Guyana y el petróleo: ¿el próximo estado rentista de Sudamérica?
- Octavio Jesús Lorenzo Hernández

- 4 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Guyana es uno de los países menos conocidos de Sudamérica, lo que no quita que en los próximos años hablemos más de él, por eso analizaremos a continuación el “boom” que ha tenido en la región y las nuevas relaciones que se están formando a nivel internacional. Para ponernos en contexto este territorio se independizó del Reino Unido en 1966 y tiene una curiosa diversidad étnica que mezcla herencias africanas, indo-guayanesas, amerindias y europeas, por ejemplo, en Guyana son festividades nacionales tanto la Navidad como el Eid al-Adha, así como la fiesta indu llamada Holi. Al mando de la nación encontramos desde agosto de 2020 a Mohamed Irfaan Ali, quien fue reelegido para un segundo mandato en septiembre de 2025.
A pesar de su modesta población que no llega al millón de habitantes y su tamaño, Guyana afronta también complejos reclamos fronterizos, uno de ellos con Surinam, país que le que le reclama la Región de Tigri en la frontera entre ambos países, por otra parte, con Venezuela se disputa una vasta región conocida como el Esequibo, en una controversia que se remonta al siglo XIX, este es uno de los temas por los cuales en los últimos años el país ha sonado más en las noticias internacionales, ya que para hacernos una idea, Venezuela estaría reclamando cerca de tres cuartas partes del territorio guyanes. Sin embargo, aunque este reclamo territorial es importante mencionar para lo que hablaremos a continuación, no nos centraremos especialmente en este conflicto, en Naciones en Ruinas disponemos de un artículo disponible en la web hablando del tema.
En este sentido, el crecimiento vertiginoso de Guyana gracias al petróleo, comenzó en el 2015 con el descubrimiento de grandes campos de petróleo en sus costas y el comienzo de su explotación en 2019, esto ocasionaría que sólo un año después, el crecimiento del PIB pasara a ser de dos dígitos siendo del 43,5% en 2020, posteriormente del 20,1% en 2021, del 62,3% en 2022 y un 38,4% en 2023, elevando el PIB per cápita de 6.950 dólares en 2020 a 20.560 en 2023, cifras que se estiman que seguirán aumentando en los próximos años, convirtiendo al país en uno de los territorios con mayor crecimiento en el mundo.
Además se han visto como empresas como Exxon, han invertido cerca de 30.000 millones de dólares en Guyana, 450 millones de los cuales se han destinado a proveedores locales, algunos a organizaciones benéficas locales e iniciativas de investigación y a la formación de más de 3.000 empleados guyaneses para trabajar en la industria de hidrocarburos, esto sumando a la llegada al territorio de otras empresas estadounidenses como Chevron, ponen al país como un socio indispensable de Estados Unidos en sudamerica. Se espera que en 2027 alcance los 1,2 millones de barriles diarios de producción, una cifra que superaría con creces la producción actual de Venezuela.
Precisamente esta alta extracción de petróleo es lo que ha reactivado el conflicto territorial con Venezuela ya que estos descubrimientos de pozos petrolíferos se han hecho dentro del territorio reclamado por ambos países. Sobre esta disputa, ya en 2023 el secretario de Estado de Estados Unidos durante la administración Biden, Antony Blinken, transmitió al presidente de Guyana el “apoyo incondicional” de su Gobierno a la soberanía del país frente a las provocaciones de Venezuela, lo que nos deja claro que esta llegada de compañías estadounidenses a territorio guyanes a servido para poner la balanza a favor suyo en un conflicto que se puede agravar en un futuro.
Este crecimiento tan exponencial debe ser mirado con lupa, ya que como nos ha enseñado la historia, una riqueza mal administrada puede ser mucho peor que no tenerla, especialmente un país como Guyana que tiene vecinos de los cuales tomar ejemplo. En este sentido, Guyana está en riesgo de convertirse en un estado rentista, término que es utilizado para describir a los países que basan su economía exclusivamente en la explotación de recursos naturales, lo que evita que generen otras formas de diversificación, un ejemplo de esto se vio a principios del siglo XXI con Ecuador y Bolivia, ambos países invirtieron ingentes cantidades de capital público para desarrollarse a base de extracción de productos como el gas natural, lo que con el tiempo parecía buena idea e incluso funcionó en un principio, terminó arrastrando la economía de estos países por falta de diversificación económica en sectores como la ciencia y tecnología.
Esto ya sin mencionar el peor de los casos, su vecino Venezuela, el país caribeño vivió gracias al petróleo sus años dorados entre los años 70 y principios de los 80, en estos años el país tuvo una gran bonanza económica por la inversión en la industria petrolera, pero a mediados de los 80 comenzó a cambiar y complicarse la situación económica, las caídas del precio del petróleo causaron una mayor pobreza que desencadenó en el “Caracazo” de 1989, que fueron una serie de protestas y saqueos en las calles del país debido al incremento de los precios y la inestabilidad económica. Esta situación como sabemos se ha ido repitiendo de forma periódica hasta el día de hoy en el país, que sumando su fuerte dependencia al crudo y las medidas económicas y políticas de las últimas décadas, no ha podido ser capaz de levantar cabeza.
Este fenómeno en economía se le suele llamar como el “mal holandes”, ya que fue la situación vivida en Países Bajos en la década de los 60`s cuando los ingresos de divisas aumentaron considerablemente por el descubrimiento de yacimientos de gas causando que el resto de la economía se encareciera y se causara un abandono de otros sectores productivos. En política internacional es común también utilizar el término “maldición de los recursos” en especial cuando hablamos de países africanos, para referirnos a la desestabilización política, económica y social que puede surgir en un territorio al tener una gran cantidad de recursos naturales, uno de los ejemplos más conocidos es la República Democrática del Congo que goza de grandes reservas de cobalto, coltán, cobre, diamantes y oro, y sin embargo, su situación actual viene dada por la explotación sin medida de estos minerales, país que ha caído en las manos de la corrupción política y de empresas extranjeras.
Para que los productores de petróleo tengan éxito, por lo general, como mínimo necesitan un gobierno transparente, no corrupto y con experiencia, tres cosas que el gobierno de Guyana no tiene, esto debido a que la estabilidad política de Guyana ha decaído en los últimos años, al mismo tiempo que han aumentado en el país las tensiones étnicas, además, la corrupción es un problema relevante en la política guyanesa, ya que los dos principales partidos han sido acusados de conseguir acuerdos privados con empresas petroleras.
En este sentido, Guyana ocupa actualmente el puesto número 85 de 180 del índice de corrupción de International Transparency, un indicador nada favorable para el futuro de la democracia guyanesa que reduce las posibilidades de una mayor democratización en el país. Por tanto, Guyana debe mirar bien los casos de éxito y fracaso que han habido a lo largo de la historia al intentar sacar adelante un país utilizando un solo recurso estratégico como es el petróleo y no dar pasos agigantados sin una planificación a largo plazo, solo así, evitará el desastre económico.







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