Guayana Francesa: la gran olvidada de los territorios ultraperiféricos europeos
- Octavio Jesús Lorenzo Hernández

- 27 nov 2025
- 4 Min. de lectura
Cuando hablamos de regiones ultraperifericas de la Unión Europea, las primeras que se nos pueden venir a la cabeza son Canarias, Azores o Madeira, sin embargo, Francia todavía guarda una joya oculta de su presencia en América que no mucha gente conoce, esta es la Guayana Francesa, un territorio ubicado en Sudamérica, que hace frontera con Brasil y Surinam. Este pedazo de Francia en suelo americano tiene más de 83.000 km² de superficie lo que lo convierte de lejos en la región de ultramar más grande de Francia y de la UE. Un lugar lleno de mestizaje, historia y desigualdad, que en estos últimos años ha intentado adquirir mayor autonomía.
Para entender mejor la peculiaridades de este territorio nos tenemos que remontar un poco lejos, ya que el primer asentamiento francés en la zona es del 1503, ya para entonces el territorio estaba poblado por aborígenes americanos, en este sentido, hasta 1643 los colonos no habían fundado ninguna ciudad, la primera en ser levantada fue Cayena, que como muchas ciudades coloniales de la época, se traficó con miles de personas provenientes de África para para ser usados como esclavos en las plantaciones. Después de la Revolución francesa, la esclavitud fue abolida y para 1797 la Guayana fue considerada departamento frances.
Sin embargo, hasta 1946 no dejó de ser oficialmente colonia, para convertirse en un departamento francés en toda norma y regla, al igual que el resto de regiones del país, este cambio fue fundamental, ya que marcaría el rumbo del territorio en los procesos de descolonización que vendrían después a nivel mundial, mientras que Reino Unido y Países Bajos mantendrán el estatus de colonia en la Guyana Inglesa y Surinam, que terminarían por ello independizandose de ambos países en 1966 y 1975 respectivamente, la Guayana Francesa mantenía instituciones francesas sólidas en suelo sudamericano que le ayudarían a disuadir intentos de independencia.
Un ejemplo de esto, es que en la década de los 60's Francia inicia la instalación en la ciudad de Kourou del centro espacial de Guayana, lo que hoy en día es la Agencia Espacial Europea, este puerto espacial es un tesoro preciado de la UE, ya que casi todo los cohetes lanzados al espacio con bandera europea casi seguro serán lanzados desde aquí, esto es así no solo por gusto, en realidad tiene una explicación muy científica que no nos daría tiempo desarrollar en este artículo, pero de forma simplificada podemos decir que cuando lanzas un objeto al espacio desde la línea del ecuador logras que vaya más rápido por la rotación de la tierra, así que si, la física también nos afecta cuando hablamos de geopolítica.
Pero, a pesar del sector aeroespacial y de su importancia estratégica, la Guayana Francesa enfrenta problemas estructurales graves siendo una de las regiones más pobres de Francia, con elevados índices de pobreza, un fuerte desempleo que no baja desde hace años del 20% y carencias en infraestructuras sanitarias y educativas, esto agravado por una falta de industrialización y diversificación de la economía, también la región sufre de un alza generalizada de precios en contraste con el resto del estado francés debido a los altos precios de la importaciones. Para entender esto hay que tener en cuenta que en muchos sentidos este territorio vive “aislado” del resto de sudamérica en temas relacionados a tratados comerciales, relaciones bilaterales, infraestructura conjunta y otros aspectos que la asamblea del territorio no puede administrar.
Esto ha generado un clima social tenso que se expresa en protestas periódicas y demandas de mayor autonomía, por ejemplo, la manifestaciones más grandes que vivió el territorio en los últimos años ocurrieron en 2017, presididas por la coalición política “500 hermanos” la huelga comenzó con la toma de la ciudad de Cayena, donde se produjeron disturbios violentos en contra de las autoridades, los manifestantes bloquearon las principales vías de acceso de la ciudad, el puerto espacial de Kourou, el aeropuerto de Cayenne-Rochambeau y amenazaron con cerrar las fronteras e incluso la empresa aeroespacial Arianespace se vio obligada a aplazar un lanzamiento programado para el 28 de marzo de ese año.
A raíz de las intensas manifestaciones Macron prometió desembolsar 1.200 millones de euros para ayuda en infraestructuras, dinero que nunca vio la luz ya que apaciguadas las huelgas, el presidente francés dio un discurso en tono victorioso en territorio guayanés diciéndole a la ciudadanía que “No soy Papá Noel porque ustedes no son niños” en un discurso que lejos de dar tranquilidad, dio aún más incertidumbre a la población sobre la situación de su territorio. Esta relación de París frente a sus territorios de ultramar y sus ex colonias no es nueva y demuestra lo complicado que es administrar y tener presencia en lugares tan alejados de Europa.
Un ejemplo de esto fueron los enfrentamientos que tuvieron las autoridades francesas en Mayotte a finales de 2024 cuando la pequeña isla africana fue devastada por el ciclón Chido y la ayuda tardará días en llegar o el caso de Nueva Caledonia que en este mismo año el archipiélago ubicado en oceanía experimento huelgas y manifestaciones masivas contra las autoridades francesas que finalizaron en un nuevo estatuto de autonomía que entrará en vigor en 2026, en este el territorio será considerado un “estado” dentro de Francia, lo que le daría autonomía casi total, así como una mayor representación dentro de las cortes francesas.
Estos eventos recientes pueden ser el caldo de cultivo para nuevos intentos en Guayana por una mayor autonomía, en especial si tenemos en cuenta el crecimiento exponencial que en los últimos años a tenido la Guyana Inglesa y Surinam, dos territorios que comparten lazos e historia con la Guayana Francesa y lugares a donde la población puede mirar en búsqueda de un cambio, por ejemplo, la Guyana Inglesa comenzó hace un par de años con la extracción de petróleo en grandes yacimientos lo que ha convertido al país en uno de los que mayor crecimiento ha tenido en los últimos años. Sin embargo, Francia actualmente, sin aliados en el Sahel y con desestabilidad política en casa, no dejará tan fácil perder la joya de su corona.







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