San Valentín y geopolítica del amor: cómo el capitalismo, el comercio global y las leyes convierten el 14 de febrero en poder mundial
- Octavio Jesús Lorenzo Hernández

- hace 21 minutos
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En estas fechas el amor está en el aire, un sentimiento que miles de escritores a lo largo de la historia han expresado de distintas maneras. Nietzsche, por ejemplo, en su obra “Así habló Zaratustra y Más allá del bien y del mal”, consideraba que amar era dejar atrás el pensamiento egoísta. En un mundo donde el individualismo gana terreno, es complicado plantearse una sociedad donde sus individuos no sean egoístas, especialmente cuando vemos que un sentimiento como el amor ha sido tan mercantilizado con el paso del tiempo.
El 14 de febrero se presenta como una celebración íntima, dos personas, una mesa, una rosa y quizás, una declaración de amor eterno, sin embargo, detrás de este gesto se esconde una maquinaria global de comercio, leyes, fronteras y poder, de la cual todos y todas formamos parte. San Valentín no es solo una fecha en el calendario, es un evento geopolítico de gran impacto, ya que el amor, lejos de ser apolítico, cruza fronteras, crea revoluciones, paga aranceles, depende de legislaciones y se permite o se castiga según el país que se habite.
De Roma al capitalismo
San Valentín, como muchas fiestas que tenemos hoy en día, viene de una compleja reinterpretación llevada a cabo durante siglos de celebraciones o rituales de las antiguas civilizaciones, en este caso, los historiadores no saben con exactitud el origen, sin embargo lo ubican en la antigua Roma, en la celebración de las Lupercales que se hacía aproximadamente entre el 11 y el 15 de febrero. En este periodo, un sacerdote sacrificaba una cabra y a continuación, los niños salían a la calle para azotar a las mujeres con la piel de los animales para incentivar su fertilidad. Otras teorías sitúan el origen en una fiesta romana llamada Juno Februata, en la cual era costumbre que los jóvenes escogieran el nombre de su pareja durante esos días, extrayendo de una caja un papel con el nombre de una de las chicas, estas uniones sexuales temporales a veces acababan en matrimonios duraderos.
Sin embargo, no fue hasta el siglo III cuando la historia de San Valentin cobraría más sentido, cuando el cristianismo comenzó a extenderse por Roma, el Emperador Claudio II el Gótico promulgó una ley que prohibía casarse a los jóvenes para que pudieran alistarse en el ejército. Esta medida no fue excesivamente popular, siendo ejemplo el sacerdote Valentín, quién al no estar de acuerdo, decidió desafiar la prohibición del emperador y empezó a celebrar matrimonios en secreto entre jóvenes enamorados, además de lograr que muchos se convirtieran al cristianismo. Valentín, finalmente, fue descubierto y encarcelado, siendo un 14 de febrero del año 269 lapidado y decapitado.
Siglos después, en el año 494, el Papa Gelasio I declaró el 14 de febrero, el día de la muerte del sacerdote Valentín, como el día de San Valentin. Así pues, durante mucho tiempo en la Edad Media su tumba fue considerada un lugar de peregrinaje. Sin embargo, en 1969 bajo el pontificado de Pablo VI, San Valentín fue eliminado del calendario católico ante las dudas que existían sobre el origen pagano de su historia. Esto, como vemos hoy día, no fue impedimento para que San Valentin sea una de las festividades más celebradas a nivel mundial, promovido principalmente por la propaganda y un capitalismo emocional, aunque también es cierto, que existen evidencias de tarjetas de amor producidas en masa para el 14 de febrero a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, es decir, mucho antes de la sociedad del consumo actual.
Las flores y la economía mundial
Las flores han sido usadas durante milenios por la humanidad para todo tipo de rituales, incluso hay evidencias del uso de estas por parte de los neandertales para despedir a sus seres queridos. De tal forma, las flores en San Valentin son una muestra de amor que no desaparece con el tiempo, sino que aumenta. Curiosamente son muy pocos países en el mundo los que tienen en sus manos el monopolio de la producción de flores. En Estados Unidos, más del 90% de las flores que se venden en San Valentín son importadas, la mayoría provenientes de Colombia y Ecuador, lo que nos muestra como el amor, como tantas otras cosas, se cultiva notablemente en el Sur Global y se consume en el Norte.
Durante las semanas previas al 14 de febrero, el aeropuerto internacional de Miami se convierte en uno de los centros neurálgicos de entrega de flores al país norteamericano, cientos de vuelos cargados aterrizan cada día para cubrir la demanda. En 2025 se estima que Estados Unidos compró a Colombia el equivalente a 65 mil toneladas de flores. Para poner en contexto esta cifra, hablamos que el 13% aproximadamente de las exportaciones de Colombia a Estados Unidos son únicamente flores, cifras que queda por ver si merman este año, debido al aumento de aranceles de Trump que actualmente siguen en el 10% para este producto.
Colombia es el segundo mayor exportador de flores del mundo, solo por detrás de los Países Bajos. Por ello, para el sector floricultor colombiano, San Valentín puede representar hasta el 20% de las ventas anuales. Mientras, en Ecuador, la dependencia de este sector al 14 de febrero es similar. Por otro lado, Kenia es otro gran productor mundial, las flores viajan sobre todo hacia Europa, convirtiendo al aeropuerto de Ámsterdam en el punto de entrada de la mayoría de las flores provenientes de este país. Sin embargo, pese a las multimillonarias compras, el comercio mundial de flores se encuentra atravesando fuertes problemas estructurales; como son unos salarios bajos, el trabajo estacional que, mayoritariamente es femenino, y, una vulnerabilidad extrema a cambios políticos.
Sin libertad de amar en gran parte del mundo
En ocasiones cuando se habla de amar, se olvida la dura situación que viven muchas personas a lo largo y ancho del mundo, aunque en las últimas décadas ha sido significativo el avance en derechos de la comunidad LGBTIQ+, también se han visto retrocesos importantes en lugares donde parecía que las libertades alcanzadas no podían ir hacia atrás. Para 2025, alrededor de 38 países habían legalizado el matrimonio igualitario y la unión civil entre personas del mismo género. En consecuencia, esto permite que puedan casarse con plenos derechos legales, tales como la herencia, la adopción o el reconocimiento de familia, aunque en el caso de la unión civil, que no es igual que hablar de matrimonio, estos derechos pueden cambiar dependiendo del país, habiendo sido generalmente más recortados o limitados.
Estos datos representan a unos 1.500 millones de personas en todo el mundo, lo que quiere decir que apenas el 20% de la población global puede legalmente casarse con personas del mismo género. El último en sumarse a la lista fue Tailandia, que el año pasado aprobó en su parlamento el matrimonio igualitario, siendo el primer país del sudeste asiático en tener una ley de este tipo. Otro nuevo país en legalizarlo en 2025 fue el Principado de Liechtenstein, siendo un gran cambio para este pequeño territorio europeo, ya que a fecha actual el país tiene leyes muy restrictivas a nivel social. Por ejemplo, en Liechtenstein sigue prohibiendo el aborto en casi todos sus casos. Mientras, otros países que recientemente han hecho cambios positivos en sus legislaciones en este sentido son el caso de Grecia en 2024 y la aprobación de la unión civil igualitaria en Letonia también en dicho año.
Sin embargo, se está viendo un retroceso importante en otros países, en el caso europeo, en Bulgaria su parlamento prohibió el año pasado lo que denomina "propaganda de orientación sexual no tradicional" en los colegios de primaria y secundaria. En consecuencia, los hechos se han considerado como el inicio de una clara invisibilización de la comunidad LGBTIQ+ en la sociedad búlgara.
Por otra parte, en Italia el gobierno de Giorgia Meloni prohibió el registro de hijos de parejas del mismo sexo, reconociendo solo al progenitor biológico. Mientras, en el caso de Estados Unidos, ya son numerosos casos al respecto que, en los últimos años, han pasado por el Tribunal Supremo, juzgados o declaraciones de congresistas y de gobiernos estatales para restringir el matrimonio igualitario. Actualmente, al menos nueve Estados gobernados por el Partido Repúblicano han impulsado iniciativas para revertir el fallo del Supremo sobre el matrimonio igualitario a nivel federal, en un intento por lograr que el asunto vuelva a estar en manos de los propios Estados. En consecuencia, un buen ejemplo es el de finales de octubre del año pasado, cuando una orden del Supremo en Texas dictaminó que los jueces que "se abstengan públicamente de celebrar un matrimonio" debido a una "creencia religiosa sincera" no están violando las leyes estatales.
Por otro lado, en todo el mundo hay 67 Estados miembro de la ONU, casi la mitad de ellos en África, que aún criminalizan la actividad sexual entre personas del mismo género, en países como Argelia, Túnez y Libia, las penas pueden ser de hasta ocho años de prisión según el informe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA) de 2020 sobre Homofobia de Estado. Además, incluso en países de la mencionada lista como son: Brunéi, Irán, Mauritania, Nigeria, Arabía Saudí o Yemen, la homosexualidad no solo se penaliza, sino que existe certeza legal para aplicar la pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo género. Asimismo, hemos de resaltar que, en muchos países. las cifras exactas de ejecuciones y encarcelamientos por la orientación sexual es sumamente complicada de determinar, ya que en muchos de estos, como es el caso de Indonesia, la homosexualidad se criminaliza en territorios concretos. Este es el caso de Sumatra, donde practican la sharía (ley islámica) y en ocasiones la condena suele ser recibir latigazos en público u otro tipo de daños físicos.
Poliamor, un debate en occidente, machismo en oriente
El poliamor siempre ha estado en el debate ético y moral de las sociedades durante siglos, antropólogos y sociológos han identificado decenas de grupos aborígenes en América y África donde sus estructuras sociales y familiares se basaban en la practica de la poligamia. Un ejemplo de esto es la etnia náhuatl, que habita la sierra Zongolica, en el Estado mexicano de Veracruz, el cual, acostumbra la unión libre o consensual en matrimonios polígamos. A su vez, movimientos contraculturales como grupos anarquistas e hippies en Estados Unidos y Europa durante la década de los años 60´s ya practicaban el poliamor como forma de libertad y como una manera de crear igualdad jerárquica entre los géneros.
Es importante que, en este punto, destaquemos la diferencia entre poliamor y poligamia. El poliamor como concepto, habla de la libertad de tener relaciones sexuales dentro de una pareja con varias personas y poder tener un vínculo sentimental entre estas. Por el contrario, la poligamia es la práctica de estar en una unión de tres o más personas bajo alguna forma de “contrato” o matrimonio, sin capacidad de cambiar dicha estructura. Por ejemplo, en una relación poligámica, si alguna de las personas tiene relaciones sexuales fuera de dicho círculo, esto puede considerarse infidelidad, en cambio, en una relación poliamorosa esta limitación usualmente desaparece.
En el mundo, gran parte de los países que permiten la poligamia son países con mayoría de población musulmana o donde hay una cantidad importante de personas que profesan dicha religión. Países como Arabía Saudí y Emiratos Árabes Unidos, permiten a los hombres casarse con hasta cuatro mujeres. En cambio, en lugares como India, Malasia, Filipinas, Sri Lanka o Singapur, la poligamia está restringida para uso exclusivo de los ciudadanos que profesen el islam. No obstante, hemos de reclacar que, en todos los países del mundo donde es legal la poligamia, existe un factor fundamental, esta solo la pueden ejercer los hombres.
En este sentido, la legalidad y la práctica del matrimonio de una mujer con varios hombres se considera extremadamente rara en el mundo. Tan solo en Bután, en el distrito de Trachigán, hay legislación específica para estos casos. Por otro lado, hace años, en Sudáfrica, donde con ciertas restricciones es legal la poligamia, se llevó al Congreso una modificación de ley para que esta también pueda ser aplicada a las mujeres y que ellas puedan ejercer la poliandria (nombre que se le da a la poligamia cuando es una mujer con varios hombres). Finalmente, está proposición de ley no prosperó y el debate actualmente sigue estancado en el país.
Turismo del amor
Siguiendo con nuestro recorrido amoroso, no podíamos olvidarnos de los viajes. Hay ciudades que son comercializadas como los lugares perfectos para ir en pareja, aunque estás ciudades cambian con el tiempo, hay algunas que nunca pasan de moda. París o Venecia se venden como lugares perfectos para ir y reforzar el amor, de hecho, en París especialmente, existe un marketing bien estructurado detrás de esto.
La capital francesa aparece plasmada en decenas de películas y series como un lugar idílico donde nace el amor. Películas como “Amélie”, “Al final de la escapada”, “Medianoche en París”, “Antes del atardecer” y “Moulin Rouge”, muestran monumentos como la Torre Eiffel, el Muro de los Te Amo y el Puente de las Artes, lugares que se han convertido en la máxima representación del sentimiento amoroso plasmado en la arquitectura. En consecuencia y como curiosidad, la Société d'Exploitation de la Tour Eiffel (SETE), empresa operadora encargada de la Torre Eiffel, estima que al año se hacen entre 7 mil y 10 mil pedidas de mano dentro del monumento.
Aunque suele tener varias explicaciones el por qué se considera a París “la ciudad del amor”, la idea más acertada es que dicho lugar fue una de las cunas del romanticismo en el siglo XVIII, lo que hizo que grandes nombres de la literatura como Víctor Hugo y Alphonse de Lamartine desarrollaran sus obras en la ciudad, contribuyendo a asociar a la misma con la idea del amor romántico. En cambio, otras ciudades no tienen la misma suerte y tienen la fama de ser la causa por la cual terminan las parejas que pisen sus calles, este es el caso de Oporto, donde en los últimos años a través de las redes sociales se ha viralizado una leyenda urbana que invita a los novios y novias a cruzar el puente que conecta Porto con Gaia, para comprobar su amor eterno, ya que según el mito, las parejas que cruzan este puente al poco tiempo de irse de Portugal, terminan sus relaciones.
Hasta en el amor, China a lo suyo
El gigante asiático tiene una festividad propia que cada año llama más la atención a nivel internacional, esta es el Día del Soltero, celebrado cada 11 de noviembre. El mencionado evento surgió en 1993 en la Universidad de Nanjing, cuando un grupo de estudiantes resignificó el 11/11, cifra que en China representa a los solteros. El motivo principal era crear una jornada que fomentara la vida social y redujera la presión por encontrar pareja, con el tiempo, este día se transformó en un fenómeno social y comercial de gran magnitud, con ventas online que superan los 150.000 millones de dólares cada año, según la agencia de noticias Reuters.
Esta festividad, aunque no es una fecha oficial en el calendario, se ha convertido en uno de los días del año donde se compran online más productos en el gigante de oriente. Esto es debido a que empresas como Alibaba –que posee 18 subsidiarias entre las que destacan compañías como Aliexpress y Wish–, han sabido aprovechar su peso en el mercado chino y hacen descuentos especiales el 11 de noviembre. Además, el Día del Soltero también coincide con los días previos al Black Friday, lo que ha impulsado que este día sea conocido a nivel internacional debido a que es usado por muchas personas para realizar las compras navideñas y conseguir productos a buen precio a través de plataformas y distribuidores chinos.
Conclusiones
El amor, lejos de ser un sentimiento puramente íntimo o espontáneo, está profundamente atravesado por estructuras económicas, decisiones, marcos legales, injusticias y dinámicas de poder global. Desde el origen de San Valentín hasta su consolidación como una de las fechas más rentables del calendario, se ha visto una instrumentalización del amor como producto cultural, lo que demuestra que amar es también un acto político. La socióloga Eva Illouz en su libro Consuming the Romantic Utopia publicado en 1997, sostuvo, forma de reflexión que, el capitalismo “no solo vende objetos, sino que organiza las emociones, convirtiendo el amor romántico en un escenario privilegiado de consumo, expectativas y frustraciones”.
Esto se aprecia especialmente en la industria del cine donde películas como Titanic no solo narran una historia de amor imposible, sino que convierten el sufrimiento romántico en espectáculo global. El amor entre Jack y Rose se transformó en una experiencia emocional compartida por millones de personas, acompañada de una poderosa maquinaria de marketing y una idealización del sacrificio que refuerza un modelo afectivo que llama la atención del público, lo que demuestra cómo los sentimientos más íntimos pueden ser empaquetados, reproducidos y vendidos como producto. En este sentido, quizá la pregunta que queda abierta no sea si el amor ha sido mercantilizado, porque la respuesta es obvia, sino hasta qué punto somos conscientes de ello, por tanto, entender el amor como un fenómeno político, económico y cultural no lo aleja de su significado, pero sí nos obliga a mirarlo con mayor perspectiva.







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