El hidrógeno verde y la nueva geopolítica de la energía mundial
La energía es un elemento indispensable tanto para la supervivencia de un estado como para su desarrollo económico, tecnológico y social. La historia de la humanidad así lo atestigua, y tal y como establece el profesor Vaclav Smil, “Los avances de la civilización pueden pensarse como la búsqueda de un mayor consumo de energía” (Smil, 2021). Esto se puede contemplar en la situación geopolítica actual, donde la Guerra de Ucrania y el bloqueo del estrecho de Ormuz han tenido como consecuencia la crisis energética del gas natural y del petróleo, respectivamente. A la inestabilidad geopolítica de estas fuentes de energía es necesario añadir el rechazo al carbón por parte de los estados occidentales, especialmente de los estados europeos, los cuales promueven políticas de descarbonización que tienen como objetivo reducir la contaminación y paliar los efectos del calentamiento global. Frente a esta situación, aparece una fuente de energía que podría serla clave del desarrollo sostenible: el hidrógeno verde.
Es necesario destacar que no toda producción de hidrógeno se considera energía limpia; las dos formas más destacadas de producir hidrógeno limpio son el hidrógeno verde, usando electricidad renovable, y el hidrógeno azul, el cual se obtiene a partir del gas natural (Van de Graaf, 2022). Dada la inestabilidad del mercado del gas natural debido a la ya mencionada Guerra de Ucrania, la vía del hidrógeno verde parece ser la más propensa a su explotación futura; en consiguiente, es conveniente analizar qué países pueden y, a su vez, están desarrollando la infraestructura necesaria para llevar a cabo el proyecto de inyectar una nueva forma de energía al panorama global. Antes de enumerar los países que mantienen estrategias de desarrollo de hidrógeno verde, cabe destacar las características más favorables a su elaboración: siguiendo el análisis de Van de Graaf, las zonas con capacidad de producción de energía solar e hidraúlica serán las más óptimas a producir hidrógeno verde, por lo que las zonas del Sahel, la península arábiga, el norte de Europa, Sudamérica o Australia, entre otras, serían localidades perfectas para la elaboración del hidrógeno verde debido a sus características geográficas (Pepe et al., 2023).
No es de extrañar que, siguiendo su historial de exportador petrolífero, Arabia Saudí haya sido uno de los países que hayan apostado por el desarrollo del hidrógeno verde, con el objetivo geopolítico de que su estatus como actor clave del mercado de la energía global perdure. El proyecto llamado “Helios Green Fuel Project”, localizado en el macroproyecto Neom, tiene como objetivo producir hidrógeno verde a partir de la energía solar y la energía eólica; Aramco, la mayor petrolera del país, posee un 70% de la propiedad del proyecto, estableciendo claramente la vía de desarrollo de Arabia Saudí en materia energética (IRENA, 2022).
Otros países de la zona, como Omán y los Emiratos Árabes Unidos mantienen también proyectos de elaboración de hidrógeno verde, pretendiendo finalizar sus proyectos en las fechas de 2040 y 2030, respectivamente (IRENA,2022). Australia por su parte tiene como objetivo alcanzar el podio de mayores exportadores de hidrógeno verde para el año 2030, prueba de ello es la gran inversión realizada en este campo, constando de más de mil millones de dólares americanos; en la zona europea, mientras tanto, Noruega está barajando la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Alemania para la producción de hidrógeno azul, mientras que Rusia también está apostando por la producción de hidrógeno azul, con el objetivo de convertirse en el mayor exportador de hidrógeno limpio del mundo (IRENA,2022).
Es importante resaltar también los proyectos militares que están acercándose al uso de este tipo de combustible. Diversas compañías están estudiando el uso de motores híbridos en sus carros de combate que puedan ser motorizados por pilas de combustible de hidrógeno, lo cual les otorgaría una autonomía estimada de 500 kilómetros; en esta ocasión es el modelo NG-MBT K3, elaborado por la empresa surcoreana Hyundai Rotem, el que podría alcanzar dichas características (Rodríguez, 2026). Asimismo, en el dominio marítimo podemos encontrar el modelo Type 212CD, un submarino de ataque perteneciente a la compañía alemana ThyssenKrupp Marine Systems que también propone la propulsión mediante el uso del hidrógeno como combustible (Díaz, 2026).
Como se ha podido observar, el hidrógeno verde no solo es una opción viable a nivel tecnológico, sino que diversos países están apostando cada vez más por este tipo de energía, evidenciando su capacidad de cumplir adecuadamente con la demanda energética global y su viabilidad futura. Será necesario tener en cuenta este tipo de energía, pues existen altas probabilidades de que el hidrógeno verde sea un condicionante de la geopolítica energética mundial en un futuro cercano, pudiendo generar no sólo nuevas jerarquías en la producción global de energía sino también nuevos conflictos enfocados en el suministro energético, tal y como se han podido observar en la Guerra de Ucrania o en el bloqueo del estrecho de Ormuz.





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