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Aranceles de Trump: el giro de la Unión Europea hacia MERCOSUR e India

  • Foto del escritor: Nicolas Daniel Petcuta
    Nicolas Daniel Petcuta
  • hace 5 días
  • 8 Min. de lectura

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca hace ya más de un año, ha creado un ambiente de incertidumbre económica global, ya que ha impuesto aranceles a todos aquellos que hayan hecho negocios con países a los cuales considera competencia directa, como China, Rusia o Irán, entre otros. Esta medida ha llevado a los aliados de Estados Unidos a buscar alternativas comerciales para evitar las amenazas constantes de Trump. Un buen ejemplo de ello es la Unión Europea, la cual ha retomado negociaciones que llevaban años o incluso décadas paradas, y como resultado ha firmado acuerdos para establecer áreas de libre comercio, los más recientes los acuerdos con MERCOSUR y la India.


Obsesión de Donald Trump con los aranceles

Ya desde sus primeros días de su segundo mandato, Donald Trump ha utilizado los aranceles como herramienta en negociaciones, pero también como método de castigo para aquellos que no compartan su visión del mundo. A ello se suma su nacionalismo económico, bajo el lema “America first”, con el cual pretende proteger la industria nacional, incentivar a que las empresas produzcan dentro de Estados Unidos y castigar a quienes pretenden aprovecharse del mercado estadounidense. Con esto, quiere reducir el gran déficit comercial que tiene Estados Unidos y que va aumentando cada año.


Ante ello, los aliados de Estados Unidos han ido firmando acuerdos o estableciendo áreas de libre comercio al haber un futuro incierto en cuanto al comercio con su principal aliado. El reciente tratado entre la Unión Europea e India es un reflejo de la búsqueda de aliados alternativos. Así pues, los elevados impuestos de importación del 50% a productos indios más un 25% por seguir comprando petróleo a Rusia y las amenazas a Europa con grandes aranceles por rechazar la propuesta de adquirir Groenlandia, ha llevado a crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, la cual llevaba décadas bajo negociaciones. Pero este no ha sido el único ejemplo, ya que este mismo mes la Unión Europea firmó un acuerdo con MERCOSUR, y los primeros ministros de Canadá, Mark Carney, y Reino Unido, Keir Starmer, han viajado a Pekín para establecer relaciones comerciales con China.


Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea

El comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea representa el 40% del rendimiento económico global y casi un tercio del comercio global. Los países de la Unión Europea en su conjunto, son el mayor socio comercial de Estados Unidos. En 2024, Estados Unidos y la Unión Europea intercambiaron bienes por un valor estimado de 867,000    millones de euros (975.000 millones de dólares), a los que se les suman el comercio de servicios, el cual asciende a 1,63 billones de euros. Principalmente, Alemania, siendo el cuarto socio de Estados Unidos, por detrás de México, Canadá y China, fortalece la posición europea.

 

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, el déficit comercial de la primera potencia mundial con respecto al resto del mundo en 2025 fue de 950.000 millones euros  (1,1 billones $). En cuanto a Europa, Estados Unidos compra muchos más bienes de los que le vende. En 2024, la balanza se inclinó a favor de Europa en alrededor de 197.000 millones de euros (235.000 millones de dólares). La Unión Europea ha tenido superávits significativos en los vehículos y productos farmacéuticos, mientras que Estados Unidos en petróleo, gas y carbón.


Sin embargo, aunque si hablamos de bienes Estados Unidos salga perdiendo, genera un gran superávit en el comercio de servicios, impulsado por la creciente importancia de gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft, Google o Meta. Además, los servicios financieros del sector tecnológico, como los ingresos por licencias, contribuyen significativamente al superávit, el cual se sitúa en unos 148.000 millones de euros (176.000  millones de dólares) a favor de Estados Unidos. Por lo que, el déficit comercial real de Estados Unidos frente a la Unión Europea es de tan solo 49.000 millones euros (59.000 millones $), lo cual está mucho más equilibrado de lo que dice Trump.


Por lo que, debido a la importancia del sector tecnológico, unos aranceles o impuestos por parte de Europa en este campo afectaría gravemente a Estados Unidos. Por ello, se está barajando la posibilidad de aplicar el Instrumento de Medidas Anti Coerción (ICA) o “Bazuca comercial”, la cual es una herramienta legislativa creada en 2023 como reacción a la coerción económica ejercida por China sobre Lituania, por apoyar la independencia de Taiwán. Sin embargo, esta medida no ha sido utilizada nunca, aunque permitiría a la Comisión Europea imponer amplias barreras comerciales, como restricciones de acceso al mercado europeo o bloqueos a la inversión extranjera.

 

Tras las amenazas del aumento de aranceles por no apoyar la adhesión de Groenlandia a Estados Unidos, Ignacio García Bercero, negociador jefe de la Unión Europea en la propuesta del Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), apunta que lo que está sucediendo con Groenlandia es el caso más claro de coerción y se cumpen los requisitos para que el bloque aplique el ICA. Aunque el ICA no se creó para ser utilizado contra los aliados más cercanos de Europa, ahora la posibilidad es más alta que nunca.


Tratado con MERCOSUR

Las negociaciones para llevar a cabo este tratado comenzaron en 1999, sin embargo llevaban desde entonces estancadas, y no fue hasta diciembre de 2024 que se llegó a un acuerdo. Los países de la UE y MERCOSUR representan a 720 millones de personas y el 25% del PIB global. Con este tratado, se pretende demostrar a Estados Unidos que el mundo está a favor de a favor de bajos aranceles, un comercio fluido y crear mejor calidad y mejores precios para los consumidores. Para ello, se eliminarán barreras comerciales, se creará empleo y oportunidades de negocio y se garantizarán fuertes salvaguardias para las normas de la UE y la competencia leal. Desde la Unión Europea se espera que hasta 2040, el PIB de la Unión Europea aumente 77.600 millones euros y las exportaciones anuales aumenten en un 39%.

 

El pasado 17 de enero, Ursula Von der Layen y otros altos cargos de la Unión Europea viajaron a Asunción para la firma del Acuerdo de Asociación entre MERCOSUR y la UE. Aunque aún faltaba obtener el consentimiento del Parlamento Europeo y ser ratificado por las legislaturas de los miembros de MERCOSUR, parecía que tras 26 años el acuerdo llegaría a implantarse. Sin embargo, 4 días más tarde, el Parlamento Europeo paralizó el acuerdo al votar a favor de un largo proceso de revisión en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Aunque haya partes que se apliquen provisionalmente, supone un duro golpe a la posición de la Unión Europea y los socios sudamericanos podrían retirarse del acuerdo en señal de protesta.

 

A pesar de que el acuerdo mantenga pequeños aranceles para ciertos productos como la carne, arroz, miel o azúcar, las cuotas sobre el 77% de las exportaciones agropecuarias del MERCOSUR a la Unión Europea, se irán eliminando poco a poco en los próximos 10 años.  Por otro lado, la Unión Europea venderá maquinaria industrial, equipos eléctricos, automóviles o ropa, entre otros productos industriales en los países de MERCOSUR, un mercado cerrado por los altos aranceles, como es el del 35% para vehículos. Por lo que es entendible que países como Alemania apoyen fielmente el acuerdo, mientras que otros como Francia, Irlanda o Polonia se muestren más reticentes, ya que el sector agropecuario es clave en estos países.

 

En Europa, los ganaderos y agricultores lideran las protestas, ya que tienen miedo de que se produzca una competencia desleal, ya que los productos agrícolas sudamericanos pueden ser más baratos, debido a los menores costes laborales y ambientales. Y es que las diferencias en normas sanitarias y bienestar animal entre MERCOSUR y la Unión Europea son grandes, puesto que en Europa existen estrictas normas sobre pesticidas, hormonas y bienestar animal.

 

Se teme que los productos importados no cumplan con los estándares equivalentes, pero aún así compitan en precio, generando un rechazo tanto en los productores como en los consumidores. Por lo que antes de la firma del acuerdo, los productores europeos protagonizaron protestas multitudinarias en varias ciudades y capitales europeas en rechazo al acuerdo.


Tratado con India

El pasado 27 de enero, Ursula Von der Layen, presidenta de la Comisión Europea, y Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, viajaron a Nueva Delhi para reunirse con el Narendra Modi y Chandrapuram Ponnusami Radhakrishnan, presidente y vicepresidente de la India, y así finalizar las negociaciones del acuerdo de libre comercio con India. Tras la reunión, Von der Layen anunció la “madre todos los acuerdos”, ya que la segunda y cuarta economías del mundo anunciaban la firma de un acuerdo de libre comercio que beneficiaría a más de 2.200 millones de personas.


Este acuerdo es considerado la madre de todos los acuerdos también porque será mucho más difícil de implementar en comparación con los otros 45 acuerdos comerciales efectuados por la Unión Europea. Además con ello, Europa entra de lleno en el continente asiático, el cual registra un crecimiento exponencial, y en el Sur Global, concretamente con los BRICS, con una relación iniciado con el acuerdo con Sudáfrica en 2004, y afianzada este 2026 con Brasil (MERCOSUR) e India.


La mayor parte del acuerdo se basa en la disminución progresiva de los aranceles, lo cual supondrá un ahorro de 4.000 millones euros anuales y la duplicación de las exportaciones a la India en los próximos 6 años. El sector que saldrá más beneficiado será el de la automoción, donde los aranceles bajaran progresivamente del 110% al 10%, además de que quedarán excluidos en los vehículos de bajo coste. Además, las piezas de automoción bajarán  hasta el 0% en los próximos 5 años, menos en las piezas de vehículos de lujo, que se mantendrán en hasta un 40%. La mayoría de estas piezas son fabricadas por empresas españolas.

 

Otro sector que quedará beneficiado por la bajada de aranceles es el agroalimentario. El mayor cambio lo experimentará el vino, ya que los aranceles bajarán de un 150% por botella hasta un 20-30%, dependiendo de la calidad del vino. También, el aceite de oliva español bajará de un 45% hasta el 0%. Sin embargo, el arroz, azúcar, carne de pollo y lácteos quedan fuera de su liberalización. El acuerdo también afectará a la maquinaria industrial (Del 12% al 0%), productos farmacéuticos (Del 10% al 0%) y los productos químicos (Del 7,5% al 0%). Asimismo, Europa abrirá su mercado al sector textil indio.


Además de bajar y eliminar aranceles, este acuerdo servirá para abrir miles de negocios, ya que el tratado sirve como un llamamiento para los inversores europeos en la India. Se prevé un movimiento de alrededor de 100.000 millones euros y la triplicación de empresas europeas (Hoy hay unas 6.000 empresas) en los próximos 15 años.

 

Para la India, la movilidad laboral es una prioridad estratégica, para ello usarán la migración legal de talento, conseguida mediante vías rápidas burocráticas para estudiantes, investigadores y trabajadores con alta cualificación, especialmente en el ámbito tecnológico. Europa necesita ingenieros, programadores o científicos y la India es una gran potencia formativa y puede encontrar en la Unión Europea un mercado ideal para su capital humano.

 

Conclusión

En un contexto marcado por la incertidumbre de que tu mayor aliado “te castigue” o se aproveche de tí en cualquier momento, los países que tienen buenas relaciones con Estados Unidos, están buscando alternativas para desarrollar su economía y negocios. La Unión Europea ha encontrado estos nuevos aliados en el continente americano, con los cuatro países que forman MERCOSUR, y un estratégico acuerdo con la India, ya que impide la penetración unilateral de China en el mercado indio.

 

Además, el aislamiento estadounidense puede pasarles facturas, ante la posibilidad de verse afectadas algunas de sus empresas tecnológicas que más aportan a la economía estadounidense, como Google, Apple o Microsoft. Por lo que el segundo mandato de Trump será recordado por generar la “guerra de los aranceles”, la cual modifica significativamente las alianzas económicas, tanto de Estados Unidos como de sus aliados.


Créditos foto: By © European Union, 2026, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=182543704

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