la OTAN. Croacia, ha condenado la incursión y reforzado su disposición a participar más en las operaciones de defensa aérea. Macedonia del Norte, por su parte, ha ofrecido asistencia técnica y logística para reforzar capacidades en defensa aérea, al igual que Eslovenia y Montenegro. 

  • Países del sur de Europa: Grecia ha expresado su solidaridad con Polonia, destacando una respuesta unificada y subrayando que cualquier país que amenace la seguridad europea no debería participar en sus esfuerzos de defensa. Por otro lado, Portugal ha mantenido su apoyo hacia Polonia.

  • Centroeuropa: la República Checa se ha comprometido a reforzar la vigilancia aérea conjunta con Polonia y a coordinar ejercicios de defensa en el marco OTAN. Praga declaró “Polonia no está sola, cualquier amenaza a un aliado de la OTAN es una amenaza para todos nosotros”. Eslovaquia ha mostrado su “solidaridad total con Polonia”, clasificando las incursiones como provocativas y desestabilizadoras. En respuesta, Bratislava desplegará unidades de defensa aérea en su frontera norte y participará conjuntamente con Polonia. Por último, Hungría ha calificado de “inaceptables e intolerables” las violaciones al espacio aéreo, poniendo a disposición la coordinación OTAN para el monitoreo del espacio aéreo y la preparación de recursos de defensa rápida para apoyar a aliados. 

  • BENELUX: Bélgica ha ofrecido asistencia técnica y logística, comprometiéndose con la seguridad colectiva. Países Bajos se ha mostrado muy activo a la hora de responder a la incursión de los drones. La Fuerza Aérea Real de los Países Bajos desplegó aviones de combate F-35 para interceptar y derribar al menos tres drones que violaron el espacio polaco. Este despliegue, fue parte de la operación “Centinela Oriental”. Luxemburgo ha reafirmado su apoyo a Polonia.

  • Canadá: asume mayores compromisos con la defensa de la alianza, incluyendo el despliegue de aviones de combate CF-18 y personal militar para patrullas de vigilancia. 

  • Rumanía y Bulgaria: el Ministerio de Asuntos Exteriores búlgaro calificó la incursión como una amenaza a la seguridad. En respuesta, Bulgaria participará en más operaciones conjuntas de vigilancia y patrulla aérea, siguiendo colaborando con la “Centinela Oriental”. Por su parte Rumanía ha considerado que Rusia ha llevado a cabo un “acto hostil”, por lo que reforzará sus capacidades de defensa y contribuirá con personal militar y de vigilancia al flanco oriental.


Aunque la OTAN y sus Estados miembros han mostrado su solidaridad y coordinación frente a la incursión de drones rusos en Polonia, la respuesta parece quedarse algo corta si se considera la magnitud y el simbolismo del ataque. Las medidas adoptadas, como la activación de la “Operación Centinela Oriental” y el despliegue de cazas y sistemas de defensa aérea, son significativos en términos logísticos, pero no contribuyen una disuasión contundente frente a Moscú, que poco después violó también el espacio aéreo rumano, sugiriendo que está probando la unidad y capacidad de reacción de la alianza.


La actuación de Turquía, añade incertidumbre, dado que Ankara mantiene una posición cada vez más ambivalente entre Occidente y el eje Moscú-BRICS, mientras que Estados Unidos, minimiza el incidente, reforzando la percepción de una reacción “tibia” frente al agresor y poniendo de nuevo el miedo europeo a no contar con el apoyo americano.


La sensación general es que Moscú se burla, de algún modo, de la respuesta de la OTAN, demostrando que puede penetrar en espacios aéreos de miembros sin enfrentar un castigo inmediato o contundente. Esto provoca un doble efecto: pone a prueba la cohesión y determinación de los Estados miembros; y; refuerza la percepción de que las amenazas híbridas y las provocaciones rusas podrían continuar escalando sin consecuencias inmediatas. Frente a este escenario, la alianza enfrenta un dilema: cómo mantener la unidad y disuadir futuras agresiones sin caer en una escalada directa que podría derivar en un conflicto mayor.


¿Por qué somos, quizás, algo “tibios”?

Europa y Occidente en general, estamos mostrándonos cautelosos a la hora de responder a agresiones directas como la de la incursión de los drones rusos en Polonia. Tememos que una acción militar contundente pueda escalar rápidamente hacia un conflicto abierto con Rusia, con consecuencias económicas, energéticas y humanitarias gigantescas. Sin embargo, esta cautela tiene un costo estratégico para la OTAN: no reaccionar con firmeza podría ser interpretado como debilidad, incentivando nuevas provocaciones y erosionando la credibilidad y el poder de disuasión de la alianza, así como las garantías de seguridad colectivas. Aunque defenderse implique riesgos y sacrificios inmediatos, la inacción podría resultar todavía más peligrosa a largo plazo, al normalizar la violación de fronteras y debilitar el principio de disuasión que sustenta la estabilidad y seguridad, especialmente en Europa.


No se trata de adoptar una postura belicista ni de involucrarse directamente en un conflicto que no es nuestro; Ucrania, como tal, no constituye una guerra de la OTAN. No obstante, eso no significa permanecer indiferente ante la agresión y las violaciones del derecho internacional. Un apoyo limitado, estratégico y medido –como el suministro de información, defensa aérea, asistencia humanitaria o preparación logística– permite reforzar la seguridad regional, proteger a los aliados y envía un mensaje de disuasión a Rusia, sin caer directamente en una escalada militar per se.  


Desde el punto jurídico

La incursión de los drones rusos en el espacio aéreo polaco constituye una violación clara del derecho internacional, al infringir la soberanía de un Estado miembro de la OTAN y de la Unión Europea, protegido por la Carta de las Naciones Unidas. Según el artículo 2.4 de la ONU, todos los Estados deben abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado; la incursión aérea rusa vulnera directamente este principio.


Además, la acción no cumple con las normas del derecho internacional humanitario, que prohíben ataques indiscriminados o que pongan en riesgo a población civil, dado que los drones atravesaron territorio habitado y podrían haber causado víctimas. Jurídicamente, estos hechos dan pie a la activación del artículo 4 de la OTAN, que permite a un país miembro plantear amenazas a su seguridad, así como a procedimientos de consulta y resolución en la UE y el Consejo de Seguridad de la ONU, con la posibilidad de adoptar medidas colectivas de prevención, disuasión o sanción frente a agresiones que vulneren la paz y la seguridad internacionales.


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