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Ucrania: ¿VIP o en la cola?

  • Foto del escritor: nacionesenruinas
    nacionesenruinas
  • 28 ago 2025
  • 7 Min. de lectura

La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 marcó un punto de inflexión en la historia reciente del país y del continente europeo más allá de las tradicionales relaciones enmarcadas dentro de la Política Europea de Vecindad. En respuesta a esa agresión, el gobierno ucraniano de Volodímir Zelenski solicitó formalmente la adhesión a la Unión Europea el 28 de febrero de 2022, buscando una integración más estrecha con Occidente y una mayor seguridad frente a las amenazas externas.


Un proceso acelerado

La solicitud ucraniana fue atendida con gran rapidez. El 1 de marzo de 2022, el Parlamento Europeo apoyó a que Ucrania se convirtiera en candidata oficial a miembro (637 votos a favor, 13 en contra y 26 abstenciones). Nueve días después, el 10 de marzo, el Consejo de la UE solicitó a la Comisión su opinión sobre la solicitud. En consecuencia, el 17 de junio de 2022, la Comisión Europea emitió un dictamen favorable, recomendando otorgar a Ucrania el estatus de país candidato a la adhesión. Pocos días después, el 23 de junio de 2022, el Consejo Europeo aprobó dicha recomendación, marcando el inicio formal del proceso de adhesión.


En junio de 2024, las negociaciones de adhesión se iniciaron oficialmente con la celebración de la primera Conferencia Intergubernamental en Luxemburgo, un paso crucial en el proceso de integración. Todo ello se suma a la ya previamente existente Área de Libre Comercio y al Acuerdo de Asociación UE-Ucrania, así como al Acuerdo de Asociación.


Desafíos en el camino

Para formar parte de la UE, todo Estado debe cumplir las condiciones políticas y económicas de los Criterios de Copenhague de 1993, es decir, un gobierno democrático que reconozca el estado de derecho y las libertades e instituciones pertinentes. Asimismo, debido al Tratado de Maastricht, todos los Estados miembros, así como el Parlamento Europeo habrían de acordar cualquier ampliación.


De los mencionados criterios necesarios, Ucrania no aprueba casi ninguno, pese a las mejoras que se han estado llevando a cabo. Además, de los 35 capítulos de negociación existentes para que un país candidato pueda cerrar su proceso para convertirse en miembro no ha cerrado ninguno. Por lo tanto, a día de hoy, Ucrania ha completado la evaluación de todos los capítulos, pero no ha cerrado ninguno de ellos, por lo que sería inviable su ingreso tal y como está.


El caso ucraniano ha contado con apoyos desde su presentación en 2005, cuando el presidente Viktor Yushchenko declaró la obtención del estatus de miembro de pleno derecho de la UE como objetivo estratégico para Ucrania. No obstante, ese mismo año, los ambiciosos planes del ucraniano se vieron frustrados por las recomendaciones de Olli Rehn. El comisario de Ampliación, dijo que la UE debería evitar demasiadas ampliaciones destacando que el plan de ampliación estaba completo. A ello, se sumaron los planes de ampliación para las repúblicas ex-yugoslavas, por lo que Ucrania perdió fuerza frente a Croacia y otros países balcánicos, al igual que le pasó a Moldavia.


A pesar del apoyo gubernamental generalizado a la adhesión de Ucrania, el proceso no está exento de obstáculos. Uno de los principales desafíos para Kiev es la oposición de algunos Estados miembros de la UE. Hungría, bajo el liderazgo de Viktor Orbán, ha expresado su desacuerdo con la integración de Ucrania, bloqueando temporalmente el avance de las negociaciones. Si bien Hungría declaró el 1 de marzo de 2022 que su país apoyaría un proceso acelerado para Ucrania. El mismo día, ocho presidentes firmaron una carta abierta pidiendo a Ucrania que se le diese la posibilidad de ser miembro de la UE con proceso de negociación inmediato, firmada por Bulgaria, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Eslovenia, Eslovaquia y Polonia.


El 2 de marzo, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que pertenecer a la UE no es un proceso sencillo ni una decisión meramente política recordando que el país debía cumplir con los criterios exigidos. Esta postura fue compartida por países como Francia, Países Bajos o Finlandia, subrayando que los candidatos deben demostrar su capacidad para abordar y asumir las obligaciones derivadas de la adhesión.


Por otro lado, uno de los apoyos más fuertes para Kiev es el de Varsovia y el de Vilna. Ucrania confía en Polonia y Lituania como aliados para poder alcanzar por la vía “rápida” la adhesión a la UE. Así pues, tras la modificación de la Constitución Ucraniana en 2019, en la X sesión de la Asamblea Interparlamentaria Ucrania-Polonia-Lituania, las partes firmaron un documento que presenta el plan de estrategia para 2025-2027, creando una plataforma para la cooperación política, económica, cultural y social denominada: el Triángulo de Lublin, con objetivo de apoyar la integración ucraniana. Este pacto, se plasmó el 26 de febrero de 2022, cuando el presidente polaco, Andrzej Duda, pidió la adhesión acelerada de Ucrania, plan apoyado después por Eslovenia y Eslovaquia.

 

Además, el coste de integración de Ucrania a la UE se estima que sería sumamente elevado. La UE tendría que invertir significativamente en infraestructura, desarrollo regional y modernización, similar a los fondos destinados a otros países de la zona tras su adhesión. En consecuencia, la entrada de Kiev modificaría los parámetros fiscales y de envío de fondos de cohesión dentro de la unión.  Se estima que la UE tendría que movilizar casi 186,000 millones de euros o más del presupuesto de la unión. A día de hoy, el mayor benefactor es Polonia, la cual recibe unos 7,100 millones de euros. La entrada de Ucrania dinamitaría probablemente el sistema de cohesión tal y como lo conocemos y muchos países benefactores pasarían a ser contribuyentes, como sería el caso de Polonia o República Checa.


Tampoco quedan exentos temas como la estabilización económica necesaria, el control de la inflación o la reducción de deuda previamente al ingreso en el mercado único. Ucrania no supera los exámenes en corrupción, gobernanza y estado de derecho y su entrada sumaría, al igual que cualquier otra, una mayor complejidad para tomar decisiones, así como un aumento de los conflictos de intereses.  En consecuencia, los países occidentales del continente parecen más recelosos a un ingreso por la vía rápida, proponiendo una entrada más gradual, sostenible y segura.


De tal forma, Ucrania también presenta retos en materia de responsabilidades de defensa. Como miembro pleno de la UE, Ucrania estaría incluida en los compromisos de seguridad y coordinación en defensa, lo que podría implicar riesgos militares y financieros para otros países. De igual manera, los flujos migratorios, muchos ya presentes por la guerra, podrían intensificarse, provocando una fuga de cerebros, de mano de obra y un aumento sobre la presión de servicios sociales y laborales en algunas regiones, sumado a la integración cultural a los estándares europeos, lo cual puede ser un desafío social y administrativo complejo.


Así pues, el proceso de adhesión a la Unión Europea es largo y complejo, requiriendo reformas significativas en áreas como el estado de derecho, la lucha contra la corrupción y la armonización de las políticas nacionales con las comunitarias. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha señalado que Ucrania podría convertirse en miembro de la UE antes de 2030 si mantiene un ritmo sostenible y de calidad en sus reformas, cosa que por ahora, todavía quedaría lejos pese a los notables avances sociales y administrativos.


Apoyo popular e internacional

El apoyo a la adhesión de Ucrania es fuerte tanto en el país como en la UE. En Ucrania, más del 70% de la población respalda la integración europea, una cifra que se ha incrementado desde la invasión rusa. En la UE, países como Polonia –mayor aliado de la causa ucraniana en la UE desde 2005— , Lituania, Letonia o Estonia también muestran un alto nivel de apoyo a la adhesión ucraniana.


En general, los países del Este de Europa son más proclives a la adhesión ucraniana. Este hecho se enmarca en razones estratégicas, especialmente ligadas a la seguridad. Ucrania comparte frontera con muchos países del este, por lo que apoyar su adhesión es sinónimo de fortalecer un vecino estable y democrático, a la vez de un Estado que aleja a posibles enemigos como Rusia de sus propias fronteras. Además, el apoyo a Kiev significa dotar de mucho peso político la voz del Este dentro de las instituciones europeas, debido al peso poblacional y territorial que sería Ucrania en la UE, dotando de liderazgo al flanco oriental de la unión y equilibrando el poder político frente a países de la Europa Occidental.


Si bien es cierto que la adhesión de Ucrania generaría mayor competencia entre países del Este en agricultura o mercado laboral, los países de la zona esperan también beneficios a largo plazo, tales como: un mayor comercio regional, el acceso a fondos europeos para lograr estabilizar la economía ucraniana y sus cadenas logísticas hacia Europa y la creación de cadenas de suministro más fuertes en Europa Central y del Este. Asimismo, Ucrania cuenta con apoyo histórico y cultural, por lo que muchos gobiernos y sociedades ven en su adhesión una preocupación menor respecto a los impactos negativos que pudiera tener.


Desde una perspectiva estratégica, la integración de Ucrania en la UE se considera esencial para garantizar la estabilidad y seguridad del flanco este del continente. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha afirmado que la adhesión del país sería la garantía de seguridad más importante para el futuro de Ucrania.


No obstante, también se presentan graves riesgos, especialmente relacionados con los fondos de cohesión y el peso de decisión que tendría Ucrania en la UE. En consecuencia, gobiernos actuales como los de Hungría o Eslovaquia se mantienen recelosos de tratar el tema de la entrada de Kiev en Bruselas. Mientras, países como Rumanía o Bulgaria comienzan a ser neutrales o más cautos en ciertos temas.


Perspectivas futuras

El camino hacia la adhesión de Ucrania en la UE está en marcha, pero aún queda trabajo por hacer y problemas a los que dar soluciones realistas. La resolución de los bloqueos políticos internos y la implementación efectiva de las reformas necesarias serán determinantes para el éxito del proceso. Con el apoyo continuo de la población, los gobiernos europeos, y con un compromiso firme en las reformas, Ucrania podría llegar a ser un país UE en la próxima década, con todo lo que ello conlleva.


Crédito foto: EC–Audiovisual Service. (2024). [Fotografía de Christophe Licoppe]. CE – Service Audiovisuel. ©️ European Union.

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