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Sudán: al ritmo de la muerte

  • Foto del escritor: nacionesenruinas
    nacionesenruinas
  • 9 ago 2025
  • 5 Min. de lectura

Tras dos años de conflicto, más de 12 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse forzadamente, llevando a 4 millones a convertirse en refugiados en países vecinos como Chad, Sudán del Sur o Etiopía. La mitad de la gente que huye son mujeres y niños, los cuales sufren una violencia sistemática, así como constantes abusos sexuales  y de derechos humanos, así como matanzas que, atendidas por pocos son ignoradas por todos.

La población no sólo sufre las causas de la guerra, sino también el hambre, Sudán vive a día de hoy la mayor hambruna en el mundo. Además, el país ubicado entre el África más septentrional y el África Subsahariana presenta unas condiciones climáticas extremas, dominadas por temperaturas medias anuales entre los 25 a 30º C, con máximas en verano que superan los 40º C. Asimismo, enfermedades como el cólera se extienden, especialmente entre grupos de refugiados en condiciones deplorables.

El 15 de abril de 2023 comenzaron los ataques entre el ejército sudánes y las Fuerzas de Apoyo Rápido, sumergiendo al país en una crisis sin precedentes. El hambre alcanza cifras catastróficas, hay más de una decena de zonas con hambrunas confirmadas y otras 17 en riesgo extremo, según el Programa Mundial de Alimentos. Actualmente, la mitad de la población padece de hambre extrema, es decir, casi 25 millones de personas. Así pues, las defunciones de infantes han aumentado en un 86% desde el inicio de la guerra, siendo el grupo más afectado. Hoy, 15 millones de niños sudaneses pasan hambre cada día de supervivencia.

Los hospitales, muy precarios y escasos, están desbordados, la atención médica y sanitaria es prácticamente inexistente por la falta de medios y personal. Los centros sanitarios carecen de agua, personal y servicios. Además, los daños en las infraestructuras son notables, provocando que enfermos, heridos, embarazadas y demás se tengan que aglutinar en salas pequeñas, propagando enfermedades. A su vez, hay escasez de medicamentos y vacunas contra epidemias como el cólera, el cual se hace paso en un país sin medios. En total, se estima que casi 34 millones de sudaneses están en riesgo de poder padecer la enfermedad, la cual ya se ha cobrado más de 2100 muertos en 2024 y que ha infectado a más de 85,000 personas, confirmadas por el Ministerio Federal de Salud, habiendo otros 32,000 casos sospechosos. De igual forma, hay una grave preocupación porque la enfermedad se extienda a campos de refugiados como Darfur, a través de pasos fronterizos en Chad y Sudán del Sur.

Por otro lado, Sudán es un país de sequías e inundaciones, lo que provoca un desplazamiento casi constante de núcleos de población completos, sea en búsqueda de agua o huyendo de la misma. En consecuencia, muchos han optado por emigrar. Hoy en día, Sudán es el país con más refugiados del continente africano, 1 de cada 13 refugiados en el mundo es de origen sudanés. La región más afectada por la huida de los sudaneses es la de Wadi Fira, región chadiana conocida por el paso de Tiné. Las personas llegan a Chad, país sin medios ni recursos suficientes, con hambre, sin documentación, enfermas y sin dinero. A su vez, una gran parte de los migrantes es extorsionado mediante robos, chantajes, violencia, violaciones sexuales a niñas y mujeres, esclavitud sexual o secuestros.

Además, cada vez son más notorias las llegadas de menores no acompañados, ancianos con necesidades específicas o mujeres lactantes y embarazadas. Chad acoge a día de hoy a más de 800,000 sudaneses, pero otros países como Egipto, Libia, República Centroafricana o Uganda también, si bien en menor medida que Chad, Etiopía y Sudán del Sur. Asimismo, las partes implicadas en el conflicto obstaculizan la entrada de ayuda humanitaria en el país, lo que está agravando la situación interna.

De igual forma, ambas partes enfrentadas están llevando a cabo masacres y asesinatos masivos. Si bien las Fuerzas de Apoyo Rápido iniciaron el conflicto por la violencia ejercida contra las comunidades masalit y otras etnias de Darfur, lo cierto es que no han tenido piedad ni contemplado casi diálogo. Como resultado, encontramos grupos étnicos que sufren ataques selectivos, especialmente en la región de Darfur Occidental contra comunidades no árabes, como ya sucedió en la limpieza étnica de Darfur en 2003.

Así pues, el Ejército Sudánes, dirigido por el general Abdel Fattah al-Burhan se ha enfrentado contra una poderosa milicia comandada por Mohamed Hamdam Dagalo, alias Hemedti. Ambos, eran aliados durante el golpe de Estado perpetrado en el país en 2021, el cual derrocó al gobierno en transición. Sin embargo, en 2023, el plan de integrar las Fuerzas de Apoyo Rápido en el ejército regular, como parte de una transición democrática, generó tensiones. Hemedti se negó a ceder el poder y se enfrentó al ejército sudanés, lo que desató la guerra, especialmente en la capital, Jartum y Darfur.

Sudán es un país que ha tenido múltiples golpes de Estado, en total seis exitosos y tres fallidos. Por lo tanto, la pugna por el poder entre militares y civiles es una constante, ya que teniendo en cuenta que su independencia se llevó a cabo en 1956, salen a un golpe de Estado cada siete años y medio. Además, el país ha experimentado dos crueles guerra civiles, una primera entre 1955 y 1972; y; una segunda entre 1983 y 2005, entre el norte del país –musulmán– y el sur –cristiano e independizado como país independiente desde 2011: Sudán del Sur–.

Por otro lado, el gobierno central de Sudán siempre ha marginado históricamente a regiones de la periferia como Darfur, Kordofán y el Nilo Azul, alimentando rebeliones y conflictos internos y secesionistas durante décadas. A ello hemos de sumar las crisis, la inflación alta, el desempleo, la falta de alimentos y de productividad agrícola han logrado una economía muy precaria, afectada constantemente por guerras y situaciones climáticas adversas.


La nueva guerra civil que ha estallado en Sudán ha desencadenado la peor crisis humanitaria del siglo XXI. Más de 30 millones de personas necesitan ayuda urgente, hay 25 millones de ellas en condiciones de hambruna extrema. Entre el 70 y el 80% de los centros sanitarios y de ayuda se encuentran en zonas de conflicto, siendo objeto de ataque contínuo. El país mantiene la tasa más baja de vacunación infantil en el mundo, contribuyendo a brotes masivos de cólera, sarampión, dengue o malaria. Se emplean tácticas de violencia sexual como arma de guerra, detenciones selectivas, asesinatos y reclutaciones de menores por parte de ambas facciones. La ayuda humanitaria se encuentra casi totalmente bloqueada, no llegando siquiera al 23% del total necesario.


Conflictos como el de Gaza o Ucrania merecen toda nuestra atención y solidaridad, pero no podemos olvidar ni mirar solo hacia allí. En los campos de desplazados, como Zamzam en Darfur, muere un niño cada dos horas por la malnutrición, 12 niños al día, 84 niños a la semana, casi 400 al mes. Esta tragedia se desarrolla silenciosamente, mientras el mundo desvía la mirada.


Desde “Naciones en Ruinas” te animamos a que firmes el embargo de armas propuesto por Amnistía Internacional a Sudán, para evitar que las partes sigan extendiendo el conflicto y para poder aportar, por simple que sea a este ignorado y cruel conflicto.



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