La Amazonía en peligro: deforestación, minería ilegal y crimen organizado en la mayor selva tropical del mundo
La selva tropical Amazónica es considerada la mayor selva del mundo, contando con unos 8.5 millones de kilómetros cuadrados. Está situada en la zona horizontal y septentrional de la parte sur del continente Americano, por lo que ocupa gran parte del territorio de nueve Estados y territorios, los cuales son: Brasil, Perú, Bolivia, Venezuela, Colombia, Guyana, Ecuador, la Guayana Francesa y Surinam.
Esta selva está caracterizada por su gran importancia global debido a que supone un gran pulmón para el planeta, ya que produce oxígeno, almacena el dióxido de carbono y regula el clima. Asimismo, su clima cálido y húmedo, además de sus lluvias, hacen que afloren multitud de especies de árboles, vegetaciones, microorganismos, fauna y flora que componen una gran biodiversidad, en gran parte endémica y única.
Además de la gran flora y fauna, en este territorio conviven también diversas tribus indígenas con culturas ancestrales, de las cuales algunas habitan aisladas del exterior. Se calcula que en torno a 2.7 millones de personas indígenas viven en la Amazonía.
Del mismo modo, el río Amazonas, presente en el territorio; de ahí su nombre, es muy relevante a nivel mundial dado su caudal. Este, es uno de los mayores distribuidores mundiales de agua dulce. De tal forma, el caudaloso Amazonas y sus afluentes desembocan en el Atlántico, manteniendo las corrientes oceánicas, las cuales tienen influencias en los sistemas climáticos de todo el mundo.
Según la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza, la selva está compuesta por más del 30% de toda la biodiversidad del planeta, eso mismo es lo que la hace tan increíble y compleja. Está conformada por múltiples capas como son el suelo del bosque, el sotobosque, el dosel y la capa emergentes, todas ellas tienen una función indispensable, dentro de esta, al igual que las especies que conviven en este territorio, ya que componen un ecosistema equilibrado donde un cambio en este o la desaparición de una especie puede alterar el ecosistema y su entorno.
Es por ello por lo que la presencia del ser humano en la actualidad está teniendo un fuerte impacto negativo en la región, debido a que la existencia de deforestaciones, minería ilegal, actividades agropecuarias, plantaciones de drogas que conllevan trifoco de las mismas y presencia de armas en el territorio, hacen que la situación actual del Amazonas sea alarmante.
Deforestación y actividades ilícitas
Según los estudios elaborados por la RAISG entre los años 2001 y 2020, la selva perdió en torno al 9% de su territorio, lo que corresponde a más de 54.2 millones de hectáreas, esto refleja el proceso de deforestación exacerbado que se ha llevado a cabo.
La deforestación, como se ha mencionado con anterioridad, es causada por diversos motivos entre ellos la actividad agropecuaria que, en torno a 2018 y 2022, produjo que unas 8.6 millones de hectáreas fueron eliminadas en relación con esta actividad. Dentro del sector los hechos que más contribuyen a esta deforestación masiva son la ganadería y la expansión de cultivos como la soja, el maíz, el aceite de palma y el arroz.
Es por ello que el informe redactado por Amazon Footprint en el año 2025 manifiesta una necesidad urgente de introducir una serie de cambios en la producción de alimentos actuales que sean de procedencia amazónica, para que estos no estén relacionados de forma directa con el deterioro y la destrucción de los ecosistemas pertenecientes al territorio.
Otra precursora, es la creación de infraestructuras en medio del bosque y es que la creación de carreteras, pistas de aterrizajes… contribuyen a la tala de árboles y a eliminar todo aquello que se interponga en el camino, por lo que impulsa la eliminación o alteración del ecosistema de cientos de especies. Además, estas suelen ser utilizadas para el transporte de mercancías, extraídas muchas veces de forma ilegal, no produciendo un desarrollo civil en numerosos casos.
Esto ha sido señalado en varias ocasiones por un investigador del Instituto de Investigaciones Ambientales de la Amazonia que recibe el nombre de Paulo Moutinho “Si tomamos la historia de la deforestación, más del 70% de la tala se dio a lo largo de una franja de 50 km a cada lado de las carreteras, especialmente de las vías pavimentadas”., algo tremendamente alarmante.
La creación de carreteras también afecta a la población indígena que habita el Amazonas y a las Áreas naturales protegidas. Entre 2012 y 2020 la proliferación de vías aumentó un 50%. Para el tránsito de mercancías también se utilizan los ríos existentes en el territorio algo que ocasiona que se ocupen y no dejen fluir bien las aguas, causando desbordamientos, pesca exhaustiva o contaminación de fuentes de agua potable, entre otras.
Por otro lado, uno de los mayores problemas presentes es el cultivo de drogas, siendo la más común la coca. Esto origina grandes dificultades debido a la presencia de narcotraficantes y portadores de armas escondidos en todo el complejo territorio. Estos crean caminos que también causan daños a la naturaleza y son de uso exclusivo para el crimen organizado, además de lucrarse de la caza y la captura furtiva de fauna o la comercialización de especies en peligro crítico.
Este tipo de problemas se presentan más comúnmente en la parte territorial perteneciente a Perú. Un informe redactado por la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas peruana, muestra que existe una expansión de la actividad que origina nuevas zonas de producción que para su elaboración llevan a cabo la deforestación.
El cultivo ilícito supone más del 30% de las deforestaciones de la zona perteneciente a Perú, entre 2020 y 2023, según los estudios del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Minam y del Observatorio Peruano de Drogas. El Amazonas para los narcotraficantes es una zona perfecta para las plantaciones debido a que tiene poca vigilancia y es difícilmente accesible.
La minería en el territorio también está presente, entre otras cosas, para la extracción de minerales utilizados para crear materiales como teléfonos, satélites, vehículos eléctricos… que forman parte del día a día de la sociedad actual. Este proceso conlleva una gran contaminación de las aguas y del suelo por el uso de sustancias químicas como el mercurio, que envenena a las especies.
Las autoridades señalan que también puede haber una relación directa entre la minería ilegal y la delincuencia organizada, las cuales, la mayoría son portadoras de armas. Es decir, relacionan de forma directa el narcotráfico, con la minería ilegal, el tráfico de fauna silvestre, la tala ilegal y la contaminación medioambiental.
Por otro lado, en torno a los años transcurridos entre 2022 y 2024 según el informe de InfoAmazonia se descubrieron grandes reservas de petróleo, albergando casi una quinta parte de las reservas mundiales. Esto pone a la selva en el punto de mira de la industria de combustibles fósiles, agregando una nueva amenaza.
Consecuencias de la presencia del ser humano
Los expertos alertan del estado de la selva y puntualizan que estamos llegando a un punto de no retorno, entre ellos está Finer, que declara lo siguiente "Estos son los primeros signos del punto de inflexión que estamos viendo en algunas partes del Amazonas".
Entre las múltiples consecuencias que tiene para el planeta el trato que recibe el Amazonas está el calentamiento global. Al eliminar gran parte de los bosques, con ellos se pierde también gran parte de los sumideros de carbones naturales.
Según el informe publicado en el año 2024 por el Programa de Monitoreo de la Amazonía Andina, en 2022, el sumidero natural existente en el territorio contenía en torno a 71.500 millones de toneladas métricas de carbono. Por lo que la tala de árboles reduce la capacidad de absorción de CO2 y aumenta la concentración de gases en la atmósfera, aumentando así la temperatura global.
Por otro lado los bosques también producen una cubierta de nubes que se encargan de reflejar la luz solar hacia fuera del planeta consiguiendo así una refrigeración, que ralentizaba el calentamiento de la Tierra pero la tala de árboles afecta de forma directa.
También, se ha interrumpido los sistemas naturales e circulación de humedad llamados coloquialmente “ríos voladores” encargados de que la lluvia caiga sobre el espacio y que florezca el ecosistema, al romperse el sistema se produce un aumento de la sequía y la prolongación de la estación seca, además del incremento de las temperaturas. Esto afecta sobre todo a la parte occidental.
Todo ello está relacionado de forma directa con los incendios existentes, ya que el clima se está volviendo más seco y susceptible, algo respaldado por la Agencia EspielBrasielña que según sus datos en septiembre de 2024 hubo más de 41.463 focos de incendios.
Otra consecuencia, es la extinción de especies, debido a que la destrucción de los hábitats, que está interrelacionada con las otras consecuencias, impulsa la pérdida de biodiversidad. El ser humano está erosionando el suelo, intoxicando las aguas y esto ocasiona la desaparición de especies, muchas de ellas apenas estudiadas por los científicos o ni siquiera todavía descubiertas.
Hay que señalar del mismo modo que, las plantaciones ilícitas de droga es en igual manera una amenaza, no solo debido a la deforestación que se origina, sino que las aguas, el suelo y la atmósfera resultan dañada por el procesamiento de la coca, lo que hace que la recuperación del territorio se reduzca en gran medida.
Otro de los grandes afectados son las tribus indígenas, estos se ven amenazados por las actividades ilícitas, lo que hace que sea peligroso para ellos poder vivir en la libertad y tradiciones que habían tenido hasta ahora. Es por ello que se pueden apreciar datos que muestran que entre abril de 2020 y julio de 2021, unos cuatro indígenas pertenecientes a la tribu Kakataibo y tres Asháninka fueron asesinados por conflictos en sus territorios.
El presidente de la Federación Nativa de Comunidades Kakataibo, Herlin Odicio, narra cómo se han visto obligados a salir de su territorio por la peligrosidad del mismo, es por ello por lo que las autoridades se han visto obligadas a tomar cartas sobre el asunto creando en el año 2021 una Reserva para indígenas de las tribus Kakataibo Norte y Sur para garantizar la vida de las tribus. De tal forma declaró que: “El Estado y los pueblos indígenas debemos trabajar juntos para solucionar estos problemas y garantizar la vida de las personas que habitan las zonas más profundas de nuestro país.”
Conclusión
La presencia del ser humano en el Amazonas es, en gran parte, tóxica, debido a que corrompe una de las mayores joyas naturales del mundo, ocasionando su degradación de forma constante.
Las consecuencias son diversas y graves por lo que la sociedad actual debe tomar acciones urgentes antes de que se llegue al punto de no retorno, el cual los científicos avisan que está más cerca de lo que la sociedad piensa, debido a que las repercusiones y los daños van a ser innumerables, afectando no solo a la región sino a la calidad de vida mundial.
Además, el daño provocado está acabando con la vida de cientos de especies que garantizan que se tenga una estabilidad climática y que tienen todas funciones indispensables en su ecosistema.
La situación es alarmante y cuanto antes sea consciente la sociedad actual, antes se podrá llegar a una solución y repoblar o arreglar el daño causado por el ser humano y la necesidad que tiene de intervenir en sistemas que llevan funcionando de forma excelente desde hace millones de años.





Comentarios