Timor Oriental: adiós a la espera
- nacionesenruinas
- 31 ago 2025
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En octubre de 2025, Timor Oriental –también denominado Timor-Leste– se convertirá oficialmente en el undécimo miembro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático –ASEAN–. La adhesión finalizará un largo camino iniciado en 2011 y propuesto desde su independencia en 2002. Estos hechos simbolizan tanto la determinación del pequeño país como la voluntad de la ASEAN de integrar a uno de los Estados menos desarrollados de la zona.
Tras la autodeterminación del país, Timor buscaba afianzar su lugar en la comunidad internacional. La ASEAN, formada por una decena de vecinos inmediatos, era el marco natural para integrarse política y geográficamente en el Sudeste Asiático, retornando a su entorno natural y económico, tras siglos de ocupación portuguesa e indonesia, así como de aislamiento.
La membresía de la ASEAN tiene una gran cantidad de beneficios, como mercados más amplios, fondos, programas de cooperación en infraestructuras, educación, salud, mayor atractivo para la inversión extranjera… En consecuencia, el gobierno de Xanana Gusmao vio en 2011 a la organización como un acelerador del desarrollo y una oportunidad para diversificar su economía, muy dependiente del petróleo. La ASEAN no es solo un simple bloque económico, también es un mecanismo de cooperación política y de resolución pacífica de disputas. Para un país joven como Timor, aún fortalecería más sus instituciones y garantizaría el respaldo y la seguridad necesarios frente a crisis internas o tensiones externas.
Timor Oriental solicitó su ingreso en 2011, pero solo en 2022 recibió el estatus de observador de la organización, participando de tal forma en las reuniones. El gran impulso llegó en 2023, cuando la cumbre de Labuan Bajo, en Indonesia, aprobó una hoja de ruta para guiar al país hacia su ingreso en la organización. Este plan incluye reformas legales, fortalecimiento institucional y diplomático y mejoras en la coordinación entre ministerios, entre muchos otros temas.
Pese a que Timor Oriental logró su independencia tras décadas de ocupación indonesia, lo cierto es que ambos países han mantenido una estrecha colaboración desde la independencia del pequeño país. De hecho, Indonesia ha sido el mayor defensor de ingresar a Dili en la organización, como forma de estabilizar la situación y las tensiones existentes respecto al proceso de independencia que experimentó hace casi dos décadas.
En mayo de 2025, bajo la presidencia rotativa de Malasia, los diez miembros de la ASEAN expresaron su respaldo a la incorporación plena del país. Con el 78% de los instrumentos legales requeridos ya aprobados, Dili apunta a completar los restantes antes de la cumbre de octubre en Kuala Lumpur, de nuevo en Malasia. De los 84 instrumentos legales que se deben adoptar para ser miembro pleno de la organización asiática, Timor ya ha cumplido con 66, mayormente bajo el pilar económico. Eso implica que le quedan todavía 18 por delante.
Aunque la adhesión resulta inminente, Timor Oriental enfrenta algunos desafíos significativos. En primer lugar, mantiene una economía poco diversificada, con una alta dependencia del petróleo y el gas, con el proyecto Greater Sunrise como pieza clave para su futuro. De igual forma, la infraestructura es muy limitada y los niveles de pobreza multidimensional son cercanos al 50%. Por último, su PIB es de unos 2,1 mil millones de dólares, muy por debajo del promedio de la ASEAN.
Timor depende alarmantemente del petróleo, el cual, presenta alrededor del 85-90% de los ingresos del gobierno junto al gas, principalmente del campo Bay-Undan y en el futuro proyecto de Greater Sunrise. En cuanto a las exportaciones, más del 90% del valor total exportado corresponde a hidrocarburos y derivados. A su vez, el Fondo Petrolero creado en 2005, gestiona los ingresos y se ha convertido en la principal fuente de financiación del presupuesto estatal. En 2023, contaba con unos 17 mil millones de dólares, pero se ha usado de forma intensiva para cubrir algunos gastos corrientes. Respecto a la economía no petrolera, sigue siendo escasa y poco diversificada, con una agricultura de subsistencia, café y algunos servicios, donde crece el turismo levemente.
Una economía sin diversificar como la de Timor sufre una alta probabilidad de volatilidad. El precio internacional del crudo y el gas impactan directamente en las cuentas públicas del país. Además, no es un modelo sostenible, los campos en extracción actuales se encuentran en declive y sin nuevos proyectos, las reservas e ingresos caerán drásticamente en uno de los países más pobres del continente. Asimismo, Timor se encuentra “enfermo” del “síndrome holandés”: la abundancia de ingresos petroleros han dificultado el desarrollo de sectores alternativos y la creación de empleo productivo fuera del Estado.
Pese a las limitaciones, el país ha logrado avances notables: electrificación del 96% de la población, altas tasas de alfabetización, reducción de la pobreza y una democracia reconocida por su solidez en rankings internacionales, reconocida como la mejor en el Sudeste Asiático. A su vez, también se ha mejorado el acceso a agua potable y saneamiento, el cual, se proyecta que para 2025 alcance el 89% en acceso a agua y el 60% en saneamiento. En cuanto a la opinión de algunos organismos económicos internacionales, el FMI prevé un crecimiento económico relativamente fuerte del 3,9% en 2025, impulsado por la expansión fiscal y el crédito fuerte. Se espera que la inflación sea moderada, alcanzando el 0,9% este año y el 1,8% en 2026.
Igualmente, se están implementando reformas fiscales y financieras clave: nueva legislación sobre quiebras, marco contable empresarial, ley bancaria, así como planes para establecer títulos de propiedad de tierras y un sistema nacional de identificación digital para mejorar el acceso a crédito y la eficiencia pública.
En agosto de 2024, Timor Oriental culminó uno de los procesos de adhesión a la OMC más rápidos entre los países menos desarrollados: firmó el protocolo de entrada y se convirtió en miembro formal el 30 de agosto de 2024. Este proceso fortaleció sus capacidades institucionales en políticas comerciales, la coordinación interministerial y el diálogo público-privado.
Su adhesión a la Organización Mundial del Comercio se traduce en el ingreso del país en el sistema global que regula y facilita el comercio internacional, comprometiéndose a cumplir reglas comunes sobre aranceles, servicios, propiedad intelectual y resolución de disputas. Esto le da acceso a mercados más amplios con condiciones preferenciales, mayor seguridad jurídica para inversores y la posibilidad de participar en negociaciones multilaterales, a la vez que le obliga a adaptar su legislación y sus instituciones para alinearse con los estándares internacionales, al igual que sucede con la ASEAN.
La incorporación de Timor a la ASEAN tiene un peso más allá de lo económico. Su Asociación Estratégica Integral con China, firmada en 2023, genera gran inquietud en algunos socios, mientras que otros ven en Dili un puente entre el Sudeste Asiático y el Pacífico Sur, especialmente por su relación con Australia. El ingreso también le permitirá integrarse en iniciativas como el Área de Libre Comercio de la ASEAN –AFTA– y el acuerdo RCEP, abriendo puertas a un mercado de más de 670 millones de personas.
Dili busca diversificar sus socios comerciales, principalmente representados por Portugal –expotencia colonizadora–, Australia y Japón. China ofrece condiciones políticas menos impositivas, lo cual se plasma en una cooperación más atractiva para un país en desarrollo. Además, Pekín se comprometió a aumentar la inversión en puertos, telecomunicaciones y carreteras en el país. A su vez, el acuerdo abrió la puerta a proyectos con financiamiento blando y asistencia técnica china. En consecuencia, Dili observa en China una opción para compensar su limitada capacidad de inversión pública sin depender del Fondo Petrolero.
Asimismo, el pacto con China incluye cooperación en agricultura, educación, salud y energía renovable. También contempla formación profesional y becas para estudiantes timorenses en universidades chinas. Como resultado, algunas naciones vecinas no están tranquilas con la sintonía entre Dili y Pekín. En especial, Australia, socio de seguridad y desarrollo más cercano a Timor desde su independencia, ve con preocupación la intromisión china, temiendo que incluya elementos de seguridad y control portuario. Estados Unidos y Japón tampoco han mostrado una gran alegría ante la situación, así como sus socios en la región: Singapur, Filipinas y Vietnam, quienes temen la expansión de la influencia china en la región, viendo con desconfianza cualquier paso del gigante asiático.
Para Timor Oriental, la membresía supone más inversión, acceso a redes de cooperación y mayor peso diplomático. Para la ASEAN, significa reafirmar su vocación inclusiva y fortalecer la cohesión regional.
A partir de octubre de 2025, Dili no solo ocupará un asiento en las reuniones de la ASEAN: tendrá voz y voto en el futuro del bloque, asumiendo responsabilidades y oportunidades que marcarán su rumbo, no sin dificultades, en las próximas décadas.







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