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Reclutamiento terrorista en redes sociales: cómo captan a jóvenes y por qué es un fenómeno global

  • Foto del escritor: Marta Herrera Macías
    Marta Herrera Macías
  • hace 16 horas
  • 5 Min. de lectura

“El reclutamiento ilícito mediante redes sociales es un fenómeno de alcance global que no respeta culturas, razas, condiciones sociales, países ni sexo”. Giovanni Álvarez Santoyo, director de la UIA.


Durante los últimos tiempos hemos visto cómo las redes sociales han avanzado, creando así lazos entre los diversos países, interconectando a personas desde extremos opuestos del mundo, todo ello fruto de un mismo culpable, la globalización.


Gracias a las redes sociales podemos ser conscientes de lo que ocurre en las distintas partes del globo, además, con un solo “click” podemos adentrarnos en nuevas culturas, idiomas e incluso, multitud de experiencias y vivencias personales. Podemos llegar a realidades paralelas a las nuestras e historias que son muy lejanas a nuestra realidad. Todo está al alcance de un solo scroll en cualquier red social.

 

Hoy en día, cualquier persona puede hacerse un perfil con tan solo dar algunos datos básicos, creando así una gran brecha de vulnerabilidad que da acceso a todo tipo de personas, porque no siempre sabremos completamente quién hay detrás de la pantalla del video con el que interactuaras. Este punto débil es utilizado por muchos, entre ellos, los grupos terroristas, los cuales reclutan a jóvenes a través de multitud de perfiles en plataformas como X, Tik Tok, Telegram o Instagram.

 

Según los datos proporcionado por el Center of Countering Digital Hate, tras los cambios de Meta Facebook en su moderación de contenido, han podido filtrarse unas 277 millones de publicaciones perjudiciales en plataformas digitales al año. Cifras alarmantes en una sociedad en las que, pese a las restricciones de edad, miles de adolescentes y menores están presentes.

 

También, hay que tener en cuenta que los algoritmos que emplean este tipo de aplicaciones pueden difundir diversos contenidos extremistas, haciendo que lleguen a grandes masas desde diversas partes del mundo. Estos grupos, normalmente, se aprovechan de aquellos que están en descontento con su entorno social o familiar, de personas aisladas socialmente o grupos fáciles de moldear y manipular, haciendo que terminen cayendo en sus trampas.

 

Actualmente, los terroristas se adaptan a los tiempos que corren y sortean los filtros para mantenerse en las redes, mostrando sus ideologías radicales y fomentando el odio. Penetran sus ideas a través de videos, memes, mensajes y emojis, complicando así la tarea de las herramientas que moderan este tipo de contenido. Son conscientes que deben de innovar para poderse propagar, por lo que dentro de estas organizaciones se pueden encontrar “tropas digitales”, unidades especializadas en propaganda, captación en línea y perfiles de posibles reclutas. Los extremistas crean diversos perfiles en las redes sociales apoyados en grandes y sólidas infraestructuras tecnológicas, que basándose en el marketing digital, llegan a los jóvenes.

 

Además, se crean grupos donde se fomenta el extremismo y la radicalización. En consecuencia, personas que comparten ciertos ideales, ya sean políticos o religiosos, comparten sus opiniones, creando un clima de hostilidad común donde compartir sus descontentos, alimentando el odio y fomentando narrativas negativas que sirven como medios para estos grupos. Esto es debido a que mediante las interacciones, observan quienes encajan más con sus perfiles, indagando así en sus ideales para poder reclutar con mayor facilidad.


En primer lugar, para esta técnica, los terroristas emplean el uso de plataformas donde se pueda socializar, se adentran en foros públicos de conversaciones y posteriormente, cuando eligen a su víctima, interactúan por mensajes directos y privados entre el usuario y la organización. Tratan de persuadirlos con ventajas que recibirán si se unen al grupo, le informan sobre detalles logísticos y hacen apología a la guerra y la violencia.

 

Tras analizar los perfiles buscan aquellos que, según sus likes, comentarios y preferencias, son más susceptibles a la manipulación, por eso llegan rápidamente a menores. Aprovechan lo difícil que puede resultar la adolescencia y los impulsos humanos de pertenencia a un grupo, estrujando cada una de las herramientas que tienen para hacerles ver, que en su grupo de “hermanos”, tienen un lugar donde sentirse útiles y miembros de una comunidad, saciando así sus necesidades sociales.


El procedimiento seguido es claro, se basa en seducir, ya sea con trabajo, distorsionando sus realidades o proporcionándole ventajas, aislarlos para asegurarse su reclutamiento e incorporarlos al grupo. Además, estos grupos no entienden de fronteras lingüísticas, ya que debido a las traducciones instantáneas que las redes sociales aplican y captadores con experiencia extranjera, sortean esta barrera, pudiendo llegar así más lejos, sin impedimentos de ningún tipo.


Según el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, el grupo terrorista Estado Islámico, –ISIS–, publica al día unos 90 mil tweets. Lanzando mensajes radicales disfrazados de religión que, debido al volumen, llegan a muchas personas, aumentando la posibilidad de que, al menos uno, se haga viral, acumulando visualizaciones, compartidos e interacciones que los posicionan en los algoritmos de millones de personas.

 

Por otro lado, Colombia es uno de los países que se pueden mostrar de ejemplo ante el aumento del uso de las redes sociales por grupos terroristas, más allá del yihadismo, que se hallan en el país. La oficina en Colombia del Alto Comisionado de la ONU muestra informes que relatan cifras realmente preocupantes. En el primer trimestre de 2025 recibieron 118 alegaciones de reclutamiento o utilización de niños por grupos terroristas a través de las redes sociales, lo que muestra una problemática preocupante y la incapacidad de paralizar este tipo de acciones que efectúan.


Según el estudio, los extremistas se aprovechan de niños que se encuentran en situaciones previas de vulnerabilidad, ante barreras en la garantía y el acceso a los derechos humanos. Hoy en día, no somos todavía conscientes como sociedad de la magnitud de las redes sociales y que lo ocurrido en ellas, es un fenómeno que atañe a todos, siempre pensamos que a nosotros mismos nunca nos ocurriría, que lo que escuchamos son casos aislados o que la magnitud no es tanta como se oye. 

Hacemos oídos sordos ante el aumento de casos de reclutamiento y nos creemos inmunes ante estas redes, pero no existe nada más lejos de la realidad. Tú propio hijo, amigo o hermano puede estar siendo víctima de un grupo terrorista que solo lo va a utilizarlo de medio para conseguir su propio fin, la propagación de sus ideologías radicales. 


Entre todos, debemos tener cuidado con las redes sociales, las cuales tienen cabida para todo tipo de pensamientos y situaciones. Estas, son un arma de doble filo, pudiendo ser manipuladas a beneficio de cualquiera y esto incurre en el peligro de no saber qué hay detrás de un comentario. Debemos ser conscientes y prevenirnos ante este tipo de victimarios que lo único que hace es sembrar odio y pánico en un mundo que, hablando en claro, ya está sobrado de todo ello.

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